CJ ENM, el gigante surcoreano del entretenimiento, ha dado un paso audaz hacia el futuro de la creación de contenido con el lanzamiento de una estrategia integral basada en inteligencia artificial. Durante un evento celebrado en Seúl, la compañía presentó su primera serie de animación completamente generada por IA, titulada Cat Biggie. Este acontecimiento no solo marca un hito en la innovación tecnológica dentro de la industria del entretenimiento, sino que también coincide con la celebración del 30 aniversario de CJ ENM, un motivo de orgullo que refleja décadas de liderazgo en contenidos.
El gran gatito hijo de la IA
En el marco del evento 2025 CJ ENM Culture Talk, titulado K-Content, la compañía destacó su compromiso con la integración de tecnología avanzada en la producción de contenidos. Cat Biggie representa un experimento audaz, que podría redefinir la forma en que consumimos entretenimiento animado. Esta apuesta por la IA no solo sugiere un cambio en la narrativa, sino que también plantea preguntas sobre el futuro de la creatividad y la autoría en el campo de la animación.
La estrategia de CJ ENM incluye no solo el uso de IA para la creación de contenidos, sino también la posibilidad de optimizar procesos mediáticos y mejorar la personalización del contenido ofrecido a los usuarios. A medida que la inteligencia artificial continúa evolucionando, la compañía parece posicionarse al frente de esta revolución, explorando las fronteras de lo que es posible en el ámbito de la producción audiovisual.
Con el lanzamiento de Cat Biggie, CJ ENM se une a las filas de otras empresas que están explorando el potencial de la IA en el entretenimiento. Sin embargo, a medida que la tecnología avanza, surgen preocupaciones sobre la ética y la sostenibilidad de estos nuevos métodos de creación. Así, el futuro de la animación podría estar tanto en manos de artistas humanos como de algoritmos avanzados, lo que sin duda abrirá nuevas conversaciones y debates en la industria.
Uno de los argumentos más pesados de los fans a ultranza de la Inteligencia Artificial es que en unos años podrá hacer realidad tus mayores sueños: te convertirás en Luke Skywalker, creará secuelas sin parar de Vengadores, tendrás tu final de serie personalizado, exclusivo, solo para ti, adaptado a los parámetros que más disfrutas. ¿Quieres que en Juego de Tronos aparezcan Phineas y Ferb y que tú les ayudes a coronarse? Por supuesto que sí. Podrás ver todo eso y más marcando un prompt. Y ni siquiera voy a negar que sea posible, porque al fin y al cabo el mundo ha adoptado la IA generativa, con todos sus errores, su purria y su blandiblú, con un fuerte abrazo que viene a decir “Gracias, por fin podremos no pagar a esos molestos creativos”. Pero, ¿es eso lo que realmente queremos? ¿De verdad?
Lo audiovisual, y más desde los tiempos del streaming, es una actividad individual que se vuelve colectiva al hablar de ella. No vemos series solo para disfrutar nosotros, sino para discutir a la hora del café y recomendar a nuestros amigos. Lo mismo pasa con las películas: gozar con ellas (o no) es solo una pequeña parte del proceso, pero normalmente no se queda ahí. Después llega el momento de dar tu opinión en plataformas como Letterboxd y redes sociales, ver lo que han pensado otros, modificar tu punto de vista, evolucionar como espectador.
¿Nunca has hablado sobre una película que no te gustaba y has acabado apreciando por qué otra gente la valora positivamente tras una conversación o leer críticas en Internet? Forma parte de nuestro entrenamiento audiovisual que ayuda a que construyamos una opinión propia, que puede variar según tu experiencia y gustos. Nuestro criterio crece y evoluciona porque forma parte de una experiencia compartida, porque puedes leer lo que otros opinan de lo que acabas de ver, porque puedes modificar tu opinión en base a otras.
Por eso no termino de comprender -ni comprenderé jamás- la emoción de algunos por tener una experiencia absolutamente personalizada, más allá del gimmick, de la atracción de feria, de la mera curiosidad. ¿Mejoraría el final de Perdidos si fueras tú el guionista? ¿Disfrutarías -de verdad- si no hubiera lugar para la sorpresa porque todo está ajustado a tus intereses? Y sobre todo, ¿de verdad quieres ver algo que después no puedes comentar con nadie porque te pertenece tan solo a ti? No lo creo.
La fábrica de churros
La función principal de la IA es agradarte siempre. Literalmente, tienes razón de manera constante, incluso aunque eso suponga mentirte o darte datos erróneos. Por supuesto que no se va a atrever a decir que esa idea fantástica que has tenido no tiene sentido o que la progresión dramática se rompería por completo: en un mundo donde nos han acostumbrado, cada vez más, a series y películas donde se repite una y otra vez el argumento para que la gente que mira el móvil no se sienta excluida, es probable que un guion escrito en el momento por la IA pudiera satisfacer a un porcentaje de la población.
