Cómo Spider-man consiguió vencer al famoso “Comics Code” con uno de los cómics más polémicos de la historia

Durante los años 50 y 60, los cómics norteamericanos eran, en su gran mayoría, un soberano aburrimiento. La culpa no era de la falta de calidad de sus creadores o de que los personajes no fueran interesantes, sino de que, si querían llegar a las tiendas, debían cumplir sí o sí con el Comics Code. ¿Y qué es el Comics Code, te preguntarás? Pues una asociación que censuró miles de cómics prohibiendo desde cualquier escena de terror hasta criminales presentados con cierto glamour. Lo que pretendían era dar mensajes sencillos para tiempos complejos, sin permitir que nadie se pasara de la raya. Hasta que, de manera inevitable, llegó Spider-man.

Spidey contra la censura

En 1971, el Comics Code ya había empezado a dar síntomas de flaqueza gracias a la irrupción del comic underground, que no necesitaba estar en sistema de distribución clásicos para darse a conocer, y donde nacieron auténticas estrellas. Los cómics de Marvel y DC eran para adolescentes, pero por fin había una alternativa para adultos. Por aquel entonces, el Comics Code había aflojado un poquitín su poder, permitiendo algún retrato simpático del comportamiento criminal e incluso la corrupción entre los oficiales públicos, siempre que el villano fuera atrapado al final y se mostrara como algo excepcional. Es más: incluso permitieron que salieran personajes propios del terror, siempre que fueran “de toda la vida”, como Frankenstein o Drácula (lo que llevó a que Marvel les metiera en su universo casi inmediatamente).

En este momento tumultuoso, Stan Lee recibió una petición del Departamento de Salud de Estados Unidos: hacer una historia sobre el abuso de las drogas. Él estaba encantado, pero el problema era que el código, sin prohibir específicamente mostrar droga en los cómics, sí que afirmaba que “todos los elementos y técnicas no mencionados aquí específicamente, pero contrarios al espíritu e intención del código, se considerarán violaciones del buen gusto o la decencia”. Y pocas cosas más indecentes que mostrar a gente drogándose, aunque fuera para señalarlo como algo peligroso. Lee ya había escrito la saga para los números 96 al 98 de The Amazing Spider-man, y no estaba dispuesto a tirarla a la basura, así que empezó un enfrentamiento directo que cambió el mundo del cómic para siempre.

En este arco argumental, Norman Osborn volvía a ser el Duende Verde, pero lo realmente importante era que se veía la adicción a las drogas tres veces distintas, e incluso terminaba con Harry Osborn metiéndose tanto que acababa con sobredosis. Obviamente, al Comics Code no le gustó nada en absoluto. Sí, ya había aprobado un cómic que mostraba droga antes, el número 1 de Deadman, pero en aquel caso era una simple transacción y aquí se veía claramente. ¿Qué iban a pensar los niños? La autoridad amenazó a Marvel con no poner su sello en el cómic, y la editorial pensó, con lógica… que ellos tenían mucho más que perder que The Amazing Spider-man, el cómic más vendido del momento. Spoiler: así fue.

Efectivamente, Marvel publicó los números 96 al 98 de la colección de Spider-man sin mayores problemas, se vendieron bien y abrieron la puerta a que el resto de editoriales se tomaran por el pito del sereno al Comics Code. Sí, era posible saltarse su control y censura. Sí, se podían hacer historias adultas. Sí, estaba condenado al fracaso. En aquel momento, Carmine Infantino, director de DC, saltó al cuello de Marvel afirmando que ellos sí eran decentes y no publicarían historias de drogas hasta que el código no se relajara. Por suerte para ellos no tuvieron que faltar a su palabra, porque lo hizo inmediatamente, aprobando el uso de narcóticos si se presentaba como algo nocivo. Ipso facto, DC lo introdujo poco después, en un cómic de Green Lantern/Green Arrow. Y el mundo siguió girando.

