En los avances del remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time hay un cambio muy concreto que no ha pasado desapercibido: Kaepora Gaebora el búho del juego original, ya no deja al jugador atrapado en su temido bucle de texto. Las primeras impresiones publicadas tras las demos y los avances hablan de una puesta al día con mejoras visuales de peso y varios ajustes de calidad de vida pensados para que la aventura corra mejor en hardware actual. Y en una obra que roza los 30 años, eso importa.
Por lo visto hasta ahora, Nintendo tiene bastante claro por dónde quiere ir: poner al día el original sin cargarse lo que lo hizo especial. Está el salto gráfico, claro, pero en esas primeras tomas de contacto también se menciona a unos personajes más expresivos, un control más ligero y una estructura que, en la práctica, se siente menos rígida.
Entre los cambios que más aplausos se están llevando aparecen dos muy concretos: poder saltar cuando quieras y cambiar de arma con más rapidez, algo que recorta bastante la costumbre de abrir el inventario cada dos por tres. Sobre el papel parecen retoques menores. Luego te acuerdas de cómo estaba marcado el ritmo en el juego de Nintendo 64, con pausas frecuentes y una rigidez muy propia de aquella época, y la cosa ya se ve de otra manera.
De todos esos ajustes, hay uno que ha tocado una fibra muy concreta entre los veteranos. Kaepora Gaebora ya no atrapa al jugador en su famoso bucle de texto. En el The Legend of Zelda: Ocarina of Time original, el búho aparecía para soltar explicaciones larguísimas y una pregunta cuya opción por defecto podía mandarte de vuelta al principio del discurso. A más de uno le pasó por intentar avanzar machacando el botón del texto.
En el remake, al menos por lo que se ha visto en los avances, el búho da su mensaje y se marcha. Sin bucles , sin preguntas trampa, sin obligarte a tragarte otra vez el mismo sermón.
También encaja con una línea que Nintendo lleva tiempo puliendo. The Legend of Zelda: Ocarina of Time 3D para Nintendo 3DS, lanzado en 2011, ya había metido las Sheikah Stones, un sistema de pistas opcionales pensado para orientar al jugador sin depender tanto de interrupciones constantes.
Y de ahí se vuelve casi siempre a la misma conversación: Navi. El hada que acompaña a Link acabó convertida a la vez en icono y en fuente de desgaste, con avisos repetidos una y otra vez, incluido el ya mítico “Hey! Listen!”. En este remake, según varios reportes publicados tras los avances, Navi tendría un papel más discreto y activado por el propio jugador, de forma provisional bajo nombres como “Navi’s Thoughts” o “Fairy Thoughts”, con mensajes integrados en el mundo en vez de recordatorios verbales continuos.
No sería un retoque menor. Ya en 1999, Shigeru Miyamoto llegó a describir la implementación de Navi como el “punto más débil” de Ocarina of Time y explicó que el equipo terminó simplificando su sistema de consejos porque construir una guía realmente inteligente y contextual era bastante más complicado.
La reacción de los fans, por ahora, está partida, al menos a juzgar por lo publicado tras los avances. Hay quien celebra que Nintendo quite de en medio interrupciones repetitivas y pula algunos tropiezos viejos del diseño original. Otros, en cambio, creen que al limar esas asperezas también se escapa una parte del carácter, del reto y de la personalidad que ayudaron a convertir el juego en leyenda. De momento no está claro hasta dónde va a tocar Nintendo otros elementos del diseño original en la versión final.