Pero, al final, este tipo de ideas forman parte tan solo del circo, de la atracción de feria, de compartir en redes sociales “lo que te ha salido”. Si ya estamos agobiados con las miles de series y películas que salen cada año y que nos interesan, ¿de verdad vamos a gastar tiempo en una experiencia individualizada de la que después no podemos hablar con nadie porque ni nos van a entender, ni les va a interesar? Imagina por un momento que el final de Perdidos fuera distinto y modificado para cada persona: no habría habido polémica ni se seguiría hablando de él 15 años después.
Demonios, ni siquiera hubiéramos tenido perdidos, centrados en nuestro propio ombliguismo individual, en el que nadie nos reta, nadie nos mira a los ojos y nos pone un espejo delante, solo viven para complacernos. El arte debe enfrentarte contigo mismo, con tus propios miedos, con personajes grises, con cosas que nunca creerías que fueras a disfrutar. Y para eso necesita la mano humana, no la de una máquina que, en el mejor de los casos, puede hacer una historia básica coherente. Si tu sueño es que Spider-man se quite la máscara y salir tú en la película, lo que quieres no es ver una película, sino el típico vídeo navideño que le mandabas a tu familia en el proto-Internet en el que unos elfos bailaban y tenían tu cara.
Si normalizamos que la IA se ocupe de nuestro ocio, han ganado. Si deseamos que así sea, hemos perdido. En el fondo, es así de básico. Es así de triste.
¿Usas ChatGPT en tu día a día? La inteligencia artificial de OpenAI puede ser de gran utilidad en labores de todo tipo, pero son muchos los que desconocen el potencial que realmente tiene. Con el fin de ayudar a los menos versados en esta popular IA, Nick Turley, jefe de producto de OpenAI, compartió en el podcast Hard Forkcinco trucos esenciales para aprovechar al máximo ChatGPT, destacando algunas funciones menos exploradas, pero sumamente útiles.
Desde usar el modo de voz hasta personalizar el chatbot para tareas específicas, sus consejos se centran en funciones del modelo GPT-4o que pueden resultar novedosas incluso para usuarios habituales. Turley, afirma que estos consejos no son nada del otro mundo, pero permiten sacarles partido a las características avanzadas del chatbot.
Un ChatGPT con memoria para recordar tus preferencias
Una de las principales recomendaciones de Turley es utilizar la función de memoria de ChatGPT. El directivo explicó que los usuarios pueden evitar repetir información continuamente pidiendo al chatbot que recuerde datos clave. “No tienes que esperar a que infiera cosas sobre ti”, afirmó. “Puedes decirle todo lo que quieres que recuerde”.
La memoria puede incluir detalles como tu trabajo, tu situación familiar, tus preferencias de respuesta o incluso tu comida favorita. Además, esta función es totalmente personalizable, ya que los usuarios pueden activarla, desactivarla o incluso pedirle al chatbot que olvide ciertos datos. Aunque al principio requiere un poco de esfuerzo, Turley aseguró que “vale la pena” porque la memoria “seguirá mejorando con el tiempo”.
Habla con ChatGPT: el modo de voz y sus posibilidades
Otra función destacada es el modo de voz, que permite a los usuarios interactuar con el chatbot sin necesidad de escribir. ChatGPT ofrece nueve voces humanas desarrolladas con la colaboración de actores profesionales, disponibles en los ajustes de la página web. “Es una forma completamente diferente de usar ChatGPT”, comentó Turley.
Según él, esta función nunca había existido en tecnología y ofrece una experiencia única, que algunos usuarios describen como “emocional y personal”. Sin embargo, Turley aconsejó no utilizar esta herramienta como sustituto de un terapeuta. Aunque el modo estándar está disponible para todos los usuarios registrados, el modo avanzado, que permite conversaciones en tiempo real más naturales, solo está accesible para los suscriptores de Plus y Team.
Combina texto e imágenes con ChatGPT y DALL-E
Turley también subrayó el potencial de ChatGPT para trabajar con imágenes, algo que muchos usuarios desconocen al asociar la herramienta principalmente con texto. Gracias a la integración del generador de imágenes DALL-E, el chatbot puede interpretar y generar imágenes directamente desde las conversaciones.
“Creo que hay gente de texto y gente de imágenes, y casi no se solapan”, comentó Turley, animando a los usuarios a combinar estas capacidades para tareas creativas, como diseñar tarjetas de cumpleaños personalizadas con imágenes únicas y poemas. “Puedes usar ambas cosas de una manera que la mayoría de la gente no entiende”, aseguró.
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Una de las funciones menos conocidas, pero muy potente, es la posibilidad de subir archivos para que el chatbot los procese. Esta característica permite cargar documentos de texto, hojas de cálculo, presentaciones y otros formatos. Tras este paso, ChatGPT puede analizar el contenido, resumirlo, extraer citas relevantes o incluso comparar varios documentos.
Turley describió esta herramienta como “realmente fenomenal” y de utilidad para casos como leer un informe extenso o procesar un manual. “Mucha gente no sabe que esto existe”, comentó, añadiendo que la capacidad de análisis de documentos puede ahorrar tiempo y facilitar tareas complejas.
