La controversia en torno a la participación de Israel en Eurovisión ha escalado significativamente, ya que el país ha sido oficialmente autorizado a competir en el certamen. Esta decisión fue tomada durante una reunión de emisores participantes, que concluyó que Israel podría presentarse en la próxima edición del festival. Sin embargo, esta resolución no ha estado exenta de divisiones y reacciones adversas.
¿Los primeros de muchos países?
En un giro de los acontecimientos, los Países Bajos y España han anunciado que no participarán en Eurovisión el próximo año como respuesta a la inclusión de Israel. .Estos países están preocupados por la controversia política que rodea a Israel y consideran que su participación podría eclipsar el espíritu de unidad y diversidad que caracteriza a Eurovisión.
Por su parte, la situación ha generado un intenso debate dentro de la comunidad europea, donde algunos países apoyan la decisión de incluir a Israel, mientras que otros la rechazan abiertamente. La respuesta a esta controversia refleja la tensión política actual y la forma en que eventos culturales pueden ser afectados por asuntos geopolíticos. Observadores sugieren que más países podrían seguir el ejemplo de los Países Bajos y España, lo que podría dar lugar a un festival de Eurovisión profundamente dividido, tanto en términos de participantes como de opiniones.
En consecuencia, la próxima edición del concurso, que se celebrará en un contexto global ya tenso, se vislumbra como un escenario para dilemas éticos y conflictos políticos que trascienden la música. Las repercusiones de esta decisión podrían resquebrajar la cohesión del certamen, que tradicionalmente promueve la celebración de la diversidad cultural entre sus naciones participantes.
El futuro de España en el concurso de Eurovisión se encuentra en una encrucijada, marcada por una creciente crisis política y ética relacionada con la participación de Israel. La controversia se intensificó tras el televoto de la edición de 2025, que, a pesar de las críticas internacionales por la ofensiva israelí en Gaza, resultó en un apoyo masivo para el país, suscitando protestas y llamados al boicot por parte de varias naciones, incluida España.
Desde el río hasta el mar
RTVE, la televisión pública española, se ha mantenido firme en su postura sobre la participación de Israel, señalando que este país ha incumplido normas repetidamente en las últimas ediciones del certamen. Un portavoz de la organización ha declarado que “cualquier otro país habría sido sancionado si hubiera hecho lo mismo”, y ha manifestado que las nuevas reglas de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en materia de transparencia y participación en conflictos no son suficientemente robustas.
A medida que se acercan las decisiones sobre Eurovisión 2026, la tensión persiste. Aunque RTVE aún no ha confirmado su participación en el próximo certamen, la discusión sobre los derechos humanos y la ética en el contexto de competiciones como Eurovisión se ha vuelto central. Las negociaciones seguirán en Ginebra la próxima semana, y se espera que el diálogo público sobre estos temas continúe intensificándose.
Este escenario representa un desafío histórico para RTVE, que deberá decidir si mantiene su tradición de participar en el festival, mientras se enfrenta a presiones significativas debido al contexto político internacional. Los debates sobre la continuidad de España en Eurovisión se han intensificado, haciendo que este año la participación sea más complicada que en ediciones anteriores.
La participación de Israel en Eurovisión 2026 se ha convertido en un tema polémico tras el reciente conflicto armado entre Israel y Palestina. Este contexto ha llevado a protestas de varios estados miembros de la Unión Europea de Radiodifusión , incluido España, que ha amenazado con no participar en el festival si Israel sigue presente. Alemania, por su parte, ha manifestado que podría retirar su participación si se decide excluir al país hebreo. Esta situación ha generado una crisis considerable para la organización del evento, que se dirige a celebrarse en mayo de 2026 en Viena.
Situación de incertidumbre
En un intento por mejorar la transparencia y evitar el fraude en el sistema de votación, la UER ha implementado una serie de cambios. Entre estas modificaciones, se ha reducido el número de televotos permitidos de 20 a 10 y se ha expandido el jurado a siete miembros, además de reincorporar el jurado profesional a las semifinales, con un sistema de votos en proporción 50/50. Sin embargo, estos ajustes han sido percibidos por muchos como meros parches que no abordan la raíz del problema político que rodea el festival.
La UER ha postergado la votación extraordinaria sobre la participación de Israel hasta diciembre, lo que deja en la incertidumbre la lista definitiva de países participantes. Aunque los cambios en el sistema de votación fueron bien recibidos por parte de algunos organizadores, la percepción de que son insuficientes se ha afianzado entre los eurofans. La organización sostiene que estas medidas son adecuadas para manejar la situación, pero observadores externos sugieren que el debate sobre la posible exclusión de Israel del festival podría continuar.
