La música experimental forma parte de la industria discográfica y sirve para darte cuenta de que siempre hay gente que está, francamente, peor que tú. ¡Vamos a dar un repaso por los 6 discos más raros jamás realizados!
A medida que nos vamos haciendo mayores, la música de los chavales nos empieza a parecer extraterrestre. Bad Bunny, trap, memes salidos de TikTok, gente a la que no entiendes con nombres aparentemente impronunciables. Es normal, y forma parte del ciclo de la vida. Pero ha pasado desde siempre: la música experimental forma parte de la industria discográfica y sirve para darte cuenta de que siempre hay gente que está, francamente, peor que tú. ¡Vamos a dar un repaso por los 6 discos más raros jamás realizados!
Si eres un conocedor de la música “extraña” seguramente te suenen los Butthole Surfers, un grupo dedicado al rock alternativo, por llamarlo de alguna manera, y que suena como si alguien hubiera puesto un altavoz directo a tus propias pesadillas. Perfecto para aquellos que no pueden dormir porque les come el payaso y han decidido experimentar con cosas que van más allá de su propio conocimiento.
5-Ascension (John Coltrane)
Si te gusta mucho (repito: mucho) el jazz improvisado, es probable que disfrutes de este disco, que durante la mayor parte del mismo son varios instrumentos, cada uno en su propio mundo, tocando diferentes canciones y sin amalgamar. Eso sí, cuando se juntan, por fin, es de una pureza extrema. Hasta entonces es posible que acabes quitándolo porque suena más al ruido que hacían los módems a principios de siglo que a música celestial.
4-The United States of America (The United States of America)
Recordad que “raro” no significa, en ningún caso, “malo”. Este disco es raro como un perro verde, pero automáticamente te devuelve a los años 60 estadounidenses aunque jamás los vivieras. Es música desafinada, letras que intentan profundizar en el vacío existencial, temas de esos que uno no puede entender sin el contexto cultural. Una maravilla que os invito a escuchar, de verdad.
3-Having fun with Elvis on stage (Elvis Presley)
Por algún motivo, Elvis Presley era tan famoso que decidieron que incluso un álbum en el que hablara en el escenario durante 40 minutos sería un absoluto éxito. Es un disco en directo, pero sin las canciones, solo con los momentos en los que el cantante interactuaba con el público. Vendió lo suficiente como para que hubiera merecido la pena editarlo. Era otra época, supongo.
2-Human interface (Dokaka)
68 minutos. 88 canciones, a cada cual más rara, incluyendo varias felicitándote por haber llegado tan lejos al escuchar el disco en sí. Una auténtica maravilla de la música extraña en la que cada frase, cada momento y cada nota musical es aún más bizarra que la anterior. Para atesorar.
1-Absolutego (Boris)
Una hora de música (o algo parecido) que parece el sonido que hacen los auriculares cuando están mal conectados. Pero no están mal conectados: el disco es así. En directo uno no puede saber si están tocando tu temazo favorito o simplemente se ha acoplado el audio. Tiene que haber gustos para todos, oye.
El problema es que el varapalo de crítica y público les había puesto en tela de juicio y necesitaban, sí o sí, una renovación. Dicho y hecho: así nació ‘Achtung baby’.
A inicios de los años 90, U2 tenía un problema muy serio. ‘The Joshua Tree’ y ‘Rattle and Hum’ (un proyecto que fue al mismo tiempo disco y película) les habían convertido en un grupo eminentemente serio que hablaba de los problemas reales de la sociedad. El problema es que el varapalo de crítica y público les había puesto en tela de juicio y necesitaban, sí o sí, una renovación. Dicho y hecho: así nació ‘Achtung baby’.
‘Achtung baby’ fue un disco que hizo crecer las tensiones dentro del grupo, porque nadie tenía muy claro hacia dónde tenían que ir. De hecho, incluso hubo unos meses que se separaron para tratar de encontrar una solución. Finalmente, cuando salió a la venta, vendió 18 millones de copias, se convirtió en un exitazo y temazos como ‘One’ o ‘The fly’ encontraron su lugar en las listas de éxitos.
