La nueva película de Resident Evil, el reboot que dirige Zach Cregger y que llegará en septiembre de 2026, ya viene rodeada de rumores. El más llamativo apunta al final: Bryan, el protagonista al que da vida Austin Abrams, acabaría cayendo ante la infección en Raccoon City y terminaría convertido en una criatura.
Como pasa con cualquier rumor, conviene leer todo esto con bastante cautela.
Si esa información acaba siendo cierta, la película cerraría con Bryan sucumbiendo a la infección en Raccoon City y transformándose en una criatura. Sería un final poco habitual para una saga que, al menos en cine, llevaba años esquivando un cierre así para sus personajes principales.
La ruptura con casi todo lo anterior sería clara. Resident Evil siempre ha convivido con virus, mutaciones y monstruos, sí, pero sus adaptaciones cinematográficas habían sido bastante conservadoras con las figuras centrales. El ejemplo más evidente sigue estando en la etapa de Milla Jovovich: incluso cuando Alice parecía morir o quedarse fuera de combate, la franquicia encontraba alguna forma de devolverla al tablero, ya fuera con clones, con un giro de guion o con un cambio de dirección de última hora.
Con Bryan, si hacemos caso a esos rumores, pasaría justo lo contrario. El personaje entra en la historia como un mensajero médico atrapado en una situación de supervivencia, con recursos contados, y la película sostendría esa lógica hasta el final. No habría una salida limpia. Tampoco una salvación heroica ni esa red de seguridad tan típica de las franquicias que siempre dejan una puerta abierta.
Detrás de este nuevo reinicio está Zach Cregger, el director de Barbarian, y eso ayuda bastante a entender por dónde iría el cambio de tono.
La idea, según se comenta, no sería adaptar de forma literal un solo videojuego. La nueva Resident Evil apostaría por una historia original dentro del universo de los juegos, con Raccoon City como escenario y una estructura mucho más cercana al survival horror. Bryan tendría que abrirse paso frente a varias criaturas mientras todo a su alrededor se vuelve cada vez más hostil, de modo que el espectáculo de acción pura quedaría relegado para recuperar algo que muchos asocian con los títulos más queridos de Capcom: vulnerabilidad, tensión y la sensación de que cualquier error te deja vendido.
Y hay más. Esos mismos rumores dicen que las primeras reacciones, e incluso su posible rendimiento comercial, habrían respaldado esa apuesta, con valoraciones que ya la colocan entre las entregas mejor recibidas por haber captado la tensión, la escasez y la amenaza constante que definían a los juegos.
Ese posible giro también se entiende mejor si se mira lo que pasó con Resident Evil: Welcome to Raccoon City, la película de 2021 dirigida por Johannes Roberts. Aquella cinta dejó con vida a Chris Redfield, Claire Redfield, Jill Valentine y Leon S. Kennedy; además, en su escena de mitad de créditos, insinuaba que Albert Wesker seguía vivo y dejaba preparada una secuela que nunca llegó. Después de la recepción tibia, tanto en crítica como en taquilla, los planes de seguir por caminos como Code: Veronica o Resident Evil 4 se fueron enfriando, y Constantin Film junto con Sony acabaron optando por otro reinicio. Por eso tendría tanto peso un final así: no solo serviría para reiniciar la saga, también rompería una de esas reglas no escritas que Resident Evil llevaba años respetando en pantalla.