Varias fuentes del sector señalan que Nvidia podría subir más de un 15% el precio de algunos de sus próximos servidores de alto rendimiento a partir de comienzos de 2027, especialmente los basados en las plataformas Vera Rubin y Grace Blackwell. Aun así, conviene leer todo esto con prudencia: por ahora hablamos de informaciones no confirmadas oficialmente.
De acuerdo con lo que cuentan esas fuentes, Nvidia ya habría empezado a poner sobre aviso a algunos de sus clientes más importantes sobre una subida de más del 15% en sus futuros sistemas.
Ese aumento afectaría a los servidores que empiecen a enviarse desde principios de 2027 y golpearía sobre todo a las plataformas Vera Rubin y Grace Blackwell de la compañía.
La razón principal no estaría tanto en la capacidad de cálculo como tal, sino en una pieza bastante menos llamativa y, a día de hoy, mucho más complicada de conseguir: la memoria.
Más en concreto, la memoria de alto ancho de banda, HBM, que es clave en este tipo de aceleradores, se habría encarecido con fuerza y se habría convertido, según distintas fuentes del sector, en uno de los mayores cuellos de botella de toda la industria.
La posible subida llega, además, en un momento en que los grandes operadores de centros de datos siguen metiendo capacidad a toda velocidad.
Microsoft, Google y Oracle estarían entre las compañías más expuestas a este movimiento, siempre según esas mismas informaciones, porque figuran entre las principales compradoras de este tipo de sistemas de Nvidia.
Y no es un asunto menor. En plataformas de nueva generación como Vera Rubin, la memoria puede llegar a representar hasta el 62% del coste total del sistema. Eso hace que cualquier tensión en DRAM o HBM termine reflejándose casi al instante en precios finales más altos.
Los analistas, de hecho, ya venían avisando de una inflación fuera de lo normal en el mercado de memoria.
Según esas previsiones, los precios por contrato de la DRAM convencional subirían entre un 58% y un 63% intertrimestral en el segundo trimestre de 2026, después de otro salto todavía más agresivo, de entre el 90% y el 95%, en el primer trimestre del mismo año.
En HBM, además, el panorama sería todavía más delicado por su peso estratégico y por una capacidad de producción que sigue siendo limitada.
La demanda seguiría disparada y los fabricantes no estarían consiguiendo aumentar la oferta al mismo ritmo. Hay un ejemplo bastante claro: SK Hynix, uno de los nombres clave en este segmento, habría dejado agotada toda su capacidad de producción para 2026 ya en octubre del año anterior, según apuntan las mismas fuentes.
Para las grandes tecnológicas, una subida superior al 15% en sistemas de este nivel puede acabar convirtiéndose en facturas mucho más abultadas cada vez que toque ampliar infraestructura.
Y aunque Nvidia sigue marcando la pauta en este mercado, un encarecimiento así podría llevar a algunos clientes a mirar con más interés las alternativas de AMD o incluso desarrollos propios.
Eso sí, cambiar de proveedor no arreglaría el problema de forma automática. La presión sobre la HBM afecta a todo el sector, incluidas algunas GPU GeForce de Nvidia, así que la memoria seguiría marcando tanto los precios de la industria como el coste de desplegar nueva capacidad de cómputo a gran escala si la oferta no mejora durante los próximos trimestres.