Pero claro, un disco no era nada en 1991 sin una gira a la altura. Y no podían ser los de siempre: esta vez tenían que sorprender por todo lo alto y demostrar que con U2 también te puedes divertir. Así comenzó el Zoo TV Tour, que dio su primer concierto en Lakeland (Florida) el 29 de febrero de 1991 y terminó, 157 conciertos después, en Tokyo el 10 de diciembre de 1993.
Por el camino, todo cambió: el show era mucho más divertido y dinámico, supieron reírse de sí mismos y se ganaron apelativos positivos allá por donde pasaron. Si anteriormente sus conciertos habían sido minimalistas y muy pequeños, ahora rompían el escenario y demostraban que eran una banda de rock como es debido, imitando el estilo de los programas despertador de la radio.
Para demostrar este giro casi humorístico, durante los conciertos se lanzaban unos objetos de merchandising inesperados: preservativos (dos en cada paquete) con un bebé tachado sobre el que ponía “¡Achtung Baby!”. Obviamente, a estas alturas no pueden utilizarse (¿quién querría?) pero si tienes curiosidad quizá puedas conseguir un pack por unos 20 euros. Sin abrir, claro. Solo faltaba.
¿Qué es ‘Los pitufos makineros’? ¿De dónde salió y hasta dónde fueron capaces de llegar? Estad atentos, porque esta historia no os la esperáis.
Nos guste o no nos guste, no podemos controlar nuestra infancia. Podemos hacer creer a quien nos quiera escuchar que de niños ‘El padrino’ era lo mejor que nos había pasado en lugar de ‘Los mundos de Yupi’ o que en nuestro coche escuchábamos sin parar a Oasis en lugar de Los Pitufos Makineros. Ah, sí. Ese disco que en 1995 apareció en España de absolutamente ningún sitio, tres años después de la muerte de Peyo y que hizo bailar a toda una generación. Pero, ¿qué es ‘Los pitufos makineros’? ¿De dónde salió y hasta dónde fueron capaces de llegar? Estad atentos, porque esta historia no os la esperáis.
Antes, una introducción a Los Pitufos: en 1958, Peyo había conseguido el éxito con las aventuras entre cómicas y épicas de una pareja basada en un valiente y su desastroso compañero. Johan y Pirluit protagonizaron 13 títulos creados por el autor (y otros cuatro creados posteriormente a su muerte por otros autores) e, injustamente, se le recuerda por haber visto nacer, en su novena historia larga, a los Pitufos.
‘La flauta de seis pitufos’ fue, sin saberlo, el inicio del resto de la vida de Peyo: tras sacarles como secundarios en un par de aventuras más de Johan y Pirluit, el poblado cobró vida propia y en 1959 ‘Los pitufos negros’ y su mítico “¡Ñac!” tuvo un éxito inusitado que, tras un buen puñado de cómics, explotó con la serie de dibujos animados estadounidense que duró de 1981 a 1990 durante 258 episodios (bastante descafeinados en su mayoría, por cierto).
Fue por esta época, en 1978, cuando Los Pitufos hicieron su primera aparición en el mundo de la música gracias al Padre Abraham, el nombre artístico del holandés Petrus Antonius Laurentius “Pierre” Kartner (fallecido, por cierto, el año pasado), que hizo una canción para la película basada en ‘La flauta de seis pitufos’. El single vendió más de 400.000 unidades (a pesar de que inicialmente la falta de confianza les hizo imprimir solo 1000), y el disco posterior medio millón. En España llegó cantando en nuestro idioma en un álbum titulado ‘El padre Abraham y sus pitufos’, con esta canción como avance absolutamente imposible.
Makina pitufal
Pero todo termina: la fama de los Pitufos se fue desvaneciendo poco a poco a medida que la serie de televisión fue considerada cada vez más un producto kitsch y a mediados de los 90 eran considerados una franquicia más bien acabada. Pero aún quedaba un último intento antes de pasarse una década hibernando, y la clave no está en España sino, una vez más… en Holanda.
