“Nunca confiar, siempre verificar”: la clave para sobrevivir ante un ataque de ciberseguridad

Los recientes ataques a empresas, como el caso conocido de “Jordan”, han puesto de manifiesto un cambio significativo en las tácticas de infiltración de los ciberdelincuentes. Ya no se trata únicamente de riesgos tradicionales como el phishing; las infiltraciones directas durante los procesos de contratación representan una amenaza creciente. Un informe reciente reveló más de 320 casos de operativos norcoreanos que se hacían pasar por trabajadores de IT remotos, utilizando identidades falsas y tecnologías avanzadas como deepfakes.

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La adopción del trabajo remoto ha eliminado muchas de las protecciones naturales de las entrevistas presenciales, aumentando así la vulnerabilidad de las organizaciones a amenazas sofisticadas. Según expertos, la identidad se ha convertido en el nuevo perímetro de seguridad. Esto significa que la verificación de la identidad ahora requiere un enfoque mucho más riguroso, ya que los delincuentes pueden falsear referencias y utilizar técnicas de inteligencia artificial para suplantar identidades.

El caso de “Jordan” ilustra esta problemática, donde un adversario logró acceder a recursos sensibles de una empresa después de ser recibido calurosamente como si fuera un nuevo empleado. En lugar de seguir caminos de ataque más reconocibles como el phishing, la infiltración por medio de procedimientos de contratación es más efectiva y, al mismo tiempo, más difícil de detectar.

Las organizaciones están comenzando a adoptar el enfoque de “nunca confiar, siempre verificar”, que implica validar cada solicitud de acceso, incluso de empleados ya existentes. Además, el concepto de “privilegios de acceso mínimo” (ZSP) se está implementando, el cual promueve que los empleados solo tengan acceso a lo que realmente necesitan y solo de manera temporal. Esto no solo asegura que los adversarios como “Jordan” no mantengan acceso prolongado a recursos críticos, sino que también busca equilibrar la seguridad con la productividad.