La IA se puede utilizar para muchas cosas, como no han parado de repetirnos sus jerifaltes. Para resolver tus dudas, programar, evitar que dibujes, hacer textos por ti, trabajos escolares… Vamos, ¡lo que sea, menos hacerte la comida y limpiar la casa por ti! Otra cosa, claro, es que lo haga bien. Por supuesto, Sam Altman, jefe de OpenAI y que está viendo las orejas al lobo de la burbuja a punto de explotar, ha posteado ahora en Twitter un pequeño truquito que él creía que iba a mostrar humanidad… y le ha hundido en la miseria.
Cría hijos y te sacarán los ojos
Altman, en lo que parece un texto escrito por un androide tratando de entender cómo funcionan los humanos, comentó “Un uso genial de ChatGPT que escuché ayer: conecta los calendarios de tu familia y explícale los intereses de tus hijos. Todas las mañanas en el camino a la escuela, haz que haga un podcast que hable sobre el partido de fútbol de un hijo esa tarde, el próximo cumpleaños de otro, algunas noticias, etc“.
¡Justo lo que todos queríamos de nuestros padres! ¡Que no nos prestaran atención y dejaran nuestro cuidado en manos de una máquina sin alma! Por supuesto, ni tan siquiera los más fans contestaron con vítores a la propuesta del magnate, y quien mejor lo encapsuló todo fue Alex Hirsch, creador de la fabulosa serie de dibujos Gravity Falls: “¿Qué pasaría si simplemente hablaras con tus hijos?”. Uf.
La respuesta de Hirsch suma ya 20 veces más “Me gustas” que la de Altman, y 14000 reposts más. Entre las respuestas no hay piedad, desde “Pedirle a mi hijo que se calle porque estoy escuchando al podcast IA sobre su partido de fútbol y su próximo cumpleaños” hasta “Un uso genial de un vibrador que escuché anoche: podéis estar en habitaciones diferentes y no tener sexo”. Brutal. Merecido, pero brutal.
Andrew Garfield, protagonista de Artificial, la película de Luca Guadanigno sobre Sam Altman y OpenAI ha dado una entrevista en exclusiva para Variety sobre porqué Amazon ha decidido no estrenar la película y Neon ha decidido cogerla. Incidiendo en el hecho de que han creado una película mucho más incómoda y compleja de lo que en Amazon se podían permitir.
Una película que ha levando ampollas
A ese respecto, Garfield no se ha ahorrado ninguna clase de argumentos, incluso si lo hace sin abandonar un tono cordial. “Creo que hay ciertas cosas que encajan en ciertos lugares y no en otros, y ellos [Amazon] no hicieron más que apoyarnos y darnos ánimos mientras hacíamos la película“, dando a entender que, como se ha reportado en anteriores ocasiones, la película ha resultado incómoda para OpenAI, un importante socio comercial de Amazon, por su representación de Altman.
Sobre su papel, ha defendido que “hay muchísimas entrevistas. Hay una gran cantidad de material visual, audio y reportajes. Yo, por supuesto, me habría encantado y todavía me encantaría conocer a Sam“, incidiendo en que “estoy interpretando la versión del personaje que estaba escrita en el guion, y creo que, aunque uno quiera ser lo más fiel posible a eso, de todas formas nunca vas a llegar a entender a nadie por completo”. Defendiendo su trabajo y cómo han plasmado en la pantalla al CEO de OpenAI.
Tras la adquisición de Neon de la película prácticamente completa por 40 millones de dólares, parece que no tendremos que privarnos de verla en un futuro, incluso si no tenemos fecha de estreno. Pero parece que, con estas declaraciones, queda claro que las relaciones con Amazon no se han deteriorado en el proceso. Y que la representación que se hace en la película de Altman, ciertamente, no es nada amable.
OpenAI ha presentado una nueva versión de los modelos que dan vida a ChatGPT. La versión 5.6 está compuesta por los modelos Sol, Terra y Luna. Sol es el modelo más potente hasta la fecha, Terra ofrece un rendimiento similar a GPT–5.5 con un coste mucho menor, y Luna se centra en la velocidad. Por ahora, los nuevos modelos solo están disponibles solo para un grupo de socios de confianza, pero podemos esperar su llegada tras completar la fase de pruebas.
Sol, Terra y Luna: tres enfoques para un mismo objetivo
GPT–5.6 Sol representa el máximo esfuerzo de OpenAI en cuanto a capacidades de razonamiento e incluye mejoras en programación, biología y ciberseguridad. Además, se nos presenta con el nuevo modo ultra que utiliza subagentes especializados para realizar las tareas más complejas de forma eficiente.