Personaliza tu experiencia creando tu propio GPT
Por si fuera poco, Turley también invitó a los usuarios a crear su propio GPT personalizado a través de la función “GPT Builder”, diseñada para facilitar la configuración de modelos adaptados a tareas específicas sin necesidad de saber programar. Este recurso permite a los usuarios diseñar GPTs para objetivos como aprender idiomas, analizar datos o realizar proyectos creativos. “Mucha gente reutiliza constantemente los mismos prompts. Si ese es tu caso, crea un GPT para ti”, sugirió.
Entre las opciones de personalización, se incluye la posibilidad de añadir funciones como análisis avanzado de datos o generación de imágenes con DALL-E. Turley mencionó ejemplos prácticos, como un GPT personalizado que convierte fotos en ilustraciones al estilo Pixar. “Es súper fácil, lleva segundos”, aseguró. Además, aunque los GPT personalizados pueden compartirse públicamente, los usuarios tienen la opción de mantenerlos privados para su uso exclusivo.
¿Has utilizado alguna vez un chatbot de texto? Aunque se suele pensar que estos son solo un recurso para obtener respuestas rápidas o generar texto, el potencial de estas herramientas de inteligencia artificial va mucho más allá, siendo de gran utilidad para todo tipo de cuestiones. ChatGPT, por ejemplo, puede convertirse en un asistente personal, ayudándote a organizar tareas cotidianas de manera eficaz.
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Gracias a su capacidad para procesar información y ofrecer sugerencias útiles, la IA de OpenAI puede ser la aliada perfecta para gestionar el tiempo, optimizar tu agenda y ayudarte en tu planificación diaria. Si quieres organizarte mejor para ser más productivo, aquí van cinco maneras en las que ChatGPT puede ayudarte a organizar el día a día de manera más eficiente.
Planificación diaria
Una de las principales formas en las que ChatGPT puede ayudar es a través de la planificación diaria. Con la información proporcionada por el usuario, ChatGPT puede organizar las tareas del día según su prioridad o el tiempo estimado que requiere cada una. De esta manera, quienes lo utilicen pueden empezar la jornada con una idea clara de qué hacer y en qué momento. Además, puede sugerir realizar primero aquellas actividades más complicadas o menos agradables, de modo que se eliminen del camino rápidamente, dejando espacio para otras tareas más livianas o motivadoras al final del día.
Recordatorios importantes
Otra función útil de ChatGPT es su capacidad para gestionar recordatorios. El asistente puede programar alertas para eventos importantes como reuniones, entregas de trabajos o cualquier cita que el usuario tenga en su agenda. Estos recordatorios se configuran con la antelación que se prefiera, permitiendo planificar las tareas relacionadas con calma y evitando las prisas de última hora. De este modo, el usuario puede asegurarse de que no se olvida de nada importante, logrando una mayor tranquilidad en su día a día al saber que tiene todo bajo control.
Optimización del tiempo
La gestión del tiempo es una habilidad que ChatGPT puede ayudar a perfeccionar mediante diferentes técnicas. Una de las más conocidas es la matriz de Eisenhower, que clasifica las tareas según su importancia y urgencia, ayudando a tomar decisiones más rápidas y efectivas sobre qué hacer primero. La IA también puede sugerir el uso de la regla 80/20, enfocándose en las tareas que producen los resultados más significativos. Con estos métodos, ChatGPT te ayuda en gran medida a optimizar tu tiempo, evitando que te distraigas en actividades que no son prioritarias y maximizando la eficiencia.
Para aquellos que manejan proyectos grandes o complejos, ChatGPT puede ser una herramienta clave. La IA permite desglosar un proyecto en pequeñas tareas, estableciendo fechas límite y pasos claros para seguir un plan organizado. A medida que el usuario avanza, ChatGPT puede registrar el progreso, asegurándose de que se están cumpliendo los plazos y que ninguna parte del proyecto queda descuidada. Este enfoque ayuda a que los proyectos, tanto personales como profesionales, se gestionen de manera más eficiente y sin sentirse abrumado por la magnitud del trabajo.
Recomendaciones personalizadas
ChatGPT también destaca por su capacidad de ofrecer recomendaciones personalizadas basadas en los hábitos del usuario. Al analizar cómo se distribuye el tiempo a lo largo del día, la IA puede sugerir mejoras en la rutina diaria. Por ejemplo, si el usuario tiende a intercalar tareas similares en momentos dispersos, ChatGPT podría proponer agruparlas para hacerlas de manera más eficiente. Asimismo, es capaz de recomendar momentos de descanso para evitar el agotamiento y mejorar la productividad general. Unas sugerencias adaptadas a cada usuario que ayudan a crear el equilibrio ideal entre el trabajo y el bienestar personal.
