Disney no ha logrado este 10 de julio de 2026 el gran estreno que esperaba en Norteamérica con Moana, la versión en acción real de su clásico animado. La película llegó a los cines norteamericanos este 10 de julio de 2026 con unas primeras previsiones para el fin de semana de entre 40 y 46 millones de dólares, según las estimaciones iniciales de taquilla. La cifra queda bastante lejos del rango de 60 a 65 millones que se manejó en los primeros seguimientos de cara a su debut.
El dato es especialmente incómodo para Disney porque deja a Moana muy cerca de Snow White, el remake en acción real estrenado en 2025 que, según las cifras de su arranque, abrió con unos 43 millones y terminó convertido en uno de los tropiezos más sonados de Disney en los últimos años.
Aquella película, además, venía con un presupuesto altísimo, críticas más bien flojas y una nota de B+ en CinemaScore. Al final cerró su recorrido mundial en torno a los 205,7 millones de dólares, según los datos definitivos de taquilla, una cifra que casi todo el mundo leyó como una decepción para una producción de ese tamaño.
Con Moana, el ajuste a la baja ha sido rápido. En los primeros seguimientos parecía encaminada a un estreno bastante más fuerte, pero las previsiones fueron perdiendo fuerza a medida que se acercaba el lanzamiento. Que al final se mueva en la franja de los 40 millones deja un arranque tibio para una franquicia con reconocimiento global y una marca familiar tan potente.
Más todavía porque sus pases del jueves habían sumado 4,5 millones de dólares, según las cifras de taquilla de preestreno. Ese número apuntaba a un recorrido mejor durante el fin de semana, aunque ese empuje inicial no acabó traduciéndose en una apertura claramente más alta.
Según lo publicado hasta ahora, Moana costó alrededor de 250 millones de dólares solo en producción. Con una inversión así, un estreno flojo en Estados Unidos no condena por sí solo a la película, pero sí la obliga desde ya a depender mucho más del mercado internacional y de aguantar bien en salas durante las próximas semanas.
La recepción crítica tampoco ha ayudado. Las reseñas han sido, en general, negativas, y varios comentarios de la crítica describen Moana como una adaptación innecesaria, demasiado pegada al original animado y con un Dwayne Johnson menos convincente de lo que se esperaba.
Su puntuación en Rotten Tomatoes también se ha quedado en una zona baja, según el agregador de críticas, y eso refuerza esa lectura. Además, parte del público y algunos analistas creen que Disney quizá se apresuró: este remake llega apenas diez años después de la Moana original y menos de dos años después del éxito de Moana 2. De momento, no está claro si los mercados internacionales podrán compensar este arranque en Norteamérica.