Las tonterías que se dicen en el día a día para defender el aparente nuevo reino de la IA cada vez son más grandilocuentes, y cada vez más estúpidas. Basadas en un continuo miedo (“Ya verás lo que será capaz de hacer, te va a dejar sin trabajo”) y una sumisión obligada (“Es el futuro, si no te subes a él estás perdido”), parece que no queda más remedio que agachar la cabeza ante el dominio de Claude, ChatGPT y los prompts. O eso es lo que dice ahora… Dr. Dre.
Dr. Dre-adful
A sus 61 años, Dr. Dre forma parte del grupo de edad más fascinado por la IA, y se nota. Dre, que ha vivido gran parte de su carrera remezclando éxitos de otros, ha afirmado, para sorpresa de nadie, que no ve la IA como una amenaza. Es más, “creo que la única gente que la ve como una amenaza es la que tiene problemas creando”. Es justamente lo contrario: lógicamente, tienes miedo de quien te puede robar lo que has creado sin pedirte ni permiso.
Sin embargo, Dre insiste: “Tuve una conversación con unas personas hace unos días. Estaban contra la IA y yo les dije ‘Suenas como quien estuvo en contra de la máquina de ritmos cuando salió’. O los sintetizadores, ¿no? Es una nueva herramienta para la creatividad. Algunas personas tienen miedo de aprender nuevas cosas“. Lo mismo es un sintetizador o una máquina de ritmos que una máquina que roba, asimila y regurgita algo nuevo, vaya. El mismo argumento de “Tú serías de los que están contra la máquina de escribir” que ya hemos oído mil veces (y no por ello tiene el más mínimo sentido).
¿Cabe alguna duda de que Dr. Dre tiene dinero a espuertas? Por supuesto, es una de los nuevos mil-millonarios del mundo, y como la mayoría, tiene una opinión controvertida. “La IA es una herramienta para ver lo que puedo hacer con lo que acabo de hacer. Hay un montón de productores IA ahí fuera en el armario”. Por otro lado, su última conversación en un chatbot fue “¿Cómo ganas músculo y pierdes grasa al mismo tiempo?”. Mira, yo qué sé. 2026 me ha superado, pero al menos no dejo que una máquina haga mi trabajo. Algo es algo.