Habrá un día en el que los humanos estemos desperdigados por la galaxia. La Tierra tendrá unos cuantos miles de años más y nuestro conocimiento será tan vasto como la inmensidad del océano. Entonces necesitaremos de discos duros que puedan almacenar durante milenios nuestro conocimiento.
Por suerte para nosotros, Microsoft está desarrollando el almacenamiento de datos del futuro. Mucho más duradero y sencillo que cualquier disco duro. Por disco, la compañía dice poder almacenar 3.500 películas o 1,75 millones de canciones.
Microsoft Research, la rama de I+D del gigante del software de Redmond, está probando el almacenamiento de enormes cantidades de datos en placas de vidrio en una iniciativa futurista bautizada como “Proyecto Sílice”. Si tiene éxito, podría servir para almacenar información durante miles de años sin degradarse.
El disco duro que permitirá que nuestras fotos lleguen a nuestros tatataranietos
Los investigadores de Microsoft almacenan los datos en el vidrio mediante píxeles tridimensionales llamados voxels. A diferencia de los métodos de almacenamiento clásicos, como los discos magnéticos giratorios, las “placas de cristal del tamaño de un platillo del Proyecto Sílice almacenarán datos durante miles de años y crearán un almacenamiento sostenible para el mundo”, tal y como lo describe Microsoft.
El almacenamiento magnético, aunque muy utilizado, es problemático, según Microsoft. Debido a su limitada vida útil, hay que volver a copiarlos con frecuencia, lo que aumenta el consumo de energía y los costes operativos con el paso del tiempo.
“Una unidad de disco duro puede durar cinco años. Una cinta, bueno, si eres valiente, puede durar diez años”, explica Ant Rowstron, ingeniero distinguido del Proyecto Silica.
Según Microsoft, el almacenamiento de datos en vidrio es un concepto que se remonta al siglo XIX. Por aquel entonces, la gente almacenaba negativos fotográficos individuales en placas de cristal.
Hoy, sin embargo, Microsoft ve en un pequeño disco de cristal la posibilidad de almacenar varios terabytes de datos: en un pequeño disco de cristal cabrían alrededor de 1,75 millones de canciones (unos 13 años de música).
El objetivo del proyecto Silica es escribir datos en un cristal y almacenarlos en una estantería hasta que se necesiten. Una vez escritos, los datos no pueden modificarse.
Microsoft describe el proceso de la siguiente manera:
- “Los datos se almacenan en el vidrio mediante un proceso de cuatro pasos: escritura con un láser de femtosegundo ultrarrápido, lectura a través de un microscopio controlado por ordenador, descodificación y, por último, almacenamiento en una biblioteca. La biblioteca es pasiva, sin electricidad en ninguna de las unidades de almacenamiento. La complejidad reside en los robots, que se cargan mientras están inactivos en el laboratorio y se despiertan cuando se necesitan datos. Suben a las estanterías, recogen el cristal y vuelven al lector”.
- “Al principio, el proceso de escritura por láser era ineficiente, pero tras años de perfeccionamiento, el equipo puede ahora almacenar varios TB en una sola placa de vidrio que podría durar 10.000 años. Para hacernos una idea, cada placa podría almacenar unas 3.500 películas. O suficientes películas sin parar para reproducirse durante más de medio año sin repetirse”.
Para qué podría usarse este método de cristales
Según Microsoft, el almacenamiento en vidrio aún está en sus primeras fases, y los expertos creen que necesitará de 3 a 4 etapas más de desarrollo antes de poder utilizarse comercialmente, pero las ventajas son obvias: es duradero, sostenible y rentable.
Los principales costes se producen en las fases iniciales, cuando los datos se incrustan en estas placas de vidrio de alta resistencia, pero los costes de mantenimiento continuado son mínimos una vez almacenados.
El Grupo Elire colabora con el equipo del Proyecto Sílice de Microsoft Research para aprovechar esta tecnología en su “Global Music Vault” de Svalbard (Noruega). Con placas de vidrio a base de sílice, la empresa pretende crear un archivo permanente que no sólo resista pulsos electromagnéticos y temperaturas extremas, sino que además sea respetuoso con el medio ambiente.
Esta bóveda complementará repositorios como la Bóveda Global de Semillas y el Archivo Mundial Ártico y proporcionará un depósito completo del patrimonio musical, desde óperas clásicas hasta éxitos modernos y composiciones indígenas.