PS6, la próxima consola de Sony, podría irse a una horquilla de entre 1.200 y 1.500 dólares cuando llegue a las tiendas, al menos si se cumplen una nueva filtración y varias estimaciones que ya circulan en la industria. El origen del ruido está en los rumores del conocido insider de hardware KeplerL2. Aun así, conviene leer todo esto con la cautela habitual: hablamos de una máquina no anunciada y, por tanto, de información que sigue moviéndose en el terreno de la especulación.
Lo que dibujan esos rumores no es precisamente un escenario barato. la próxima PlayStation, siempre según esas filtraciones, podría salir mucho más cara de lo que la mayoría de jugadores espera. El dato que más llama la atención es este: solo la memoria RAM y el almacenamiento NAND de PS6 le costarían a Sony más de 680 dólares por unidad. Para ponerlo en contexto, en PS5 unos componentes comparables habrían rondado los 100 dólares.
Si esa cifra está siquiera cerca de la real, el golpe sobre el precio final sería enorme. Y no por un detalle menor. Con unas piezas base así de caras, varias proyecciones apuntan a que el coste de materiales de la consola podría acercarse a los 1.000 dólares antes incluso de añadir ensamblaje, distribución y el margen comercial de las tiendas.
Por eso ya hay previsiones que colocan el precio de salida de PS6 entre 1.200 y 1.500 dólares.
La explicación que más se repite entre analistas del sector tiene que ver con la presión que están ejerciendo los centros de datos sobre el mercado de chips avanzados. Esa demanda está tensando la cadena de suministro de la electrónica de consumo, y ahí entran en juego componentes que no serían precisamente baratos para la próxima generación de consolas, como la memoria GDDR7 y ciertos módulos de almacenamiento de nueva hornada.
Eso también ayudaría a entender por qué PS6 podría saltarse varias reglas no escritas del negocio del videojuego.
Durante años, lo normal ha sido ver a los fabricantes lanzar sus consolas con márgenes mínimos, y a veces incluso perdiendo dinero al principio, con la idea de recuperarlo después a través de juegos, suscripciones y licencias. Esta vez, sin embargo, varios estudios del sector señalan que Sony no tendría intención de repetir esa fórmula de manera tan agresiva con PS6.
Además, el contexto ya no se parece tanto al de otras generaciones.
PS5 salió en 2020 por 499 dólares, pero con el tiempo terminó encareciéndose en varios mercados. Xbox Series X/S y la reciente Nintendo Switch 2 van en la misma dirección y dejan una idea bastante clara: el hardware no tiene por qué abaratarse a medida que avanza la generación. Viendo ese precedente, pensar en una PS6 con un precio de cuatro cifras suena bastante menos disparatado de lo que habría sonado hace unos años.
Y no sería un problema solo de Sony. Distintos analistas creen que Microsoft está soportando presiones muy parecidas con su próxima consola, a menudo asociada al nombre en clave Project Helix, y algunas estimaciones sitúan también ese hardware por encima de los 1.000 dólares, como mínimo.
El riesgo salta a la vista: cuanto más alto sea el precio de entrada, más difícil será que las consolas sigan resultando atractivas frente al PC, el juego en la nube o el mercado móvil. Algunas de esas proyecciones, de hecho, hablan de una posible caída del 38 % en las ventas combinadas de la próxima generación respecto a la actual. También ponen cifras concretas sobre la mesa: entre 118.000 y 160.000 yenes en Japón, más de 100.000 rupias en India y cantidades todavía más duras en mercados como Brasil por el peso de los impuestos. Si eso acaba pasando, la próxima guerra de consolas podría jugarse menos en los teraflops y bastante más en la etiqueta del precio.