¿Utilizas la inteligencia artificial en tu día a día? En los últimos años, la IA ha experimentado un auge espectacular, y su impacto se siente en prácticamente todos los sectores. Desde mejorar la eficiencia en el trabajo hasta proporcionar nuevas formas de entretenimiento, las IA han transformado la manera en que interactuamos con la tecnología. En este escenario, son dos los nombres que destacan por encima de otros: ChatGPT de OpenAI y Microsoft Copilot, utilizadas cada día por millones de personas debido a sus impresionantes capacidades.
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Eso sí, a pesar de que ChatGPT y Microsoft Copilot comparten algunas similitudes, como el uso de modelos de lenguaje natural y la capacidad de integrar múltiples fuentes de datos para generar respuestas precisas y relevantes, las diferencias entre estas dos IA resultan bastante evidentes cuando profundizamos. A continuación, detallamos las principales diferencias que distinguen a ChatGPT y Microsoft Copilot.
Propósito y enfoque
La primera gran diferencia entre ChatGPT y Copilot radica en sus propios fines. ChatGPT se diseñó como una IA conversacional generalista, de forma que puede responder a una amplia gama de preguntas, y mantener conversaciones textuales y de voz muy variadas, desde charlas cotidianas hasta temas técnicos complejos. La IA de OpenAI está diseñada para ser flexible y adaptarse a casi cualquier contexto en el que se necesite un diálogo fluido, y su objetivo principal es generar interacciones naturales y útiles para los usuarios en todo tipo de situaciones.
Por su parte, Microsoft Copilot está más enfocado en la productividad y en asistir a los usuarios en tareas específicas dentro de entornos de trabajo, integrándose en programas y herramientas como Edge, Word, Excel y PowerPoint para ayudar a los usuarios en todo tipo de labores de manera más eficiente. Más que simplemente mantener una conversación general, el propósito de Copilot es automatizar y simplificar procesos dentro de un flujo de trabajo, optimizando tareas que suelen consumir mucho tiempo.
Integración con otras herramientas
Otra gran diferencia entre ambas IA es su capacidad para integrarse con otras herramientas. ChatGPT se presenta principalmente como una aplicación autónoma que pueden utilizar los usuarios directamente a través de una página web, una app o una API. Aunque se puede integrar con algunas plataformas, su enfoque principal sigue siendo la interacción conversacional sin necesidad de estar vinculado a una suite de software específica.
Por el contrario, y aunque también dispone de web propia, Microsoft Copilot está profundamente integrado en el ecosistema de Microsoft, lo que le permite ofrecer asistencia directamente en aplicaciones como Excel y Outlook. Esto le da una enorme ventaja en entornos de trabajo donde estas herramientas son esenciales, ya que Copilot puede acceder a los documentos y datos del usuario dentro de estas aplicaciones para ofrecer sugerencias personalizadas y realizar tareas muy variadas, como la creación de gráficos o la redacción automática de correos electrónicos.
La flexibilidad de ChatGPT contrasta con la especialización de Microsoft Copilot. ChatGPT es capaz de adaptarse a distintos contextos y no está limitado a un conjunto específico de aplicaciones o tareas. Los usuarios pueden pedirle que les explique un concepto matemático, que genere un cuento corto o que les ofrezca consejos sobre temas muy variados. Este enfoque generalista permite que ChatGPT sea útil para una amplia audiencia, desde estudiantes hasta profesionales de diferentes campos.
En cambio, Microsoft Copilot se centra en tareas muy concretas y especializadas, concretamente dentro del ámbito empresarial, y está diseñado para aumentar la productividad dentro de plataformas como Azure o Microsoft 365, lo que lo convierte en una herramienta muy versátil para quienes utilizan estas en su día a día. Eso sí, aunque su especialización lo hace extremadamente eficiente en estos contextos, su utilidad fuera de estas aplicaciones es bastante limitada.
Interfaz y experiencia de usuario
En cuanto al acceso a estas IA, ChatGPT está diseñado para utilizarse a través de una interfaz de chat sencilla. Los usuarios interactúan con la IA escribiendo preguntas o comandos en una ventana de chat, y ChatGPT responde de manera rápida y directa, utilizando el modelo más conveniente para cada contexto. Esta simplicidad hace que la experiencia de usuario sea muy intuitiva debido a la gran similitud con una conversación natural.
Por su parte, Microsoft Copilot adopta un enfoque diferente. Además de utilizar una interfaz de chat web, Copilot se integra directamente en el ecosistema de Microsoft. De esta forma, al estar dentro de programas que el usuario ya conoce, como Word y Edge, se reduce la curva de aprendizaje y se facilita el acceso a sus funcionalidades.
Actualización y personalización
Por último, una de las diferencias más notables es cómo se actualizan y personalizan ambos sistemas. ChatGPT recibe actualizaciones periódicas de OpenAI, que amplían su base de conocimientos y mejoran su capacidad para generar respuestas precisas. Además, los usuarios pueden personalizar sus interacciones mediante indicaciones específicas o hacer que la IA recuerde cosas gracias a su función Memoria, lo que le permite adaptarse a diferentes contextos.
