Nvidia podría estar preparando la compra de Hugging Face, la plataforma más reconocible del mundo de los modelos abiertos, según han publicado varios medios. De momento, ni Nvidia ni Hugging Face lo han confirmado oficialmente. Así que conviene leer todo esto con la cautela que merece cualquier rumor de este tamaño.
Esas informaciones hablan de una adquisición cerrada en torno a los 12.900 millones de dólares.
Si termina haciéndose realidad, estaríamos ante uno de los giros estratégicos más grandes en la historia de Nvidia. Su negocio dejaría de apoyarse casi por completo en los chips para meterse también, y de lleno, en una pieza central del software de modelos abiertos. Solo el rumor ya ha disparado la discusión entre desarrolladores, empresas y gente del mundo open source, por una razón bastante simple: quien tenga el control de Hugging Face pasa a tener, en buena medida, uno de los grandes accesos de entrada al universo de modelos, conjuntos de datos y herramientas que hoy usa millones de personas.
Desde hace años, a Hugging Face se la mira como una especie de GitHub de los modelos abiertos. Ahí es donde investigadores, programadores y startups suben modelos, comparten datasets y encuentran herramientas para probar, ajustar y desplegar software generativo. Por eso esta posible operación pesaría mucho más que una compra convencional.
Para Nvidia, el atractivo salta a la vista. Ya manda en el terreno del hardware, pero la siguiente batalla importante está en el software, en la distribución y en el flujo de trabajo de los desarrolladores. Si además controla la plataforma donde los modelos se descubren, se comparten y se reutilizan, su influencia ya no se quedaría en los servidores y los centros de datos. Llegaría también a la capa donde se toman muchas de las decisiones técnicas.
Y el momento no es menor. Varios de los grandes laboratorios ya están trabajando en sus propios chips. Tener bajo su paraguas una plataforma clave para el desarrollo abierto podría servirle a Nvidia para conservar peso en el mercado y sostener la demanda de su hardware incluso si parte de sus clientes intenta depender menos de ella. La gran duda, claro, tiene que ver con la neutralidad de Hugging Face, que ha crecido como un mercado amplio, bastante abierto y, hasta ahora, independiente de los proveedores.
La comparación que más se repite es la compra de GitHub por Microsoft. En aquel caso, GitHub conservó buena parte de su identidad. Aun así, el paralelismo ayuda a medir el alcance simbólico y también el práctico de una operación así, sobre todo en un terreno tan delicado como el de los modelos abiertos.
También hay una lectura financiera que llama mucho la atención. Esos 12.900 millones, siempre según los reportes, quedarían muy por encima de la valoración de 4.500 millones que Hugging Face alcanzó en 2023 y, según esas mismas informaciones, chocarían con unos ingresos anualizados de alrededor de 150 millones. Eso da una idea bastante clara de hasta qué punto su valor estaría, ante todo, en la posición estratégica que ocupa dentro del sector.
A todo eso hay que sumar el posible escrutinio regulatorio, especialmente en Europa, y un ángulo geopolítico bastante evidente, ya que Hugging Face funciona como canal para proyectos globales de código abierto, incluidos modelos desarrollados en China. Además, un incidente reciente de seguridad en la plataforma recordó lo sensible que se ha vuelto este tipo de infraestructura. Si Nvidia acaba comprándola, no se llevaría solo una marca con peso. Se haría cargo también de una pieza crítica del entramado tecnológico actual.