El inicio de octubre ha resultado complicado para Xbox, ya que el precio de su servicio Xbox Game Pass Ultimate ha aumentado considerablemente, alcanzando los 27 euros al mes. Esta decisión ha generado una ola de reacciones negativas en la comunidad de jugadores, que han visto esta subida como un descontento represivo a su fidelidad. En respuesta a las críticas, Dustin Blackwell, director de comunicaciones de plataformas y gaming, ha salido a justificar la medida, asegurando que el incremento busca reforzar el valor del servicio con nuevas ventajas y una amplia gama de lanzamientos.
Precios desorbitados para mejoras cuestionables
Según Blackwell, el objetivo es añadir más de 75 títulos de día uno cada año, lo que representa un incremento del 50% en comparación con el año anterior. Además, Xbox Game Pass Ultimate incluirá a Ubisoft+ Classics y mejorará Xbox Cloud Gaming, permitiendo streaming en resolución hasta 1440p. Estos cambios se extenderán también a los planes Premium y Essential, que tendrán acceso a más juegos y opciones de juego en la nube, aunque sólo el plan Ultimate y PC Game Pass recibirán los lanzamientos de primera mano.
A pesar de estas justificaciones, la reacción de los usuarios ha sido contundente: cientos han optado por cancelar sus suscripciones como forma de protesta, evidenciando el descontento generalizado ante la decisión de Microsoft. La compañía reportó ingresos cercanos a los 5.000 millones de dólares relacionados con Game Pass en el último año, lo que muestra la relevancia que el servicio tiene dentro de su estrategia comercial, a pesar de las críticas recibidas.
Microsoft, que había anunciado estar realizando la mayor inversión jamás vista en el Game Pass, enfrenta ahora un dilema: cómo equilibrar el creciente valor del servicio con la satisfacción de su base de usuarios, en un mercado cada vez más competitivo.