En 2001, cuando la Comics Code trató de parar un cómic de X-Force, Marvel decidió que ya estaba harta de esta cosa caduca y absurda y decidió salirse del programa, publicando por su cuenta todos los cómics. DC lo hizo en 2011, y actualmente no tiene vigencia de ningún tipo, más allá de la bromita. Y todo empezó con Harry Osborn decidiendo tirar su vida por la borda.

Antes de Hal Jordan y de la serie de HBO, el Linterna Verde de los años 40 fue el primer superhéroe gay de la historia

Tras la llegada de Superman en 1938, DC (bueno, National Allied Publications por aquel entonces) cambió su linea editorial por completo: si la gente quería superhéroes, tendría superhéroes. Batman llegó en 1939, Flash lo hizo poco después, junto a Hawman y Hawkgirl, y poco a poco, con personajes como Shazam, Catwoman o Lex Luthor, se fue completando un panteón de héroes dignos de ser los nuevos dioses del Olimpo. Y entonces, llegó Linterna Verde.

En la noche más oscura…

En este cocido comiquero donde todo valía por probar suerte (y se hicieron cosas realmente aberrantes, por cierto) se publicaba la revista All-American Comics, donde, efectivamente, cabía cualquier cosa: en un principio era una revista de humor infantil, pero poco a poco se fue volviendo un poco más juvenil gracias a personajes como el que debutó en el número 16 de la revista: un tal Alan Scott, que poseía un anillo poderosísimo, con poderes venidos de la antigua China, que le permitía luchar contra el mal disfrazado de Linterna Verde. Ni base espacial, ni grupo de Linternas, ni nada: un señor con una capa hecha por él mismo en rojo, verde, morado, marrón y amarillo (sí, amarillo, el color con el que tradicionalmente se debilitan los Linternas Verdes). Era 1940, no daban para más.

Con el anillo, Scott podía hacer todo lo que le apeteciera, desde volar hasta paralizar a sus enemigos, además de protegerle contra objetos de metal (pero no madera). Fue un éxito durante la II Guerra Mundial, y poco a poco, en el periodo de post-guerra, fue dejando su sitio a los westerns. Alan Scott viviría su última aventura en 1951, tras doce años, y nadie se volvió a acordar de él cuando Hal Jordan, en 1959, revivió el mito de Linterna Verde a lo grande. Su historia contradecía a la de Scott, sus poderes también y todo el mundo hacía, en los cómics, como si nunca hubiera existido otro Linterna Verde anteriormente. Así que se decidió lo más fácil: sí, existió, pero en Tierra-2, permitiéndole hacer apariciones aquí y allá. ¿Todos contentos?

DC se volvió un lío de continuidades, tierras alternativas, superhéroes y poderes, hasta que lo unificaron todo tras Crisis en Tierras Infinitas. Ahora sí: Scott estaba en la misma realidad que Jordan, y seguía siendo un veterano de la II Guerra Mundial, solo que con una vida alargada mágicamente. ¡Ah! Y ya no usaba su anillo, lo que le hizo tener otro nombre en clave: Centinela. Después, los vaivenes editoriales le han llevado a todos los sitios: volvió a Tierra-2, se volvió joven, volvió a la realidad de Tierra-1… En fin, un lío para el que hay que leer los cómics y enterarse un poco.

A lo largo de los años, Scott estuvo casado dos veces, tuvo una pareja de hijo e hija… y en 2020, de manera retroactiva, descubrimos que había sido gay desde siempre, convirtiéndole así, sin duda, en el primer superhéroe homosexual de la historia. En Marvel estaban haciendo lo mismo con Bobby Drake, el Hombre de Hielo, y había que ponerse al día. Así es como se creó algo que probablemente no veamos nunca en Linternas: la historia de un hombre en el armario que se casó, tuvo hijos y sufrió internamente debido a su homosexualidad… que no conocimos hasta 80 años después. Eso es mucho tiempo para estar en el armario, por mucho que tengas linterna (verde) para alumbrarte.