Terra llega como el modelo más equilibrado para el uso diario, y ofrece un rendimiento muy parecido al de GPT–5.5; lo hace, pero, con un coste un 50 % menor. Por último, Luna es la opción más rápida y económica, ideal para las tareas que requieren de inmediatez sin afectar a la calidad.
Seguridad reforzada y disponibilidad gradual
OpenAI afirma haber desarrollado su sistema de protección más robusto hasta la fecha junto a estos modelos. Es capaz de identificar y limitar los usos indebidos, y al mismo tiempo permite ayudar en la detección de vulnerabilidades. Esta nueva estrategia de seguridad es la causa del lanzamiento escalonado que estamos viendo, pues la administración estadounidense está implementando un proceso de revisión previa para los nuevos modelos de IA.
Será durante las próximas semanas, que veremos llegar a ChatGPT 5.6 en ChatGPT, Codex y la API. Una apuesta clara por parte de OpenAI de seguir evolucionando las herramientas en las que todos nos apoyamos para nuestro día a día.
Últimamente, los servicios de streaming han cogido la fea costumbre de cancelar películas que ya tienen prácticamente acabadas. Pasó, por ejemplo, con Batgirl o con Coyote vs ACME, que, al menos, sí que llegará a tener un estreno en cines. Sin embargo, el golpe esta vez ha venido del sitio más inesperado: de Amazon Studios, que estaba a punto de terminar lo nuevo de uno de los cineastas más respetados del mundo: Luca Guadagnino.
No se critica a la IA, no, no, no
La película en cuestión se titula Artificial, y es un biopic de Sam Altman, actual CEO de OpenAI, protagonizada por el mismísimo Andrew Garfield. Y, para qué negarlo, prometía muchísimo y todos parecían tener ganas de estrenarla… hasta que en febrero Amazon expandió el uso de OpenAI en Amazon Web Services, desarrollando modelos personalizados de IA. O, traducido al español, un gasto de 50.000 millones adicionales en la empresa de marras.
Al menos nos queda la tranquilidad de saber que sí, las grandes empresas controlan el arte que vemos, pero también que hay pequeños estudios que parecen con ganas de comprar el proyecto, y máxime cuando ya ha tenido incluso sus primeras proyecciones, con un resultado fantástico. De ellas, para sorpresa de nadie, se ha deducido que los personajes de Altman y de Elon Musk son los más antipáticos para el público.
Pero claro, ¿qué se podía esperar cuando Altman llegó a asistir a la boda de Jeff Bezos el verano pasado? Pues el mensaje de conciliación que un representante de Amazon se ha visto obligado a lanzar: “Tenemos el mayor respeto y admiración por Luca Guadagnino, y tenemos una larga relación que esperamos que continúe. Creemos que Artificial tendrá mejor resultado si es lanzada por un estudio diferente y estamos trabajando muy de cerca con el equipo para encontrarle un nuevo hogar”. Sí, vamos. Después de esto Guadagnino está deseando volver con vosotros.
Asha Sharma y Matt Booty, actuales máximos responsables de la división de videojuegos de Microsoft, han compartido una carta que han enviado a todos los empleados de Xbox. Hablando sobre cómo Xbox Game Pass ha crecido tras ocho meses de pérdidas y recordando la exclusividad de Gears of War: E-Day y Clockwork Revolution, han querido hablar del futuro de la empresa. Que no parece muy positivo para muchos de sus empleados.
Una empresa plagada de contradicciones
En la carta afirman, entre otras cosas, que a pesar de que Xbox ha tenido un margen de beneficios del 3%, esto es menor que el margen de beneficios que el año pasado. Esto llevará a que haya una reestructuración de la empresa durante este año fiscal para asegurarse de que cumplen sus expectativas. Esto significa que en los próximos meses harán una ronda de despidos masivos que, además, podría incluir el cierre de uno o varios estudios, si bien no se ha concretado nada a este respecto.
A su vez, también han querido incidir en que, debido a la complejidad de la estructura de Xbox, van a buscar potenciales adquisiciones. Buscando potenciar sus capacidades tanto en hardware, PC, móviles y streaming, para no depender de terceros, deberíamos esperar en los siguientes meses y años que compren nuevas empresas para potenciar aquellos puntos en los que se consideren más débiles, especialmente aquellos no directamente relacionados con el desarrollo de videojuegos.