Finalmente, la UER ha señalado que se implementarán nuevas reglas diseñadas para prevenir el mal uso del festival, incluyendo restricciones en el contenido de las canciones y la puesta en escena, aunque todavía queda por ver cómo se aplicarán en el caso de Israel. Las respuestas a estas medidas se esperan con expectación en diciembre, cuando se conozcan las decisiones definitivas sobre la participación de los estados en Eurovisión 2026.
Eurovisión 2026 se enfrenta a una de sus tormentas políticas más significativas en décadas, con el anuncio de varios broadcasters que amenazan con retirarse del concurso si a Israel le permiten competir. La situación actual en Gaza ha generado un profundo debate sobre la participación de naciones en el reconocido festival musical, que tradicionalmente busca promover la paz y la unidad entre los países europeos.
Europe’s living a genocidio
RTÉ, la cadena pública de Irlanda, fue la primera en manifestar su decisión de no participar. En un comunicado, la emisora citó la “continuada y terrible pérdida de vidas en Gaza” como razón principal de su retirada, subrayando también la grave situación del periodismo en la región, marcada por el asesinato de periodistas y las restricciones en el acceso a los medios. Este pronunciamiento ha encendido un debate más amplio sobre la responsabilidad social y política que deben asumir los organismos de radiodifusión al participar en eventos como Eurovisión.
La polémica sobre la inclusión de Israel en el festival se intensificó después de que varios otros broadcasters europeos comenzaran a considerar su posición en relación con el concurso. Aunque aún no han hecho anuncios oficiales, hay rumores de que otras naciones seguirán el ejemplo de Irlanda si la situación en Gaza no mejora. Esta efervescencia política pone de relieve la tensión entre el entretenimiento y los problemas éticos y sociales en el ámbito internacional, obligando a los organizadores del festival a meditar cuidadosamente sobre el impacto que sus decisiones pueden tener.
Con una histórica cantidad de broadcaster enfrentando este dilema, la próxima edición de Eurovisión podría no solo ser una plataforma para la música, sino también un reflejo del contexto político mundial. Desde su fundación, el evento ha sido un símbolo de diversidad y unidad; sin embargo, 2026 podría marcar un punto de inflexión en su historia.
Un nuevo proyecto musical está tomando forma, basado en la exitosa película de Netflix Eurovision Song Contest: The Story of Fire Saga, lanzada en 2020. Este ambicioso trabajo busca llevar al escenario de Broadway la vibrante y colorida esencia del famoso concurso de canciones europeo, convirtiendo la obra cinematográfica en una experiencia teatral inolvidable.
Will Ferrell no es a quien asociamos con Eurovision precisamente
Will Ferrell, quien protagonizó la película, se ha unido a Harper Steele y Anthony King para escribir el libro del musical. Savan Kotecha, reconocido por su trabajo en la industria de la música, estará a cargo de la composición, prometiendo melodías pegajosas y emocionantes que capturen el espíritu festivo de Eurovision. Como director, se ha confirmado a Alex Timbers, conocido por su habilidad en la dirección de producciones innovadoras y visualmente impactantes.
El equipo detrás de este proyecto ha expresado su entusiasmo por la posibilidad de llevar Eurovision a Broadway. La incorporación de elementos visuales llamativos y un guion ingenioso se espera que hagan de este musical una celebración de la diversidad y la creatividad, temas que resuenan profundamente tanto en la película como en el mismo concurso Eurovision.
Aún no se han revelado detalles sobre la fecha de estreno o el elenco, lo que deja espacio para la especulación y la anticipación entre los fanáticos. Sin embargo, la noticia ya ha generado un gran interés, especialmente entre quienes disfrutaron de la película original y de la cultura que rodea al concurso musical europeo más conocido del mundo. Se espera que esta adaptación atraiga no solo a los seguidores de la película, sino también a un público más amplio, deseoso de experimentar la magia de Eurovision en un nuevo formato.
Vamos a echar un vistazo a algunos de los momentos que nadie quiere recordar del festival: las peores canciones de la historia. Un viaje a los desafines, los gallos y las rarezas imposibles.
Si te digo “Eurovisión“, ¿en qué piensas? A lo largo de sus casi setenta años de historia la cosa ha dado para mucho, pero siempre tendremos en nuestra retina a Dana Internacional, los ritmos pegadizos de Abba, el ‘Chiki-Chiki’ de Rodolfo Chiquilicuatre o la victoria de Salvador Sobral. Pero hay veces que el festival de la canción europeo se queda a medio gas, y las canciones no salen como debían. Vamos a echar un vistazo a algunos de los momentos que nadie quiere recordar del festival: las peores canciones de la historia. Un viaje a los desafines, los gallos y las rarezas imposibles.