‘Star Wars’ y Marvel compartirán universo en una colección de cómics que roza el absurdo

Hace ya más de 20 años, un primigenio Internet celebró la llegada de The Ultimate Showdown of Ultimate Destiny, un crossover imposible donde los personajes más variopintos de la historia de la cultura pop, de Darth Vader a los Power Rangers pasando por Chuck Norris, se peleaban entre sí en una cruenta batalla donde solo podía quedar uno. En el momento era tan ridículo como divertido. Ahora, tristemente, la realidad solo es ridícula.

Good guys, bad guys and explosions

Disney, en su afán por hacer tantos crossovers como sea posible para explotar al cien por cien todas sus marcas, ha decidido que es el momento perfecto para coger Star Wars e introducirla en el Universo Marvel. La colección de cinco números, llamada Hope Assembles, cuenta qué habría pasado si Una Nueva Esperanza ocurriera en la Tierra de nuestros héroes. ¿La excusa? Un hechizo interdimensional y entre realidades. Pues claro que sí, lo de siempre.

A los mandos estará, por supuesto, Kevin Smith, el director de cine y fan de los cómics que juntará al Capitan América, Hulk y Spider-man con Luke Skywalker, y a Darth Vader con Thanos, Ultron y el Doctor Muerte. “A inicios de los 80 tenía una suscripción a los cómics Marvel de Star Wars. Y aunque era divertido seguir las aventuras de Luke, Leia y Han, siempre deseé que Spider-man o el Doctor Muerte hicieran un crossover. Así que cuando llegó la oportunidad de contar esa historia, ¡nadie tuvo que usar la Fuerza en mi mano!”.

Por muy crítico que sea con el proyecto, tampoco quiero llamar a engaño: va a vender una auténtica barbaridad, pero no deja de ser decepcionante que esto sea lo que el nuevo jefe de Marvel, Stephen Wacker, quiera dejar como su legado. Cabe la posibilidad, eso sí, de que sea increíble. Nunca se sabe, cosas más raras se han oído… Y, al fin y al cabo, la Fuerza les acompaña, ¿no?

Marvel ha cambiado de rumbo por completo en uno de los giros más inesperados de su historia

Durante años, Marvel ha sido sinónimo de diversión cinematográfica, superhéroes, películas, series y actores de clase A poniéndose mallas, pero… ¿Alguien se ha acordado de los cómics en algún momento? Porque han seguido publicándose sin freno, teniendo éxitos de tanto en cuando pero, por lo general, viviendo en una calma chicha poco habitual en una empresa dada a los giros de guion constantes. ¿El culpable? Pues, como muchos apuntan, su director, C. B. Cebulski.

¡Make Mine Marvel!

Tras 9 años de reinado, Cebulski ha dado por fin un paso atrás y le ha dejado el puesto a uno de los estrategas de cómic más prometedores del mundo: Stephen Wacker se ha convertido en el nuevo editor jefe. En su día ya estuvo metido en ese guirigay de DC que fue 52, pero además coordinó las eras de Brand New Day y Superior Spider-man y ha tenido un papel determinante en las mejores etapas modernas de Daredevil, Capitana Marvel u Ojo de Halcón, además de ayudar a crear a Ms. Marvel.

Así que sí: los fans hacen bien en esperar un terremoto en cuanto se asiente en el puesto. Tras una década de naderías, ya era hora de reclamar su puesto en la industria, que poco a poco le estaba quitando DC. “Creo de verdad que los mejores cómics de Marvel aún no se han escrito y dibujado, y no puedo esperar a añadir nuevos pisos a la Casa de las Ideas”, ha afirmado. Stan Lee estaría muy orgulloso.

Por su parte, Cebulski se va a Asia, a coordinar los cómics Marvel que se lanzan allí, un papel que hasta ahora no existía y le han creado ex profeso para, básicamente, no dejarle en la calle. Aunque durante el próximo año veremos el resto del legado de Cebulski, con el lanzamiento del universo Midnight, todos esperamos, por fin, volver a ser Verdaderos Creyentes.

