“Hola, ¿tenéis el juego Battletoads?”. En 1991, esta era una pregunta perfectamente normal. Rare acababa de hacer un visualmente impresionante juego para NES (que soñaron que se convertiría en saga) y los fans de la época estaban deseando echarle el guante. El problema es que a los empleados de GameStop esta pregunta no les llegó a inicios de los 90, sino en el aciago 2007, más de 16 años después. Fue una de las primeras trolleadas masivas de Internet en una época en la que nadie pretendía herir a nadie: simplemente, molestar. Hacerse los graciosos. El resultado fue tan épico como inaudito: una broma que ha perdurado a lo largo de los años, y que merece la pena recordar para saber cómo era el “Internet de antes”.
Battletoads, ¿dígame?
Con los años, Battletoads se ha ganado un legado más que justo: el del videojuego más difícil de la historia. Sus tres protagonistas, Rash, Zitz y Pimple, han permanecido en el imaginario colectivo como auténticas pesadillas gamers desde su lanzamiento en 1991. De hecho, aunque las críticas fueron positivas, muchas reviews se obligaron a bajarles la nota precisamente porque no había quien pasara de ciertos niveles. ¿Quién dijo que el debate sobre introducir un “Nivel fácil” en todos los juegos era solo cosa del presente?
Pasaron los años y el mundo se olvidó de Battletoads… hasta que, el 12 de septiembre de 2007, los usuarios de 4Chan, en masa y sin saber quién inició el movimiento, llamaron a 40 tiendas distintas de GameStop preguntándoles, de manera continua, por la reserva para Battletoads en todos sus formatos: Battletoads 2, Battletoads para Wii, el remake de Battletoads.
El ataque en masa duró tres días y volvió absolutamente locos a sus dependientes: algunos decidieron introducir el juego de verdad en su base de datos y permitir la reserva. Otros compraron una unidad y la pusieron a la venta a 999,99 dólares para trolear a los trolls (no solo no la compró nadie, sino que GameStop no podía permitir su venta). Pero la mayoría se limitaron o bien a mantener el teléfono descolgado (a riesgo de recibir una queja de los mandamases) o bien a responder de maneras imaginativas y, al mismo tiempo, rutinarias. Fue una pesadilla para unos pocos, pero un disfrute para Internet en el momento que, de manera inevitable, se ha convertido en nostalgia e historia 2.0.
De hecho, muchos llegaron a cambiar, por obligación, su frase de bienvenida al descolgar el teléfono añadiendo la frase “no tenemos Battletoads”. Obviamente, los trolls reaccionaron rápidamente y empezaron a decir que llamaban para otro tipo de cosas, manteniéndoles al teléfono antes de preguntarles, por supuesto, por el juego de marras. Ahora los trolls envían gente a tu casa o desvelan tu identidad secreta al mundo, antes nos conformábamos con molestar a empleados durante su jornada laboral preguntándoles por juegos de 1991. El curso de la historia, supongo.
La cosa quedó olvidada (más o menos, porque resurgió a lo largo de todo el año siguiente) hasta 2015, cuando alguien en debió acordarse de aquel juego y anunció su llegada en el recopilatorio Rare Replay, que arreglaba la dificultad del nivel 11, que hasta ese momento nadie se había podido pasar por culpa de un bug traicionero. La historia de Battletoads es, realmente, la de una franquicia fallida: tuvo varios juegos en los 90 y una serie de televisión en ciernes de la que jamás se emitió un solo episodio, pero ha pasado a la historia como simple running gag. Quién sabe si dentro de 34 años hablaremos de una brominchi que alguien gastó a costa de Concord.