Cero puntos para el Reino Unido en una canción en la que el grupo Jemini no dio ni una sola nota en su sitio, para el horror del público que veía desde casa cómo estaban destrozando una canción que, ya de por sí, no era gran cosa. El año siguiente de esta vergüenza nacional se separaron. Fans de Eurovisión desde pequeños, los cantantes se quejaron de que por culpa de un problema técnico no podían escuchar la música. En todo caso, es mejor escuchar unas uñas contra una pizarra.
We are the winners (LT United, Lituania)
Con una canción cuya letra rezaba “We are the winners of Eurovision”, y ante los abucheos del público presente, LT United consiguió montar tal locura en el escenario que se elevó hasta el sexto puesto con 163 puntos. Eso sí, el resultado, visto con el paso de los años, era una absoluta locura propia de aquellos años donde los países no sabían si Eurovisión era algo del pasado, un concurso de tendencias o una simple broma.
Mil etter mil (Jahn Teigen, Noruega)
El primer cantante que jamás consiguió cero puntos con el nuevo sistema de puntuación de 1975, un artista melódico que decidió exagerar la pronunciación de cada letra de la canción hasta límites ridículos. ¿Divertido de ver? Muchísimo. ¿Bueno? Ya tal. Teigen, sorprendentemente, representó otras dos veces a su país, quedando bastante mejor, porque hay que creer en las segundas oportunidades televisivas, claro que sí.
Quién maneja mi barca (Remedios Amaya, España)
Remedios Amaya decidió presentarse a Eurovisión con una canción de nuevo flamenco, que desde el Gobierno se decidió que era representativa de los géneros musicales modernos que estaban surgiendo en los años 80. Consiguió cero puntos porque nadie entendió en el extranjero qué demonios estaba haciendo. Es posible que hoy, con Rosalía petándolo en las listas de ventas, fuera un éxito… o no. Porque la canción, buena, lo que se dice buena, no es.
Be happy (PingPong, Israel)
Han pasado 24 años de esta canción y va siendo hora de que nos sinceremos: Eurovisión, por esta época, era un horror. Un grupo que apenas sabía entonar, y que acabó con 7 puntos (y porque Francia les dio 6 de chiripa). Es para escuchar y no creer.
Illusion (Krassimir Aramov, Bulgaria)
Aquí hay un poco de trampa, porque la canción no pasó de la semifinal… con buen tino. Krassimir Avramov venía de ganar el premio “Superestrella del año” en Los Angeles y se esperaba que su actuación fuera increíble, pero juzgad por vosotros mismos: con 16 puntos, se despidió de la final de Eurovisión, para tranquilidad de nuestros tímpanos.
Teenage life (Daz Sampson, Reino Unido)
Un rap con adolescentes y un señor de más de treinta años por el medio, con melodías semi-angelicales mezcladas con beats de hip-hop. Exactamente lo contrario de lo que cualquiera querría escuchar, así, en general. La canción fue un éxito en Reino Unido y Sampson cree que ayudó a mejorar la imagen de Eurovisión entre el público del país. Quien no se consuela es porque no quiere.
The Bums Song (Lazy Bums, Israel)
Natan Datner y Avi Kushnir eran cómicos y no cantantes, y se puede ver durante toda su, llamémosla, actuación. En Israel se llevaron las manos a la cabeza hasta el punto de que su ministro de cultura prometió dimitir si participaban. No solo lo hicieron, sino que quedaron octavos, por algún motivo, y, como todos los políticos, el ministro no cumplió su promesa. Inesperado, ¿eh?
Eurovisión se disfruta más si sabes de lo que estás hablando, ¿no? Te contamos siete cosas para no perderte en una edición única.
Ya llega el festival de Eurovisión, ese día en el que no importa todo lo que pase fuera del salón de tu casa, la pizza, los amigos puntuando, los gritos y las decepciones. Ya seas de los que creen que Blanca Paloma va a quedar la primera o de los que no se han escuchado un solo tema y solo quieren ver la gala para hacer memes en Twitter, esta guía es para ti. Porque Eurovisión se disfruta más si sabes de lo que estás hablando, ¿no? Te contamos siete cosas para no perderte en una edición única.
Todos sabemos que el año pasado, aunque Chanel estuviera muy cerca de conseguirlo, ganó Ucrania, con la esperanza de que este año pudiera ser la anfitriona del festival de la canción. Por lo que sea, Kiev sigue sin ser un lugar seguro, así que el honor se ha traspasado al país que quedó en segundo lugar, o sea, Reino Unido con ‘Space man’, de Sam Ryder.
Es cierto que en España lo luchamos (porque otra cosa no, pero por una buena fiesta somos capaces hasta de ganar esto) y Valencia se ofreció a ser el lugar donde se celebrara la edición si Chanel hubiera quedado segunda, pero finalmente será en el Liverpool Arena, que tendrá una escenografía que, aparentemente, lanzará un mensaje de unión y solidaridad a través de la música. Vamos, lo de todos los años. Aquí hemos venido a otra cosa, señores de Liverpool.
