La Motion Picture Association ha enviado hoy a ByteDance una orden de cese por Seedance, la herramienta de video generativo que se hizo viral con aquel clip de Brad Pitt y Tom Cruise peleando como si saliera de una superproducción. La acusación es dura: habla de una infracción “generalizada y extendida” de la propiedad intelectual de sus miembros. Con ese paso, el pulso entre Hollywood y las plataformas tecnológicas entra en otro momento, más frontal.
Lo que busca la MPA está bastante claro: parar el uso sin permiso de catálogos, rostros y estilos visuales dentro de herramientas generativas que cada vez se parecen más a la producción real. Los estudios llevan años denunciando este frente, sí, pero aquí hay algo distinto. Es la primera vez que la Motion Picture Association, el gran lobby de Hollywood, actúa de forma tan directa contra una empresa de este tamaño por una herramienta de creación de video.
El caso se ha vuelto especialmente delicado por una razón concreta: el nivel de realismo al que puede llegar Seedance. También por la facilidad con la que puede reconstruir escenas, caras y acabados visuales que cualquiera reconoce al instante. Y en una industria que vive pendiente de controlar sus franquicias y de proteger la imagen de sus estrellas, eso hace saltar varias alarmas a la vez: derechos de autor, derechos de imagen y competencia por costes.
Pero aquí hay otra capa, y para los estudios es bastante incómoda. Según Joel Kuwahara, productor de animación de Los Simpson, algunas compañías ya estarían probando Seedance bajo esa lógica tan conocida del “no preguntes, no lo cuentes”, aunque luego la condenen en público. Janice Min, exeditora de The Hollywood Reporter, va en la misma línea: sostiene que los estudios restan importancia a cuánto están usando ya estas herramientas en sus propios procesos.
La explicación es sencilla. El incentivo económico es enorme. Estas plataformas prometen abaratar previsualizaciones, efectos, animación y materiales promocionales, y además recortar tiempos de producción. En números, las previsiones del sector apuntan a que el mercado de software para medios y entretenimiento alcanzará los 7.800 millones en 2028, mientras que las herramientas generativas pensadas específicamente para este ámbito podrían llegar a 10.200 millones en 2030.
Esa presión ya no se queda en teoría, ya se nota en acuerdos concretos. Lionsgate se asoció con Runway para entrenar modelos con su archivo. Netflix usó estas técnicas para efectos visuales en The Eternaut. Disney también ha hecho pruebas con herramientas de Runway.
Y el conflicto, además, trae de vuelta otra pelea reciente. Durante las huelgas de 2023, el sindicato de guionistas Writers Guild of America y SAG-AFTRA reclamaron consentimiento y compensación por las réplicas digitales de actores. También exigieron límites para que los guiones generados por software no terminen sustituyendo a escritores humanos.
Por ahora, buena parte de la cobertura sigue concentrada en Estados Unidos. De Bollywood, Nollywood, China, Japón, Corea del Sur o Europa se sabe bastante menos: todavía no está tan claro cómo están respondiendo.