Microsoft Copilot, por otro lado, está estrechamente ligado a las actualizaciones de los programas y sistemas en los que está integrado, y su capacidad para personalizarse depende en gran medida de los datos y el contexto del usuario dentro de estas aplicaciones. Esto lo convierte en una herramienta más estática en cuanto a su actualización, ya que está limitado por los avances en el ecosistema de Microsoft.
La inteligencia artificial ha transformado muchas industrias en los últimos años, como la medicina y el entretenimiento, y revolucionado la forma en que interactuamos con la tecnología, facilitándonos mucho más nuestras vidas. Con grandes ejemplos, como ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google o Llama de Meta, la IA ha logrado avances impresionantes, desde el diagnóstico médico hasta la conducción autónoma, y ha abierto un amplio abanico de posibilidades que hace unos años parecían de ciencia ficción.
Fracasos que no solo nos muestran las limitaciones de este tipo de tecnología, sino también la importancia de tener en cuenta los factores humanos y sociales a la hora de diseñar sistemas de IA. A continuación, repasamos cinco ejemplos de inteligencias artificiales que no alcanzaron el éxito esperado y terminaron cayendo en el olvido.
Tay, la IA de Microsoft que se descontroló en un solo día
En 2016, Microsoft lanzó Tay, un chatbot diseñado para interactuar con los usuarios de Twitter, aprendiendo y adaptándose a las conversaciones en tiempo real. La idea era que Tay imitara el comportamiento y lenguaje de los usuarios con los que interactuaba, mostrando cómo la IA podía aprender de manera autónoma. Sin embargo, lo que parecía un experimento prometedor se convirtió en un desastre en menos de 24 horas. Algunos usuarios de Twitter se dieron cuenta de que podían influir en el comportamiento de Tay al inundarla con comentarios racistas y ofensivos, y, en poco tiempo, la IA empezó a replicar esos mismos comentarios, haciendo declaraciones extremadamente polémicas.
Microsoft retiró a Tay de inmediato y emitió una disculpa pública, admitiendo que no previó que la IA pudiera ser manipulada de esa manera. El caso de Tay puso de relieve los riesgos de lanzar IA sin un control adecuado y cómo los usuarios malintencionados pueden explotar sus debilidades. Y es que la tecnología por sí sola no es infalible; el contexto social en el que se implementa es igual de importante para su éxito o fracaso.
Watson for Oncology: una promesa que cayó en saco roto
Watson, creado por IBM, generó mucho revuelo en su día al prometer una revolución en el ámbito de la salud, en especial con su aplicación para la oncología. Watson for Oncology debía ser una herramienta capaz de ayudar a los médicos a recomendar tratamientos basados en un análisis exhaustivo de datos médicos, investigaciones y estudios. No obstante, la realidad distó mucho de esa promesa. Muchos hospitales que implementaron el sistema se quejaron de que las recomendaciones no siempre eran precisas y, en ocasiones, estaban basadas en estudios desactualizados o en información no aplicable a ciertos pacientes.
Un artículo de Stat News reveló que algunos médicos incluso desconfiaban de las sugerencias de Watson, llegando a ignorarlas por completo. IBM prometió que Watson transformaría la medicina, pero la IA no estuvo a la altura de las expectativas, y muchos de los hospitales que la adoptaron inicialmente terminaron por abandonarla. Watson for Oncology es un recordatorio de que, aunque la IA tiene el potencial de cambiar campos tan importantes como la medicina, la precisión y actualización constante de los datos son cruciales para su éxito.
Jibo: el robot familiar que no encontró su lugar
Lanzado en 2014, Jibo era un robot de inteligencia artificial que prometía ser un compañero para las familias. Este simpático robot podía contar chistes, dar la previsión del tiempo y aprender de las interacciones humanas para ofrecer una experiencia más personalizada. Su diseño y las expectativas puestas en él captaron la atención de muchos medios y de entusiastas de la tecnología. Sin embargo, Jibo nunca despegó como se esperaba.
Aunque su concepto era interesante, Jibo tuvo que lidiar con varios problemas. Por un lado, su utilidad era bastante limitada: más allá de interactuar de manera básica, no ofrecía características diferenciadoras frente a otros dispositivos. Por otro lado, los usuarios criticaron su elevado precio y la falta de actualizaciones significativas. Finalmente, en 2019, la empresa cerró y los servidores de Jibo dejaron de funcionar, dejando a sus usuarios con un robot “inerte”. A pesar de todo, Jibo sigue siendo un ejemplo de cómo la innovación por sí sola no garantiza el éxito si no viene acompañada de una funcionalidad que realmente aporte valor al usuario.