Quién va a ganar
Vamos directamente al rollo, por si te quieres tirar el pisto a la hora de dar los puntos y quedar como el más eurovisivo de tus amigos. Hay tres países arriba del todo: primero Finlandia, con el ‘Cha Cha Cha’ de Käärijä, el cantante que decidió que no iba a poner ni una vocal sin diéresis. La canción es absolutamente increíble, la puesta en escena catártica, una maravilla.
Después está Suecia, que ha vuelto a apostar por Loreen pese a su agria polémica con Eva Soriano, que tras ganar en 2017 ha vuelto con ‘Tattoo’, una canción en inglés que ha perdido un poco en la puesta en escena pero que sigue siendo un temazo. Cerca de ellos están Eslovenia y Francia, sí, pero el top 3 de grandes posibles ganadoras lo cierra Españita. Ea, ea.
Blanca Paloma
Este año ha pasado un poco lo mismo que el pasado en el Benidorm Fest: el público más casual apoyaba una canción (‘Ay mamá’ en 2022, ‘Nochentera’ en 2023) y al final ganó otra muy diferente que, con el tiempo, se ha convertido en estandarte eurovisivo. ‘Eaea’, de Blanca Paloma, mezcla una performance de escándalo con una canción que se sale de lo habitual en ese escenario europeo. Y quizá sea por ahí por donde se abra camino.
“Ay, ven a mí, niño mío, duerme a mi vera, que en mi pecho hay abrigo, abriguito pa tus penas”. Vale, es posible que no vayáis a bailarla este verano en Ibiza, pero la puesta en escena sumada al auge de Rosalía en todo el mundo puede darnos una victoria más o menos inesperada. Eh, la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?
Cómo se vota
Sinceramente, si a estas alturas te tenemos que explicar cómo se vota es posible que esta guía para ser experto se convierta en la guía para no cagarla delante de los fans. Hay dos partes, y han sabido darle emoción a las dos para que sean diferentes y al mismo tiempo complementarias. Primero, tras escuchar todas las canciones, podrás llamar para escoger a tu favorita (de fuera de tu país, claro).
Después de ver la repetición de todos los temas siete veces, será el momento de conectar uno a uno con todos los países para que los jurados den sus votos puntuando de 1 a 12 puntos sus canciones favoritas. Y después, los votos dados por teléfono podrán dar hasta un máximo de 468 puntos a un solo título (algo que nunca ha ocurrido), sumando todos los conseguidos por cada país. El que quede primero será el ganador y el que tenga el marrón de montar la gala en 2024.
Eso sí: en las semifinaleslos países han pasado solo con los votos del público, así que nunca se sabe cuándo se va a implantar este cambio radical también en la ceremonia en sí.
Dónde ver la gala
Seguro que a la hora de la verdad te planteas en qué canal vas a poder ver la gala: será en La 1 de TVE a las 21:00, y no es que su competencia vaya a ser mayúscula. Antena 3 contraatacará con la horrible ‘Jack Reacher: nunca mires atrás’ y Telecinco hará un especial de ‘Got talent’ con sus mejores actuaciones. Lo que viene siendo no oponer resistencia.
Además, Eurovisión se proyectará en cines, podrás verla en trenes especiales, en eventos a lo largo de todo el país, bares, discotecas… Y si no tienes una televisión cerca también estará en YouTube en directo y en la web de RTVE. Vamos, que la excusa de que no sabías cuándo era no vale: este es el Barça-Madrid de la música popular.
Cuántas canciones sonarán
Si eres de los que tiene que ver Eurovisión por obligación y no sabes cuántas canciones tendrás que aguantar hasta poder cambiar de canal o ponerte el ‘Zelda: Tears of the kingdom’, la respuesta es 26. Cinco de los “Big Five” que estamos nominados cada año (España, Alemania, Italia, Reino Unido y Francia), la ganadora del año pasado (Ucrania) y los veinte países que pasen en las eliminatorias del 9 y 11 de mayo. Mejor siéntate e intenta disfrutar, que la cosa va para largo.
Quién presentará
Este año hay una pequeña sorpresa en la presentación de la gala, porque Graham Norton volverá a pisar el escenario. Es un clásico eurovisivo para los británicos que lleva comentando la gala desde 2009 y se le tiene en tanta estima que incluso apareció en la parodia que Netflix hizo con Will Ferrell (repleta, por cierto, de temazos). Junto a él estarán Alesha Dixon, Hannah Waddingham y Julia Sanina.
Ya está, ya lo sabes todo. Ahora solo te falta elegir el mejor picoteo, escoger las puntuaciones sabiamente, ganar en la quiniela y, sobre todo, cantar, disfrutar y aguantar las ganas durante otros 365 días hasta que vuelva Eurovisión.