DC decidió matar a Supergirl en 1985. Volvió 3 años después con la explicación más rara posible

En mayo de 1959, en plena expansión de la Super-familia para dar más variedad a los lectores de Action Comics (o sea, de Superman, por entendernos), una portada llamó la atención de todo el mundo: una super-mujer salía de un cohete afirmando “¡Mira bien, Superman! ¡Soy yo, Supergirl! ¡Y tengo todos tus poderes!”. Al final de la historia de 7 páginas y tras enterarse de que era su prima de Krypton, Superman daba el asunto por acabado poniéndole un disfraz y encerrándola en un orfanato bajo el falso nombre de Linda Lee. Si nadie hubiera respondido a esta aparición es posible que hubiera quedado olvidada para siempre, pero la reacción del público fue muy favorable y pronto se convirtió en uno de los personajes de DC más populares. Más o menos.

¡Una Super-muerte en la familia!

Supergirl consiguió tener su propia cabecera en 1972, después de ser adoptada y de que su hermano la presentara al mundo. Como buen personaje secundario, compartió sus páginas con Lois Lane y Jimmy Olsen, y parecía que nadie nunca iba a moverla de ahí… hasta que a mediados de los 80 los jerifaltes de DC pensaron que había demasiados personajes, demasiadas líneas argumentales, demasiados universos y demasiado lío, y decidieron acabar con todo en el mayor evento de la historia de los cómics: Crisis en Tierras Infinitas.

No les faltaba razón, conste, porque parecía que todo el mundo había sobrevivido a la explosión de Krypton: Superman, Supergirl, Krypto, la ciudad de Kandor, varios enemigos y toneladas de kryptonita. Y así no había manera de que Superman se sintiera realmente único, rodeado de personajes con sus mismos poderes. Así que tras las Crisis solo quedó él, y para ello tuvieron que matar a Supergirl en una épica portada que ponía punto y final a su existencia. Pero si has leído cómics alguna vez sabes que esto nunca dura para siempre.

John Byrne recibió uno de los encargos más complicados del mundo: resetear a Superman, empezar de cero, volver a contar su historia cambiando puntos clave y modificándola a su manera. Se lo tomó muy en serio, y lo consiguió: sus cambios tenían sentido, Clark Kent se sentía único y sus historias ganaron en complejidad. Desde 1986, Byrne empezó a recontextualizar al superhéroe más poderoso de todos, que por fin se volvió a sentir único y distinto… hasta que dos años después volvió a liar la marrana presentando a Supergirl. La de antes, que de alguna manera había conseguido sobrevivir. Por supuesto, los lectores estaban confusos y los editores de DC aún más: ¿Cuál era la solución que Byrne iba a dar a esta resurrección inesperada?

Puede que Byrne tuviera otra idea, pero sus desavenencias con la cúpula de DC le obligaron a convertir a este personaje en un ser creado de protomateria llamado Matrix, que había sido fabricado por Lex Luthor. No solo eso: además, era una especie de clon de Lana Lang con los mismos poderes de Superman, a quien llegó a suplantar en un momento dado. El resto es una voladura de cabeza como pocas se han visto en la historia de los cómics: se lió con el clon de Lex Luthor, que tuvo una relación con ella para crear su propio ejército de Supergirls, y acabó dando su vida para salvar a Linda Danvers, que entonces se convirtió en la nueva Supergirl. Hala, asunto solucionado.

Al final Kara resucitó, volvió, lo dejó y, en un nuevo reboot, volvió otra vez. Con la película en ciernes, nadie duda de que es un personaje vital del Universo DC, ¿no? Ahora solo falta que el público general no se entere de todo este batiburrillo, siga pensando que es un personaje sencillo de entender y simplemente se centre en disfrutar. Porque que recupere el dinero es, a estas alturas, pura ciencia-ficción.

