La nueva Resident Evil, el reinicio que dirige Zach Cregger, acaba de firmar el mejor arranque en cines de toda la saga. Sumó 8,8 millones de dólares en los pases del jueves y cerró su primer día con 26,3 millones, una cifra que ya la coloca en terreno histórico para una franquicia que llevaba años sin encontrar ese gran estreno en Hollywood. Si se cumplen las primeras estimaciones, Resident Evil terminará su primer fin de semana en Estados Unidos entre los 53 y los 55 millones.
Es un salto enorme para una marca que en salas había aguantado más por el peso del nombre que por el entusiasmo de la crítica. Fuera de Estados Unidos, mientras tanto, el debut mundial ya ronda los 80 millones, también según esas primeras estimaciones.
Y la distancia con el pasado es muy clara. Esta nueva Resident Evil va camino de más que duplicar el anterior mejor estreno doméstico de la serie: los 26,6 millones que consiguió Resident Evil: Afterlife en 2010.
Hasta los pases previos del jueves dejaron muy atrás el viejo récord de la franquicia. El listón estaba en apenas 1 millón, la cifra que había marcado Resident Evil: The Final Chapter en 2016.
Para una saga con siete películas previas en acción real, no es un detalle menor.
Todo indica que el interés ya no viene solo del fan veterano. También se nota la llegada de un público más amplio, atraído tanto por el nombre de Zach Cregger como por el buen boca a boca con el que ha arrancado la película.
Fuera de Norteamérica, la película ya ha dejado días de apertura récord para la franquicia en Filipinas y ha empezado con fuerza en India.
De todos modos, el mapa global todavía está a medio dibujar. Faltan mercados importantes, como Japón, y aún no hay una foto detallada de cómo está respondiendo Latinoamérica ni de cuánto pesa en la taquilla el cruce entre fans de los juegos y público general.
La taquilla cuenta, claro, pero la recepción está pesando casi lo mismo.
El reboot está logrando algo rarísimo para Resident Evil en imagen real: elogios bastante extendidos, el sello Certified Fresh en Rotten Tomatoes con cifras de hasta el 96 %, un 91 % de aprobación del público en Rotten Tomatoes y una nota B+ en CinemaScore. Es, además, la mejor calificación de audiencia que ha tenido la franquicia en CinemaScore.
Ese cambio de percepción puede acabar siendo decisivo.
Durante años, Resident Evil fue una serie rentable, sí, pero también muy castigada por la crítica. Ahora, por primera vez, da la sensación de haber encontrado una versión capaz de convencer al mismo tiempo a espectadores y comentaristas.
La película llega también después de varios tropiezos para la franquicia.
Resident Evil: Welcome to Raccoon City, estrenada en 2021, no consiguió reactivar la saga. Y la serie de Netflix Resident Evil, lanzada en 2022, tampoco logró consolidar una nueva etapa. Por eso este octavo largometraje en acción real ya empieza a perfilarse como una resurrección comercial y creativa.
Una parte importante de esa recuperación pasa por Zach Cregger.
Después de llamar la atención con Barbarian y de reforzar su perfil con Weapons, Cregger se ha convertido en uno de los nombres más seguidos del terror actual. Resident Evil es, hasta ahora, su proyecto más caro y también el más expuesto. Su planteamiento, además, no busca adaptar de forma literal un juego concreto, sino reproducir la sensación de jugar a Resident Evil: tensión, survival horror y una atmósfera que los fans reconocen enseguida. Viendo los números y la reacción de estos primeros días, parece claro que la fórmula ha funcionado.