Meta ha contado hoy cuáles han sido las vulnerabilidades más serias detectadas en su programa de recompensas para Muse, su asistente personal con acceso al correo, el calendario, la mensajería y otros servicios. La compañía asegura que ya ha pagado cerca de 1,2 millones de dólares por fallos vinculados a esta plataforma.
La cifra sirve para hacerse una idea del esfuerzo que ha supuesto blindar el producto antes y después de su estreno. Meta explica que el programa empezó de forma privada en abril y que se abrió al público junto con el lanzamiento de Muse, el 8 de septiembre. Desde entonces, siempre en datos de la propia empresa, han llegado más de 630 reportes y 64 acabaron considerándose válidos.
La recompensa más alta, de 300.000 dólares, fue para un investigador que, según la versión de Meta, encontró cuatro meses antes del lanzamiento un fallo que podía dejar expuestas conversaciones y tokens de acceso en máquinas virtuales de preproducción utilizadas por empleados de la compañía.
La empresa explicó que el origen del problema estaba en una comprobación de autenticación que confiaba mal en una cabecera añadida por un proxy HTTPS local. Después, siempre según Meta, una migración metió una segunda capa de proxy y eso abrió la posibilidad de que solicitudes externas incluyeran esa misma cabecera “de confianza”. Ahí aparecía la vía de acceso indebido. Meta afirma que desconectó el servicio afectado, corrigió el error y rediseñó el sistema para que la máquina local dejara de tratarse, por defecto, como una fuente fiable.
También hubo otros pagos destacados. Meta dice haber abonado 90.000 dólares por un ataque apoyado en una página maliciosa que engañaba a Muse para actuar a partir de mensajes falsificados sobre el estado de sus herramientas de navegación. Otros 90.000 dólares fueron, en palabras de la empresa, para un hallazgo que conseguía saltarse la redacción de correos y dejar visibles códigos de un solo uso. A eso se añaden 50.000 dólares por un problema en una web view con privilegios en Android y 1.000 dólares por un fallo en la actualización automática de la app para Mac, que podía facilitar la ejecución de código con los permisos de la aplicación.
Meta sostiene que la inyección de instrucciones y la falsificación de resultados de herramientas se han convertido en dos riesgos centrales para asistentes de este tipo. Para frenarlos, dice haber añadido nuevas señales de detección y cambiado la manera en que Muse maneja resultados sospechosos. En sus pruebas internas, asegura la empresa, los clasificadores ya bloquean el ataque reportado y otras 100 variantes.
La compañía mantiene que cada usuario opera sobre una máquina virtual dedicada y que un solo fallo puede dejar al descubierto contenido privado y credenciales de autenticación. Por eso, un ataque de inyección que afecte a un único usuario puede optar a recompensas de hasta 130.000 dólares, mientras que una intrusión a gran escala puede llegar a 250.000.
Al mismo tiempo, varias informaciones apuntan a que antes del estreno se aceleraron correcciones de fallos de escape de KVM y que, ya después, Patrick Wardle destapó un zero-day en macOS al que Meta respondió con un hotfix. La empresa añade que su programa global de bug bounty ya habría superado los 4 millones de dólares en pagos en 2025 y que, desde su creación, acumula más de 25 millones.