El origen de El Pacificador: de héroe pacifista de los 60 a máquina de matar en su serie de HBO Max

Aunque ahora si te digo El Pacificador probablemente pienses en el Do you wanna taste it? de Wig Wam (o, en la temporada 2, Oh Lord de Foxy Shazam), lo cierto es que durante décadas fue uno de los personajes más secundarios y olvidados de la historia de DC. Tanto, que ni siquiera pertenecía a la editorial: para descubrir sus orígenes hay que indagar entre los cómics más olvidados de una editorial que se dedicaba, básicamente, a hacer cómics de terror y ciencia-ficción y, por supuesto, a copiar a las dos grandes: Charlton Comics. De personaje olvidado en el número 40 de un cómic apenas republicado a héroe de James Gunn van 60 años de camino. ¡Y tú que creías que lo acababas de descubrir!

Do you wanna taste him?

El Pacificador fue creado por Joe Gill y Pat Boyette el número 40 de Fightin’ 5, un tebeo que se canceló en el siguiente número. Vaya éxito, ¿eh? En él, protagonizó una pequeña historia donde se le mostraba como un millonario enviado a las conferencias de paz en Génova y que acababa recurriendo a la violencia, a pesar de que se había jurado no utilizarla nunca. Vaya por dios. El traje de El Pacificador era básicamente el actual, con casco y jetpack, y de hecho quien estaba detrás era el mismo Christopher Smith que ahora seguimos conociendo.

Sus aventuras terminaron, pues, en el número siguiente de Fightin’ 5, donde un letrero nos encomendaba a seguirlas allí. Hubo, en honor a la verdad, 8 números más, pero fueron simples reimpresiones sin ningún valor, y El Pacificador se fue directo a su primera serie propia, que duró un suspiro, 5 números con el eslogan “¡Un hombre que ama tanto la paz que está dispuesto a luchar por ella!”. En ese mismo número, aparecía como uno de los héroes principales de Charlton Comics junto a otros como Thunderbolt (no confundir con los Thunderbolts), Blue Beetle (que acabaría teniendo película propia), Judo Master y Captain Atom.

Si te suenan de algo es normal, porque estos héroes acabaron en DC… después de un tiempo. Y es que claramente esta línea no estaba funcionando, así que decidieron cerrarla y cambiar a los superhéroes por adaptaciones de series de animación de Hannah-Barbera como Los Picapiedra o Don Gato y por cómics románticos de baja estofa como Romantic Secrets o Teen Confessions. Pero al final pasó lo inevitable: en 1983 estaban tan en quiebra que vendieron varios personajes a DC, a razón de 5000 dólares por cada uno. Y, aunque originalmente iban a salir en Watchmen (El Pacificador iba a morir, y fue sustituido por El Comediante), lo cierto es que al final decidieron meterles en el universo principal en el mega-conocido Crisis en Tierras Infinitas, de 1988.

¿Y qué pasó? Pues que le seguiría una serie limitada ese mismo año, creada por Paul Kupperberg y Todd Smith que le dio un nuevo tono más cómico y pulp que pasó a definirle a lo largo de los años. Al final, Smith moriría y el manto lo cogería un tal Mitchell Webb, seguido de Jaime Reyes, o, como quizá le conozcáis más, Blue Beetle. Al final, Smith resucitaría (cómo no) y acabaría metido en el Escuadrón Suicida… donde le descubrió James Gunn, y acabó tan fascinado por él (sobre todo cuando tras la máscara está John Cena) que le dio serie propia. Y el resto es historia: un personaje totalmente secundario y olvidado que DC compró como carne de cañón ha acabado convertido en una de sus mejores estrellas. Definitivamente, we wanna taste it.

La mejor serie de ciencia-ficción de Netflix no solo puede verse: también puede leerse

Las novelas gráficas basadas en la aclamada serie de ciencia ficción Black Mirror llegarán a la plataforma InkyPen, gracias a un acuerdo a largo plazo establecido entre sus creadores y la citada plataforma de cómics y manga. Este nuevo proyecto promete llevar las inquietantes e innovadoras historias de Black Mirror a un medio distinto, atractivo tanto para los fanáticos de la serie como para los amantes del cómic.

Tío Creepy, versión 2025

USS Callister, un episodio especialmente destacado de la serie, se convertirá en la primera adaptación de Black Mirror bajo el sello de Twisted Comics y será lanzado en InkyPen. Esta plataforma, que comenzó sus operaciones a nivel mundial hace poco, se posiciona como un espacio conveniente para los lectores que buscan acceso a una amplia variedad de cómics y manga en formato digital.

