OpenAI podría retrasar su esperadísima salida a bolsa hasta 2027, según varios informes financieros publicados en las últimas horas. Por ahora, eso sí, sigue siendo una hipótesis y conviene leerla con bastante cautela.
Esos mismos informes apuntan a que la compañía habría dejado en pausa un debut que, en un principio, se contemplaba para el próximo año. La presión, siempre según esas fuentes, vendría de sus propios asesores, que prefieren esperar a una ventana más amable antes de dar el salto al parqué. No porque OpenAI no esté lista en lo formal, sino porque el momento quizá no acompaña.
De hecho, las informaciones publicadas sostienen que OpenAI presentó en junio de 2026 una solicitud confidencial para cotizar. Ese mecanismo le permite avanzar con todo el papeleo sin quedar atada a una fecha concreta y escoger el momento del estreno cuando el mercado ofrezca mejores condiciones. El motivo principal de este posible aplazamiento sería bastante simple: hoy por hoy, el mercado no parece dispuesto a pagar la operación al nivel que persigue Sam Altman, consejero delegado de OpenAI.
También circula la idea de que Altman no querría sacar la empresa a bolsa por menos de 1 billón, una cifra que dispara todavía más las expectativas alrededor de una de las OPV más vigiladas de la década. La última valoración privada de OpenAI se movió en torno a los 852.000 millones, según esos informes, así que alcanzar ese objetivo implicaría convencer a los inversores de que la compañía merece otro salto muy fuerte en un entorno bursátil que sigue torcido para muchas grandes tecnológicas.
Ahí pesa bastante el precedente de SpaceX. Su comportamiento flojo en bolsa después de una salida récord, de acuerdo con esos mismos reportes, habría enfriado el apetito por las grandes OPV y reforzado una idea incómoda para todo el sector: incluso las compañías más deseadas pueden decepcionar cuando pasan al examen diario del mercado.
A eso se suma el perfil financiero de OpenAI. La empresa habría generado unos 13.000 millones en ingresos el año pasado, una cifra llamativa, pero seguiría acumulando pérdidas importantes, según las informaciones publicadas. Y en bolsa la tolerancia con eso suele ser menor: se exige más claridad sobre los márgenes, más visibilidad sobre el negocio y bastante más control sobre el ritmo de gasto.
La incertidumbre, además, ya estaría dejando huella entre sus grandes socios. SoftBank llegó a caer alrededor de un 13% en una sola sesión, según esos informes, después de que creciera la preocupación por el calendario de la operación. Anthropic, por su parte, también ha presentado de forma confidencial la documentación para salir a bolsa tras haber sido valorada recientemente en torno a 965.000 millones, siempre de acuerdo con esas informaciones.
Que haya más de un aspirante peleando por una gran OPV en un periodo parecido añade presión estratégica al calendario, no solo a la cifra final. OpenAI, aun así, conservaría una ventaja clara: con la documentación ya presentada de forma reservada, tal y como señalan esos informes, tiene margen para mirar el mercado con calma, medir el apetito inversor y evitar una salida precipitada que la fuerce a aceptar una valoración por debajo de lo que espera Sam Altman.