Para acabar, han hablado de cómo todo esto también viene influido por la crisis de componentes de hardware a causa de la construcción de datos de IA. Algo en lo que Microsoft es uno de los principales culpables, ya que el 45% de los beneficios fiscales de la empresa dependen de que OpenAI salde sus deudas, y la empresa de Sam Altman ha reservado el 40% de la producción mundial de memoria. Razón por la cual este reinicio para Xbox, si bien puede ilusionar a alguien, no parece que sea muy diferente a todo lo que han hecho hasta ahora.
En 2018, Hideo Kojima, el célebre creador de la serie Metal Gear, visitó la sede de Valve para discutir su nuevo proyecto, Death Stranding. Recientemente, se han hecho públicos correos electrónicos, en el marco de la demanda entre Elon Musk y Sam Altman, que revelan la conexión personal y profesional entre Kojima y Gabe Newell, cofundador de Valve. Tras el encuentro, Newell se ofreció a presentar a Kojima a personas de OpenAI y a Musk, lo que destaca el interés de Kojima en la inteligencia artificial y el espacio.
Un juicio que nos está dando información interesante
Kojima, conocido por ser un verdadero visionario en el ámbito de los videojuegos, expresó su deseo ferviente de viajar al espacio. En su libro, The Creative Gene, menciona: “Si pudiera pedir un deseo, sería ir al espacio antes de morir”. La intensidad de esta aspiración lo ha llevado a considerar incluso sacrificar su carrera y relaciones personales por una breve experiencia en la órbita terrestre.
A pesar de que Musk mostró interés en facilitar un tour por la fábrica de SpaceX para Kojima, la reunión nunca se concretó. Incluso en 2020, el deseo de Kojima de visitar SpaceX seguía latente, siendo afirmado por el propio Musk en Twitter: “Siempre es bienvenido”. Así, el deseo del creador japonés de explorar el cosmos ha quedado claro en múltiples ocasiones, destacando su pasión por la exploración espacial.
En cuanto a su interés en OpenAI, Musk expresó en un correo que su involucramiento con la organización es limitado, aunque se mantiene en contacto. Este intercambio también puso de relieve las preocupaciones de Newell sobre el potencial del neuromodulación, un tema que más tarde le llevó a fundar su propia empresa de neurociencia: Starfish Neuroscience.
Los correos, que también revelan aspectos técnicos intrigantes sobre Neuralink, son un testimonio de la intersección entre la tecnología del entretenimiento y los avances científicos en la actualidad.
Elon Musk ha presentado una demanda contra Sam Altman y OpenAI, alegando que la empresa se aprovechó de su preocupación humanitaria respecto a los peligros de la inteligencia artificial. En el inicio del juicio, Musk se posiciona como el defensor de una causa altruista, argumentando que la transición de OpenAI a una entidad con fines de lucro traicionó los objetivos originales de su fundación.
Al jurado no le gusta Musk
Durante el proceso de selección del jurado, varios miembros expresaron opiniones negativas sobre Musk, lo que añade una complicación a la estrategia legal de su equipo. La jueza Yvonne Gonzales Rogers, a cargo del caso, admitió que no es fan de Musk, pero subrayó que esta percepción no interferiría con la justicia del procedimiento. De hecho, algunos jurados lo describieron de manera contundente, uno de ellos refiriéndose a él como “un pedazo de basura avaro, racista y homofóbico”.
La defensa de OpenAI sostiene que la demanda surge porque Musk no lograba el apoyo que deseaba en la empresa y que, en 2017, él mismo propuso convertir OpenAI en un negocio con fines de lucro, un intento que fue rechazado por los fundadores. Según el abogado de OpenAI, William Savitt, Musk solo está en esta disputa porque “no obtuvo lo que quería”, sugiriendo que su demanda es consecuencia de una lucha de poder interna.
Musk comparecerá como testigo en el juicio, el cual se prevé que dure varios meses antes de llegar a una resolución significativa. La conclusión del caso podría ser problemática para la sociedad en general, ya que el desencadenante de la controversia es un tema de gran relevancia: el futuro de la inteligencia artificial y sus implicaciones éticas.
Un extenso artículo de The New Yorker ha puesto en tela de juicio la confianza en Sam Altman, CEO de OpenAI, revelando acusaciones de deshonestidad habitual. Este análisis de 16,000 palabras examina episodios controvertidos en la carrera de Altman, incluida su destitución temporal en 2023 y su reingreso, así como su conflicto con Elon Musk y su transformación de defensor de la seguridad en inteligencia artificial a aliado de Donald Trump.