EMI, propietaria de la franquicia, ya no sabía qué hacer con Los Pitufos, y le pidió al equipo de producción de Cat Music que hicieran algo, por favor, con los personajes y algunas canciones modernas “pitufadas”. A inicios de 1995, una parodia del ‘No limit’ de 2Unlimited fue el número uno de Holanda y abrió la veda: el 6 de abril de ese mismo año veía la luz en Bélgica y Alemania ‘Tekkno ist cool’, con versiones pitufadas de Jam & Spoon o Maxx. El éxito fue tal que en septiembre apareció ‘Megaparty’, otro disco más de Los Pitufos. En Holanda, mientras, los CDs de Irene Moors con los Pitufos, como ‘Ga je mee naar Smurfenland’ conseguían doble disco de platino. Era el inicio de un periplo que les llevaría a versionear ‘La macarena’ o a las Spice Girls a lo largo de toda Europa, donde se vendieron 8 millones de álbumes entre 1995 y 1998. Repetimos: Ocho. Millones.
Y mientras tanto, en España, ¿qué estaba pasando en 1995? Con la ruta del bakalao en decadencia y la música dance y tecno abriéndose a todas las edades, solo era cuestión de tiempo que llegara a nosotros ‘Los pitufos makineros’, que contaba con una ilustración de portada diferente a la del resto de versiones europeas y en la que se versionearon canciones como ‘Scatman’s world’ (‘Somos los pitufos’), ‘El tecno es guay’ (American Pie) o, por supuesto, el ‘No limit’ que triunfó en su versión holandesa, aquí como ‘Cumpleaños feliz’. Si tienes más de treinta años, aún resuena en tus pesadillas (“Es tu cumpleaños, es tu cumple, es tu cumpleaños”). Este fue solo el inicio: el éxito estaba asegurado.
Pitufos Mix
Hay que tener en cuenta que en los 90 los discos veraniegos de remixes eran todo un arte en España. Desde que ‘Max Mix’ abriera la veda en 1985, los diferentes títulos se iban abriendo camino en el (entonces) proceloso mercado patrio. ‘Bolero Mix’, ‘Máquina total’ (que precisamente en 1995 vendió más que en ningún otro año con su séptima parte), ‘Rumba total’ o ‘Ibiza Mix’ eran lo que sonaba en todo chiringuito del verano que se preciara. ‘Los pitufos makineros’ servían no solo como parodia sino como versión infantil para toda la familia.
En 1996, Los Pitufos Makineros lanzaron un ‘¡Vámonos a Ibiza!’ con versiones de ‘El tiburón’ (‘El campeón’), ‘Staying alive’ (‘¡Piérdete ya!’) o ‘Memories’ (‘El cole acabó’) además de canciones propias como ‘Pitufolimpiadas’ o ‘Futbolmanía’. Los discos abandonaron enseguida el “makineros” con España entrando en otro momento más pop. Así salieron ‘Los pitufos ¡van a tope!’ (1996) o ‘¡¡Viva Pitufos!! Los Pitufos en directo’ (1997). Este disco era medio recopilatorio de los tres anteriores, pero con canciones nuevas como la versión pitufada de ‘Acompáñame’, la canción de ‘Sorpresa, sorpresa’. Los 90 eran, definitivamente, una cosa.
A partir de entonces se trató de monetizar como fuera: ‘¡¡A bailar Pitufos!!’ (1997), ‘Los pitufos musicales’ (1997), ‘¡¡Corazón pitufo!!’ (1998) que versioneaba ‘Barbie Girl’ en ‘La pitufina’ o ‘Desátame’ en ‘Pitúfame’ o ‘Los Pitufos 2000’ (1999), con versiones de ‘Mambo No 5’ (‘Vivo Pitufando’) o ‘Baby one more time’ (‘Juega otra vez pitufo’). La llegada de los 2000 no quitó el disco anual del equipo: ‘Los pitufos.com’ (2000) abría el abanico a canciones explícitas como ‘Sex bomb’ (‘Pitufos on line’) o ‘The bad touch’ (‘Todo al revés’). Este fue el último editado por Arcade, que dejó paso a Divucsa y versiones de canciones exclusivamente españolas, abandonando ya las prácticas internacionales.
