El Campeonato Mundial Pokémon 2026 se celebró este año en San Francisco y, más allá de la competición, volvió a poner sobre la mesa un problema que la comunidad conoce demasiado bien: los revendedores. Varios asistentes denunciaron que parte de la mercancía exclusiva del evento voló del Pokémon Center oficial y apareció casi de inmediato revendida a precios inflados.
No fue una impresión aislada. Distintos fans contaron que algunos productos desaparecieron de la tienda oficial para reaparecer enseguida en manos de personas que intentaban venderlos mucho más caros.
La escena, según quienes estuvieron allí, era tan evidente que algunos asistentes empezaron a llamar “Scalper Alley” a la zona situada junto al Pokémon Center del recinto. Ahí, supuestamente, se ofrecían artículos recién comprados nada más salir de la tienda.
Para muchos coleccionistas y jugadores, esto no suena a caso aislado. Lo ven como otro episodio de un patrón cada vez más conocido.
En redes sociales se repitió la misma lista de productos más buscados: mochilas, peluches y artículos del Juego de Cartas Coleccionables Pokémon. Según los testimonios compartidos por asistentes, eran el objetivo prioritario de los revendedores.
La lógica es bastante simple. Cuando se trata de mercancía exclusiva o con disponibilidad muy limitada, el margen para revenderla con precios inflados se vuelve especialmente alto.
A los fans veteranos, de hecho, no les sorprendió demasiado. Quienes suelen acudir a eventos oficiales de Pokémon llevan años viendo cómo este merchandising se convierte en un blanco habitual para quienes buscan beneficio rápido. El resultado acaba siendo el de siempre: muchos compradores legítimos, incluidos niños y familias, se quedan sin una posibilidad real de conseguir esos productos al precio de venta oficial.
Y lo de San Francisco no parece una excepción. Durante el Campeonato Mundial Pokémon 2025 de Anaheim ya se habían reportado situaciones parecidas, con artículos exclusivos apareciendo en internet por más del doble de su precio incluso antes del inicio oficial del evento.
Que vuelva a pasar ha reforzado una sensación bastante extendida: The Pokémon Company todavía no encuentra la forma de contener un fenómeno que afecta tanto a los grandes torneos como a lanzamientos puntuales. Sale una colección limitada o una colaboración especial, y la secuencia se repite: stock agotado en minutos y anuncios de reventa poco después.
La popularidad reciente de Pokémon tampoco ayuda. Entre el coleccionismo, el tirón del TCG y la visibilidad constante de la marca, el terreno para la especulación lleva tiempo servido.
En ventas online, los fans denuncian desde hace tiempo el uso de bots para hacerse con el stock en cuestión de segundos. En tiendas físicas, las quejas suelen apuntar a otra práctica muy concreta: compras agresivas al por mayor de sobres, cajas del TCG y productos promocionales vinculados a colaboraciones especiales.
The Pokémon Company y Nintendo han probado varias fórmulas para intentar frenar el problema, como límites de compra, acceso a la tienda por franjas horarias, ventas bajo pedido, acuerdos con plataformas de compraventa e incluso pruebas de verificación de identidad en Japón.
Aun así, la reacción de la comunidad deja claro que esas barreras siguen quedándose cortas.
Para muchos fans, la consecuencia más frustrante es que la afición termina encareciéndose de forma artificial. Y la respuesta que más se repite entre coleccionistas y jugadores sigue siendo también la más difícil de sostener cuando llega un lanzamiento muy deseado: no comprar a revendedores.
Por ahora se desconoce si The Pokémon Company aplicará nuevas medidas específicas en próximos eventos.