Square Enix ya ha empezado, sin mucho ruido, a mover una nueva portada de Kingdom Hearts Collection en Norteamérica después de que una parte de la comunidad señalara fallos bastante evidentes en la ilustración original. De hecho, si uno mira las fichas de varias tiendas de Estados Unidos, ya aparece una versión retocada de la carátula. Lo llamativo es que Square Enix no ha publicado ningún comunicado, ni una nota oficial, ni una explicación pública sobre el cambio.
Por ahora, la compañía sigue sin decir nada, y Tetsuya Nomura, una de las personas más importantes detrás de Kingdom Hearts, tampoco ha hecho comentarios en público.
La novedad de verdad está en que esa imagen revisada ya se está moviendo por canales comerciales de Estados Unidos. Viendo esos cambios en tiendas, todo apunta a una corrección hecha a última hora por parte de Square Enix. Aun así, la empresa no ha reconocido el cambio de forma abierta ni ha aclarado si hablamos de un simple ajuste estético o de una respuesta directa a toda la polémica que se montó alrededor de la portada.
Hay otro detalle que ha llamado mucho la atención: la edición japonesa sigue manteniendo la ilustración original, al menos por lo que se ha podido comprobar en tiendas y materiales promocionales. Y eso solo ha echado más leña al fuego, porque da la impresión de que la reacción ha sido específica para el mercado occidental, no una revisión general de todo el producto.
Las sospechas empezaron a crecer cuando los jugadores se pusieron a examinar la portada con lupa. Uno de los casos más comentados fue el de una mano de Donald Duck que parecía tener cinco dedos, algo que no encaja en absoluto con el diseño habitual del personaje.
También salieron a relucir proporciones extrañas en Sora y formas raras en varios elementos del fondo, casi como si se hubieran quedado “derretidos”, sobre todo en la arquitectura. Para muchos usuarios, la suma de todo eso no tenía pinta de ser el típico fallo de imprenta ni un problema de compresión de imagen. Sonaba más a algún proceso de composición o a un retoque automatizado dentro del flujo de trabajo, aunque eso tampoco significa, necesariamente, que la ilustración se generara entera desde cero con ese tipo de sistema.
La nueva portada parece tapar parte de los errores más obvios con cambios de encuadre, recortes y varios ajustes visuales, pero las dudas no se han ido. Quienes han comparado las dos imágenes dicen que todavía hay elementos discutibles, y entre artistas y fans se repite bastante una teoría: que la base podría venir de arte oficial de la saga y que, a partir de ahí, se habrían usado herramientas generativas o procesos automáticos para separar personajes, recolocarlos o adaptar la composición a distintos formatos de caja.
La polémica llega, además, en un momento delicado para Square Enix. En los últimos años, la compañía ha dejado caer en mensajes públicos su interés por incorporar tecnologías generativas en distintas áreas del negocio, aunque en sus comunicaciones más recientes se ha mostrado bastante más prudente, tanto por los riesgos creativos como por la reacción que este tipo de decisiones puede provocar entre el público.
Por eso, este caso no se está leyendo solo como una discusión sobre una portada. También entra dentro de un escrutinio cada vez más fuerte sobre tráilers, ilustraciones y anuncios en toda la industria, un terreno en el que otras grandes editoras ya han acabado metidas en debates muy parecidos. Y como suele pasar cuando estos cambios se hacen en silencio, por ahora sigue sin saberse si Square Enix acabará explicando públicamente el reemplazo o si esa revisión terminará llegando también a la edición japonesa.