Un plan digno de un villano de James Bond
Uno de los aspectos más polémicos del artículo es un plan fallido que proponía que OpenAI actuara como un “arma nuclear” entre líderes mundiales. La idea era obligar a las naciones a invertir en la tecnología de OpenAI para no quedarse atrás, generando una especie de competencia global. Aunque OpenAI ha declarado que esta caracterización de las discusiones es “ridícula”, ex-empleados contradicen esta versión, afirmando que las conversaciones sobre este plan sí existieron y alcanzaron un grado considerable de seriedad.
Greg Brockman, presidente de OpenAI y donante significativo de la campaña de Trump, supuestamente sugirió que la compañía podría beneficiarse al jugar a potencias mundiales, como China y Rusia, unas contra otras. Jack Clark, exdirector de políticas en OpenAI, describió el enfoque como un “dilema del prisionero”, donde los países necesitarían financiar a la compañía, implicando que no hacerlo podría tener consecuencias peligrosas.
Un investigador junior que asistió a una reunión sobre el plan expresó que lo que se discutía era “completamente demente”. La reacción de los empleados fue tan negativa que condujo a discusiones sobre posibles renuncias en masa. Este artículo proporciona un contexto interesante sobre las ambiciones de OpenAI y la reputación de Altman en el ámbito de la inteligencia artificial, en un momento crítico para la industria.
No hay noticia que haya impactado más en el mundo de la tecnología esta semana. OpenAI ha confirmado que Sora va a dejar de tener soporte en los próximos meses. Además, ChatGPT va a dejar de poder crear contenido en vídeo. Aunque han asegurado que se podrá guardar todo el contenido creado con la misma antes de su cierre, parece que la decisión es final: en OpenAI no están satisfechos con los resultados.
Las razones parecen evidentes. Disney ha roto el contrato que parecía seguro para usar la tecnología de OpenAI para la generación de vídeo con IA por un valor de mil millones de dólares, haciendo que la única fuente de ingresos hasta el momento de esta tecnología desaparezca de la noche a la mañana. Llevándoles a decidir acabar con esta feature de su tecnología. ¿Pero esto significa el principio del fin de la burbuja de la IA? ¿O es solo un problema que mucha gente lleva señalando ya años y es que todas estas empresas no tienen un plan de negocios para esta tecnología?
El elefante en la habitación: una tecnología en busca de un problema
Sora fue lanzada el 9 de diciembre de 2024 bajo una promesa básica: poder crear tus propios vídeos, en cualquier estilo inimaginable, desde la comodidad de tu casa. Rápido, barato y eficiente, no necesitabas estudiar ni coordinar a un equipo para crear tus propios vídeos. Solo necesitabas los prompts adecuados y manipularlos para crear exactamente lo que quisieras cuando quisieras. Dentro de ciertas limitaciones evidentes. Los vídeos podían ser de máximo un minuto y, por lo general, tendían a alucinar demasiado como para resultar coherentes o sostenibles en el tiempo.
A todo esto cabía sumar otro problema evidente: la mayoría de usuarios querían utilizar Sora para crear contenido protegido o bien por derechos de autor o bien por derechos de imagen. Esto segundo tenía difícil solución y tarde o temprano iba a ser legislado, ya que es ilegal usar la imagen de otras personas sin su permiso, pero con lo primero en OpenAI creían haber encontrado la solución: un trato con Disney de mil millones de dólares. Que, como ya hemos señalado, finalmente no se ha materializado.
El problema de Sora es que es una tecnología que ofrecía soluciones para un problema que no existe. Los únicos usos de la tecnología eran o bien inmorales y potencialmente ilegales —usar la imagen de otras personas sin permiso está mal, usarla para impersonarlos y hacerles decir cosas que no han dicho, crear porno o difundir mensajes de odio, ya es ilegal en muchas partes del mundo—, o bien son legalmente grises —no puedes utilizar personajes para quienes no tienes los derechos y a quien demandarían por permitirlo es a la plataforma—, o bien carecían de sentido —si tienes los derechos de imagen o copyright, ¿qué te impide filmar a ti mismo esos vídeos?
Sora era una curiosidad interesante, pero no ofrecía una solución a un problema real. Podía hacer más barato la producción de vídeos, pero incluso así, existía un problema que ya hemos señalado: tenía limitaciones temporales, alucinaba muchísimo los resultados y era incapaz de mantener la consistencia entre escenas. Algo que hacía esencialmente imposible crear un vídeo más largo que un anuncio o un vídeo breve de una calidad muy por debajo de cualquier estándar de calidad profesional.
¿Dónde está el negocio de la IA?
El problema de Sora es que no tiene un plan de negocio. No tiene una razón de existir. El motivo para que alguien pague por el servicio es inexistente. Y es algo que se ha demostrado en que solo haya habido una empresa interesada e incluso esa empresa se haya caído de las negociaciones.