Bodega: la IA que intentó (sin éxito) reemplazar a las tiendas de barrio
En 2017, dos antiguos empleados de Google lanzaron un proyecto llamado Bodega, una especie de quiosco automatizado que pretendía reemplazar a las tiendas de barrio. Equipados con cámaras y sensores, estos quioscos permitían a los usuarios coger productos y pagar automáticamente, sin necesidad de un dependiente. Sin embargo, la idea generó una enorme polémica desde el principio. Muchas personas consideraron que el proyecto era insensible, ya que buscaba reemplazar un elemento tradicional y social como las tiendas de barrio, que son más que simples puntos de venta.
Además, mucho criticaron el nombre “Bodega” por apropiarse de un término culturalmente importante para las comunidades latinas en los Estados Unidos. Tras la mala recepción pública y las críticas en redes sociales, el proyecto desapareció rápidamente. Bodega es un gran ejemplo de cómo los avances tecnológicos pueden chocar con aspectos sociales y culturales que no deben ignorarse.
Bixby: el asistente de voz de Samsung que no convenció
Bixby, el asistente de voz de Samsung, se presentó con la intención de competir con otros asistentes virtuales como Siri, Alexa y el Asistente de Google. Sin embargo, Bixby nunca alcanzó el nivel de popularidad de sus rivales. Aunque Samsung lo integró en sus dispositivos móviles y electrodomésticos, los usuarios descubrieron que su funcionamiento era más bien confuso y, en muchos casos, inferior al de otras opciones disponibles en el mercado.
A pesar de los esfuerzos de Samsung por mejorar Bixby con actualizaciones, este nunca logró captar la atención del público de la misma manera que sus rivales. Hoy en día, aunque sigue presente en algunos dispositivos, Bixby ha pasado a un segundo plano dentro de la estrategia de la compañía, que ha comenzado a integrar otras opciones más populares.
¿Tienes en mente un pequeño proyecto y necesitas la voz ideal? A día de hoy, la inteligencia artificial ha avanzado tanto que cualquier persona puede transformar sencillas instrucciones en forma de texto en una voz que suena increíblemente natural, con tonos y matices casi indistinguibles de una voz humana real. Estas IA de síntesis de voz abren un abanico de posibilidades para empresas, creadores de contenido o simplemente personas curiosas que desean experimentar con esta tecnología. Desde la narración de audiolibros hasta la creación de anuncios publicitarios o vídeos en plataformas como YouTube, las opciones son infinitas.
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Además de ser un recurso útil para quienes crean contenido, las IA de generación de voz pueden mejorar la accesibilidad, proporcionando herramientas muy versátiles a personas con diversidades funcionales que les dificultan comunicarse de forma tradicional. Con diferentes voces y estilos para elegir, el futuro del contenido generado por IA promete ser más inclusivo, dinámico y personalizable que nunca. A continuación, te presento las cuatro mejores IA de 2024 para convertir texto en audio, tanto para profesionales como para aficionados.
ElevenLabs
ElevenLabs se ha posicionado rápidamente como una de las opciones preferidas para quienes buscan una IA avanzada en la creación de voces realistas. Esta plataforma es conocida por su precisión y fluidez, permitiendo generar voces con una entonación que parece completamente natural. Uno de sus puntos fuertes es la capacidad para personalizar voces, dándole al usuario la opción de ajustar el tono, la velocidad y el estilo de locución, lo que le facilita crear una voz que encaje perfectamente con su proyecto. Además, cuenta con una funcionalidad de clonación de voz muy avanzada que permite que el sistema recree voces específicas con un nivel de realismo impresionante.
La interfaz de ElevenLabs es muy sencilla e intuitiva, lo que permite a cualquier usuario crear audio de alta calidad en cuestión de minutos y sin necesidad de conocimientos técnicos. Además, los desarrolladores han mantenido un enfoque en la escalabilidad, permitiendo su integración en plataformas empresariales para automatizar la creación de contenido hablado. Ya sea para narrar un vídeo corporativo, un audiolibro o simplemente experimentar con la tecnología, ElevenLabs es una de tus mejores opciones.
Descript es una de las herramientas más amigables para los creadores de contenido que buscan una solución integral para edición de audio y vídeo, con la capacidad extra de generar voces a partir de texto. Descript ha ganado popularidad por su funcionalidad “Overdub”, que permite a los usuarios crear voces personalizadas o usar una de sus voces preentrenadas para convertir texto en audio con un sonido natural. Esta opción es ideal para quienes necesitan realizar correcciones rápidas en grabaciones o añadir nuevos fragmentos sin necesidad de rehacer todo el audio.
El enfoque de Descript es práctico y centrado en la productividad. No solo genera audio, sino que también permite a los usuarios editar el texto de un guion y automáticamente ajustar el audio para que coincida con los cambios realizados, lo que ahorra mucho tiempo en el proceso de edición. Además, su interfaz intuitiva y fácil de usar la hace ideal tanto para principiantes como para profesionales que buscan agilizar la producción de contenido multimedia.
