Tengo que reconocer, y vaya esto por delante, que aborrecí Michael con todas mis fuerzas. No solo porque no hablara del tema candente (ya sabéis a cuál me refiero) en la vida de Michael Jackson, sino porque además fuera todo un panegírico que ensalzaba su vida, su obra, sus canciones y su actitud vital, sin ningún tipo de atisbo crítico. Ahora que ya se han puesto a preparar la secuela, ¿de verdad creéis que la cosa va a cambiar?
The man in the mirror
Jaafar Jackson, que interpreta al cantante (y que además es su tío) no va a permitir que en la secuela haya el más mínimo atisbo de duda: en lugar de dar voz a las víctimas (o presuntas víctimas), la película continuará con su panegírico, poniendo al cantante como sufridor de un via crucis particular. “Es la historia de otra persona. Es la idea de otra persona de lo que es, y está dirigida por una agenda. Y ese es el problema que hemos tenido como familia, que la voz de Michael no se escuche. Creo que es muy, muy importante, especialmente en sus últimos años”.
Traducido, que no van a dar ni siquiera el atisbo de duda. La palabra de Michael es ley y, después de sobrepasar los 1000 millones de dólares en taquilla, lo último que quieren es liarla. Si la gente quiere ver loas, pues loas tendrán. “Nunca cambió esa pureza, ese sentimiento de querer encontrar siempre lo mejor en otras personas. Y no importa todo por lo que pasó, cómo le trataron, lo que se dijo de él, nunca dejó de tratar a la gente con amabilidad. Nunca paró de creer y querer buscar el bien en la gente… incluso aunque estuviera roto, su corazón seguía siendo el mismo”, afirma su sobrino.
Por mucho que en la película quieran hacer como que no pasó nada, lo de Michael Jackson es una de las páginas más negras de la historia de la cultura pop, y hay que hacer un salto de fe gigantesco para creer que, efectivamente, no pasó nada en Neverland y son todo habladurías. En fin, otros 1000 millones asegurados y una campaña de limpieza que ya la querrían en Fairy.