La ambiciosa iniciativa de adaptar Black Mirror a novelas gráficas permitirá explorar de manera más profunda las temáticas distópicas que la serie ha tratado, con su característico tono provocador. El contrato entre los creadores de la serie y InkyPen sugiere que esta no será una colaboración efímera; al contrario, se prevé el lanzamiento de múltiples títulos en el futuro, lo que podría expandir el universo narrativo de Black Mirror y su impacto en la cultura popular.

A medida que se acercan las fechas de lanzamiento, los fanáticos de la serie y los entusiastas de los cómics deberán estar atentos a las novedades que puedan surgir. La combinación de una narrativa compleja con ilustraciones cautivadoras se perfila como una propuesta que podría atraer a un nuevo público. Con el éxito que ha tenido Black Mirror en la televisión, el camino parece idóneo para que estas novelas gráficas capten la atención de lectores ávidos de historias provocativas y reflexivas.

El meme más famoso de Batman va más allá de un bofetón: cómo una historia de hace 60 años modeló la cultura pop actual

Seguro que conoces la viñeta. Es, probablemente, el dibujo de DC que más gente ha visto en todo el mundo, aunque muy pocos conocen el autor y, desde luego, menos aún han leído el cómic del que procede: Batman abofetea a Robin con todo tipo de frases distintas (que, a lo largo de los años, han ido perdiendo gracia de manera progresiva). La primera versión del meme, que muchos creyeron real, mostraba a Robin diciendo “Hey, Batman, ¿qué te han comprado tus padres por Navid–?” solo para recibir un golpe del héroe que grita: “¡Mis padres están muertoooos!”. Bueno, pues nada de esto es cierto. Pero, viendo la realidad, ojalá lo fuera.

¡Una viñeta imaginaria!

Para encontrar el origen de esta viñeta no hay que buscar en los cuadros pop de artistas contemporáneos ni en historietas modernas del personaje: hay que irse muy atrás en el tiempo, cuando DC Comics apenas tenía competencia, allá por noviembre de 1965. Por aquel entonces, la serie ‘World’s Finest’ lanzaba su número 153, en cuya portada Batman lanzaba un batarang hecho de kriptonita a Superman, gritando “¡Has caído en mi trampa, Superman! ¡La venganza, qué dulce es!”. Por supuesto, y como era habitual en este tipo de historias, ya desde esa presentación se dejaba claro que era una historia imaginaria y nada de esto afectaría al canon de los super-amigos.

“¡Descubre qué habría pasado si Superman y Batman se hubieran convertido en amargos enemigos, en lados contrarios de la ley!”. La historia principal del cómic -hay otra más, sacada de los archivos de DC, además de multitud de tiras cómicas y anuncios- era exactamente eso. De hecho, incluso se ambienta en “un día imaginario”. En sus páginas, Batman cree que Superman mató a su padre, que acababa de crear un suero anti-kriptonita, y busca venganza contra él, mientras su enemigo se dedica a luchar contra hormigas en la jungla (eso sí, sin hacerlas daño). En fin, cosas de los 60.

Al final, Batman se alía con Lex Luthor, descubre que fue él el que robó el suero y se sacrifica para salvar a Superman, dando final a esta, llamémosla, epopeya. La cosa habría pasado sin pena ni gloria (hay cientos de cómics con historias alternativas donde uno de los héroes se vuelve villano y lucha contra su amigo) y habría sido olvidado de la historia de no ser porque la página 5 nos regala la famosa viñeta. Solo que, en este caso, tiene otro contexto: el Cruzado Enmascarado le cuenta su ansia de venganza a Robin, y este le contesta que debe estar equivocado. ¿Cuál es la reacción? Pues bofetón al canto, claro.

My parents are deaaad!