Google no se queda atrás en esta carrera, y su servicio Google Cloud Text-to-Speech sigue siendo una opción destacada en 2024. Esta herramienta forma parte de la suite de inteligencia artificial de Google Cloud y es una de las más completas del mercado. La plataforma permite convertir texto en audio de alta calidad utilizando una amplia gama de voces, que se pueden ajustar en términos de velocidad y tono. Además, su capacidad de síntesis de voz neuronal proporciona voces que son muy naturales y expresivas, lo que la convierte en una opción excelente para audiolibros, podcasts y contenido multimedia en general.
Google ha integrado su tecnología WaveNet, desarrollada por DeepMind, que utiliza redes neuronales para generar voces humanas con un realismo increíble. Esta herramienta es altamente flexible y admite múltiples idiomas y dialectos, lo que la convierte en una opción ideal para empresas globales que necesitan adaptarse a diferentes audiencias. A pesar de su enfoque empresarial, la interfaz sigue siendo bastante accesible, permitiendo a usuarios sin experiencia técnica generar voces con facilidad.
Microsoft no podía quedarse fuera de esta lista, y Azure Cognitive Services se presenta como una opción muy potente para quienes buscan una IA de síntesis de voz. Azure destaca por la posibilidad de generar voces personalizadas mediante su función de “Custom Neural Voice”. Esta tecnología permite a los usuarios crear una voz única y exclusiva, entrenando el modelo con datos específicos de audio. Esto es especialmente útil para marcas que quieren crear una voz que represente su identidad de manera consistente en todos sus productos y servicios.
Otra característica interesante es su integración con otras herramientas de Azure, lo que permite a las empresas incorporar fácilmente la generación de voz en sus procesos de automatización o asistentes virtuales. Con soporte para más de 75 idiomas y variantes, Azure Cognitive Services es una opción versátil para proyectos de cualquier escala. Además, el servicio destaca por su seguridad y privacidad, al ofrecer funciones de almacenamiento y procesamiento seguras para proteger los datos de los usuarios.
La inteligencia artificial está revolucionando casi todos los ámbitos creativos, y el mundo audiovisual no es una excepción. Hace solo unos años, el proceso de crear un simple vídeo implicaba horas, si no días, de trabajo: escribir el guion, grabar las imágenes, editar y montar todo el material. Hoy, con las últimas IA de generación de vídeo a partir de texto, todo esto se puede hacer con solo unos clics. ¿El futuro del cine? Personalmente, no lo creo, pero es indudable que estas herramientas están acelerando la creatividad digital de maneras asombrosas.
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Imagina poder describir una escena con unas pocas líneas de texto y que una IA la convierta en un vídeo completo, con personajes, movimiento, y escenarios complejos. Ya sea para crear contenido visual para redes sociales, prototipos para una película o incluso animaciones, estas IA simplifican muchísimo el proceso de producción de vídeos. Aunque ninguna herramienta es perfecta y todavía se pueden encontrar limitaciones como la duración o la calidad final, los avances en este campo son impresionantes.
A continuación, te presentamos las cuatro mejores IA para crear vídeos a partir de texto en 2024. Cada una tiene sus propias características y ventajas, por lo que encontrarás opciones para diferentes necesidades y estilos creativos.
Sora
Sora es la última creación de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Esta IA está diseñada específicamente para generar vídeos a partir de texto, una funcionalidad que OpenAI había dejado en segundo plano en comparación con sus modelos de texto e imagen. Con Sora, se pueden crear escenas complejas con personajes y movimientos realistas, desde escenarios históricos hasta situaciones futuristas, todo con un simple prompt.
Lo que distingue a Sora de otras IA es su capacidad para interpretar detalles precisos de los objetos y cómo se comportan en el mundo físico. La IA puede generar personajes que expresen emociones como la tristeza o la felicidad, y hasta incorporar detalles como atrezzo de fondo o luces ambientales. Además, Sora no solo crea vídeos desde cero, sino que también puede rellenar fotogramas que faltan o incluso extender vídeos existentes.
A pesar de sus logros, la duración de los vídeos generados está limitada a un minuto, y todavía pueden verse algunos defectos propios de la generación por IA, como movimientos extraños o elementos que aparecen de la nada. Sin embargo, OpenAI sigue puliendo este modelo, que ya es una herramienta muy versátil para cualquier creador de contenidos.
Runway es una de las pioneras en la generación de vídeo con IA, y su modelo más reciente, Gen-3 Alpha, lleva las capacidades de su predecesor, Gen-2, a un nuevo nivel. Este modelo es capaz de generar clips de vídeo a partir de descripciones textuales y de imágenes, y lo hace a una velocidad increíblemente rápida. Un vídeo de cinco segundos tarda solo 45 segundos en generarse, y uno de diez segundos apenas 90.
Gen-3 Alphadestaca por ofrecer un control total sobre los aspectos visuales de los vídeos, desde el estilo cinematográfico hasta los gestos y emociones de los personajes. Además, es excelente para realizar transiciones fluidas entre escenas y encuadres creativos.