¿Por qué? Porque no soluciona nada. La tecnología que se implementa en la sociedad y llega a tener una prevalencia es la que soluciona alguna clase de problema. Lo supiéramos o no. A veces el problema es tan sencillo como que las cosas se podían hacer de forma más barata y rápida, pero eso también es una solución a un problema: los costes de producción. Pero Sora no aporta ninguna clase de solución porque, si bien ofrecía la creación de vídeos baratos y rápidos, era siempre en un espacio legalmente gris difícilmente monetizable.
Eso nos hace preguntarnos, ¿este es el futuro del resto de tecnologías de la IA? Y si bien es tentador decir que sí, es mejor ser prudentes. Aunque cada vez es más evidente que la IA es una burbuja, tampoco es prudente afirmar que no existe ningún uso real de la misma. Lo que si es cierto es que sus usos son mucho más limitados, específicos y concretos de lo que se intentan vender. Las LLM han demostrado ser tremendamente útiles para la química, la predicción metereológica y la detección de cánceres, demostrando donde están sus virtudes: en el contraste de grandes volúmenes de información y el descubrimiento de patrones ocultos. Del mismo modo, su calidad especialmente notable dentro de las IA a la hora de programar ha hecho que se convierta en la principal herramienta actual para el vibe coding entre profesionales y amateur.
Dentro del consumo general, los únicos que parecen tener un negocio en marcha eficiente son Anthropic, y Claude, aunque se vende como una IA general, está cada vez más enfocada a usos específicos derivados de la eficiencia en el ámbito laboral. Permitiendo enviar respuestas automáticas, hacer sumarios de reuniones, textos y vídeos, y otros usos derivados del trabajo burocrático de oficina, muchas empresas lo están adoptando a pesar de una suscripción premium relativamente elevada con respecto de sus rivales. Y lo hacen porque su uso se siente útil, al agilizar ciertos procesos, incluso si es cuestionable que lo sea por los problemas de alucinaciones, sesgos y las limitaciones propias de estos sistemas.
Si algo nos demuestra la muerte de Sora es que la IA es una burbuja a punto de estallar y que, si bien no se va a llevar por delante a toda la IA, a todas las LLM, hará que solo sobrevivan las que de verdad ofrezcan algo de interés más allá de la moda pasajera. Una tecnología para crear vídeos de la nada quizás sea interesante, pero no se puede monetizar y sobre todo, no aporta nada a la sociedad en su conjunto. Y mientras OpenAI siga obsesionada con crear algo que sea espectacular y llegue al público, sea monetizable o no, se acercarán más a la extinción que a un negocio que perdure en el tiempo.
OpenAI ha lanzado Codex Security, un agente de seguridad impulsado por inteligencia artificial diseñado para identificar, validar y proponer soluciones a vulnerabilidades en sistemas. Este nuevo servicio, que está disponible en modo de vista previa para usuarios de ChatGPT Pro, Enterprise, Business y Edu, ofrecerá acceso gratuito durante un mes a sus funciones innovadoras.
Reducción de falsos positivos
Codex Security es la evolución de Aardvark, presentado en beta privada en octubre de 2025, con el objetivo de ayudar a desarrolladores y equipos de seguridad a detectar y corregir vulnerabilidades a gran escala. Durante su fase beta, Codex Security ha escaneado más de 1.2 millones de commits en distintos proyectos de código abierto, identificando 792 hallazgos críticos y 10,561 hallazgos de alta severidad. Entre las vulnerabilidades detectadas se encuentran problemas en proyectos populares como OpenSSH, GnuTLS y PHP.
La compañía destaca que Codex Security combina las capacidades de razonamiento de sus modelos avanzados con la validación automatizada, lo que minimiza el riesgo de falsos positivos y entrega soluciones prácticas. Un análisis a lo largo del tiempo en repositorios específicos ha mostrado una mejora en la precisión del servicio y una disminución del 50% en las tasas de falsos positivos.
El funcionamiento de Codex Security se basa en tres etapas: primero, analiza la estructura del repositorio para crear un modelo de amenaza editable que documente las exposiciones del sistema. Luego, identifica las vulnerabilidades en base a un contexto real y las valida en un entorno aislado. Finalmente, propone soluciones que se alinean mejor con el comportamiento del sistema, facilitando su revisión y despliegue.
El lanzamiento de Codex Security ocurre en un momento en que la competencia en el ámbito de la seguridad de software está en aumento, especialmente tras el reciente lanzamiento de Claude Code Security por parte de Anthropic, otro agente que ayuda a escanear vulnerabilidades en bases de código de software.