En la viñeta real, Batman dice “No me digas que estoy equivocado, niñato… ¡Probar que Superman es culpable es toda mi misión en la vida!” y Robin responde “¡Ow! Batman, tu pena te ha obsesionado con esta idea de venganza. ¡Te lo ruego, déjalo!”. La imagen original, de hecho, está invertida a la que ahora conocemos como meme, con Robin a la derecha. Su autor, por cierto, fue Curt Swan (guionizado por Edmond Hamilton), aunque por aquel entonces no se acostumbraba a dar crédito a los artistas. En todo caso, la viñeta no tuvo mayor repercusión.

Hasta el 10 de junio de 2008, cuando alguien subió la imagen ya modificada al foro SFWChan. Solo tardó una semana en dar la vuelta a Tumblr y Ebaumsworld. Pronto, no hubo nadie que no conociera el meme… O que, gracias a un generador que se lanzó el año siguiente, pudiera crear el suyo propio, modificando para siempre la cultura pop y añadiendo una nueva pieza al lore de Batman tan importante en la actualidad como los Spider-man señalándose entre sí. De hecho, si no fuera tan evidentemente compleja de justificar, ya la habríamos visto en alguna película de DC.

Con el tiempo, el meme se modificó para meter otros personajes, modificar el aspecto de los mismos e incluso hablar sobre la propia muerte del meme hasta llegar al momento actual, donde está claramente en desuso… pero cualquiera puede utilizarlo y hacerlo reconocible a la primera. Y es que la magia del Internet antiguo era que nadie supiera de dónde podía salir la siguiente cosa viral. ¿Un cómic de 1965 que no conoce absolutamente nadie? Por supuesto que sí.

Hoy por hoy, incluso los memes, como las redes sociales y cualquier página web, están mucho más saneados. Es difícil encontrar algo realmente original más allá de la imaginación de los usuarios sin caer en el shitposting o el brainrot, y es una pena porque, en el fondo, era lo que le daba sentido a Internet. Quién sabe. En el fondo, es duro sentir nostalgia de un meme que llegamos a aborrecer. De una época tan repleta de creatividad como de aburrimiento. De un Internet imprevisible. De Batman pegando bofetones.

Un mítico personaje de Star Wars acaba de morir por la puerta de atrás sin que nadie se entere

¿Os acordáis del Episodio I, cuando parecía que los nuevos importantes realmente importaban en la saga? Pues no ha sido así para todos, desde luego. En un giro inesperado del universo de Star Wars, el querido (bueno, es un decir) personaje Watto ha sido asesinado por Darth Vader en un nuevo cómic, Star Wars: Legacy of Vader #2. Nadie le echará demasiado de menos.

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Hace un par de páginas, en una galaxia muy, muy cercana…

Este tebeo revela que Vader regresó a Tatooine, donde Watto había sido propietario de Anakin Skywalker y su madre, Shmi, como esclavos. Watto, un Toydarian, era inmune a los trucos mentales de los Jedi y propietario de una tienda de bienes de segunda mano, hizo su última aparición en El ataque de los clones. Esta muerte ha provocado una fuerte reacción en las redes, donde los fans han compartido condolencias y homenajes a través de redes sociales.

En el cómic, se muestra que Darth Vader busca venganza contra Watto, algo lógico teniendo en cuentasu complicada relación. En La Amenaza Fantasma, Anakin ganó su libertad en una carrera de pods tras un acuerdo entre Qui-Gon Jinn y Watto. Desde entonces, el personaje ha permanecido en la memoria de los aficionados, a pesar de su limitado tiempo en pantalla. La devastación por su fallecimiento ha sido palpable, como lo demuestran varios tuits que recuerdan a Watto como un pequeño empresario en Tatooine, dejando un vacío significativo en la cultura popular.

Mientras las redes sociales lloran la pérdida de este personaje, la franquicia de Star Wars sigue adelante con nuevos proyectos. Se ha confirmado que The Mandalorian & Grogu se estrenará el 22 de mayo de 2026, con la participación de Jeremy Allen White y posiblemente Sigourney Weaver. Además, se espera que esta nueva entrega, entre otros contenidos de Star Wars en camino, continúe expandiendo el rico universo creado por George Lucas.

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