Los discos siguieron hasta 2006: ‘Fiesta Pitufa’, el doble ‘Festival Pitufo’, ‘Los Pitufos te desean un cumpleaños feliz’, ‘Los pitufos ¡no paran!’ (con DVD de regalo que contenía el episodio ‘Pitufo bucanero’ de la serie de televisión), ‘Mola pitufar’ (con CD de villancicos y karaoke incluido), ‘Mola pitufar’ y, finalmente, ‘Pitufando éxitos’, que incluía en un CD-ROM siete juegos interactivos y que ya dejaba ver un nuevo estilo musical en canciones como ‘Me mola el rumbatón’, que parodiaba ‘Pa mi guerrera’.
Catorce discos en once años y versiones imposibles de ‘Aserejé’, ‘Zapatillas’ o ‘I want it that way’ hicieron de Los Pitufos Makineros (y, posteriormente, Los Pitufos) un hito nostálgico de esos que da un poco de vergüenza recordar. La parte buena es que no estuvimos solos: en Hungría se lanzaron álbums hasta 2011 y en Finlandia se vendieron más de 19 diferentes. En la República Checa, de hecho, su equivalente a nuestros Pitufos Makineros fue el disco más vendido entre 1994 y 2006.
Queda solo un consuelo internacional ante la vergüenza musical: ningún país se pudo permitir versionear ‘Wonderwall’: Oasis pidió de manera muy explícita que ‘Wondersmurf’ no saliera en ninguno de estos álbumes. ¡Hay que pitufarse, Gallaghers!
¿Quién es Yung Beef y por qué puede permitirse ir regalando dinero como si fueran chucherías? Te lo contamos.
5000 euros contantes y sonantes (bueno, todo lo que pueda sonar un billete). Esa es la cantidad que Yung Beef repartió por Callao para promocionar su nuevo disco, como si de la apertura de la temporada 3 de ‘La casa de papel’ se tratara. Una cuenta atrás, un logotipo, sus canciones sonando de fondo y unas cuantas personas recibiendo billetes de curso legal. Pero, ¿quién es Yung Beef y por qué puede permitirse ir regalando dinero como si fueran chucherías? Te lo contamos.
¿Quién es Yung Beef?
Nacido en 1990 en Granada, es posible que nadie le llame ya “Fernando Gálvez”: desde hace diez años es más conocido como Yung Beef. Un trapero que ha tenido una vida compleja: empezó vendiendo droga a los catorce años y poco después ya tenía un punto de venta con su grupo, los Kefta Boys. Pero antes de llegar a convertirse en un capo de la mafia supo parar. Trabajó en Marsella, París y Londres, donde aprendió todo sobre el hip-hop urbano y cómo mezclarlo con reggaeton, rock, breakbeat o incluso el flamenco.
¿Dónde le he podido escuchar?
Aunque empezó su carrera junto al grupo crimino-musica Kefta Boys, pronto dio el paso a dos de los más influyentes del panorama urbano de la década pasada: PXXR GVNG, que se cambió el nombre a Los Santos después de que Sony se apropiara del nombre, y La Mafia del Amor. Desde su disolución en 2017, Yung Beef ha sacado seis discos y diez EPs. De hecho, en 2023 planea sacar tres discos más en una carrera musical imparable. El primero, este, ‘Gángster Paradise’.
¿Por qué debería escucharle?
Yung Beef no es tu trapero al uso. No solo habla de las cosas de la calle o presume del dinero que tiene, sino que tiene un enfoque más nihilista, poniendo en duda si Yung Beef realmente es Fernando o es un personaje que se ha creado, dudando sobre el arte, la música y la modernidad en sí misma. Por eso una performance como la de Callao es más que coherente con él mismo. Y es que, al fin y al cabo, ¿qué son 5000 euros para quien lo tiene todo?
Lo nuevo de Yung Beef son 6 temas donde le da vueltas a la rutina del trapero que está fuera del sistema y que, por fin, ha encontrado la felicidad. Una obra madura de alguien que parece que ha nacido sabio, pero al que el tiempo le ha modelado así.