Aunque la duración de los vídeos es una de sus limitaciones actuales (10 segundos como máximo), Runway planea lanzar futuras versiones que permitirán crear vídeos más largos y detallados. Su sistema de moderación también asegura que el contenido generado cumpla con las leyes y normativas de derechos de autor, y evite la creación de material inapropiado.
Synthesia es una herramienta especializada en la creación de vídeos educativos y comerciales, utilizando la IA para generar presentaciones con avatares realistas. Lo que la distingue a esta IA es su capacidad para generar vídeos en los que personas que no existen “hablan” cualquier texto que se les dé, en múltiples idiomas y con sincronización labial casi perfecta. Esto la convierte en una herramienta muy popular para aquellas empresas que quieran crear vídeos explicativos o tutoriales sin tener que grabar a actores reales.
Una de las grandes ventajas de Synthesia es su simplicidad. Tan solo tienes que elegir un avatar, escribir el guion, seleccionar el idioma y la IA hace el resto. Los vídeos generados pueden tener una duración de hasta 30 minutos, siendo ideal para presentaciones corporativas o educativas. Sin embargo, aunque los avatares resultan bastante convincentes, todavía presentan una apariencia ligeramente robótica, especialmente en las expresiones faciales.
Pictory es otra IA muy útil, sobre todo para aquellos que trabajan con contenido para redes sociales o marketing digital. Esta plataforma permite transformar artículos de texto en vídeos cortos, con imágenes y música de fondo, ideales para captar la atención de los usuarios en Instagram o YouTube. La IA de Pictory analiza el contenido de un texto y selecciona automáticamente imágenes y clips que encajan con el tema, además de generar subtítulos.
Lo interesante de Pictory es que está diseñada para ser accesible a personas sin experiencia en edición de vídeo. La plataforma ofrece una amplia serie de opciones para personalizar el estilo visual y los efectos de transición, lo que, sumado a su intuitiva interfaz, permite crear un vídeo muy atractivo en cuestión de minutos. Aunque está más enfocada en vídeos cortos y promocionales, su capacidad de automatización la hace perfecta para quienes priorizan la rapidez y la eficiencia.
¿Es capaz una máquina de crear material artístico y creativo válido y emocionante? ¿Puede llegar una inteligencia artificial a comprender los sentimientos humanos y hacer que nos emocionemos?
“Softonic, mi querido amigo, tu nombre es sinónimo de software. Cada vez que necesito algo nuevo, sé que puedo contar contigo para ayudarme”. Puede que no sea el mejor poema jamás creado, pero para ser creado por ChatGPT en apenas quince segundos, podría estar peor. Ahora mismo, la poesía sin derechos de autor ni mano humana no nos interesa lo más mínimo. No tiene calidad, métrica, rima… O conocimiento de los sentimientos humanos. Pero esto no ha hecho más que empezar.
Una poesía te mandé escrita por ChatGPT
Sin embargo, ChatGPT 4 sí que es capaz de hacer cosas más extraordinarias, como hablar del cambio climático al estilo Shakesperiano, pero sigue manteniendo la duda por encima de nuestras cabezas: ¿Es arte? ¿Es capaz una máquina de crear material artístico y creativo válido y emocionante? ¿Puede llegar una inteligencia artificial a comprender los sentimientos humanos y hacer que nos emocionemos?
Para probarlo, le pedimos a ChatGPT 3 que nos escriba una poesía sobre el amor y la primavera. “El amor florece como las flores en primavera, cuando los días son más largos y el sol brilla más fuerte. Los corazones se llenan de alegría y esperanza, mientras la naturaleza se renueva con suaves caricias”, nos dice. No ganaría ningún certamen pero es justo señalar que el programa nació el 30 de noviembre de 2022 y le queda mucho por aprender.
Si la creatividad es lo insólito, lo único, lo nunca visto antes, las poesías creadas por IA se quedan atrás porque es muy difícil que puedan, al menos por ahora, hacer algo más aparte de tratar de replicar el cerebro humano. O, dicho de otra manera, “Antes están hechos para imitar que para ser originales. Aprenden a decir lo menos sorprendente”, como cuentan Guillermo Marco y Julio Gonzalo en El País.
Dicho de otra manera: si el resultado es divertido y original, es porque la base en sí lo es. Si le pedimos a ChatGPT que nos haga una poesía al estilo Becquer sobre un hombre usando un tenedor para hurgar en un enchufe, el resultado va a parecer original, pero es solo porque la idea inicial lo es: como el programa está diseñado para conservar el sentido del texto, las extravagancias estéticas tienen que venir desde fuera, con la mano humana como directora de orquesta.
Si no hay intencionalidad no puede haber arte, y la inteligencia artificial, por útil que sea, de momento no es capaz de reflexionar y entender los sentimientos humanos tanto como para que sus poemas tengan un motivo o una reflexión detrás. Ah, y como os habíais quedado con ganas: “Un hombre curioso, con afán de saber, se acercó al enchufe con un tenedor en su poder. Pero el peligro acechaba en ese lugar, y su curiosidad le iba a costar”. Pura poesía para un día como hoy.