La “caída de los influencers”. ¿Realmente está pasando o solo son ilusiones?

Todo empezó con un vídeo en el que una muchacha se quejaba por Stories de que solo había tenido un mes de vacaciones en lugar de tres, “como todo el mundo”. Y entonces, el mundo de Internet explotó. Las publis, las vacaciones en hotelito a todo coste, los vídeos quejándose de la política cuando directamente no han movido un dedo por aquello que dicen defender… El equivalente digital a asaltar el castillo de los nobles con picas y antorchas y pedir la cabeza de los influencers. Fue para tanto que incluso los propios influencers empezaron a tirar balones fuera, denominándose “creadores de contenido” y pidiendo la caída de “los malos”. O sea, de los que no son ellos. Un espectáculo lamentable (por su parte) que al final ha quedado… ¿en algo?

La hora de los malos

Al final, las gallinas que entran por las que salen. Puede que les sigas solo para reírte de ellos, o porque de verdad crees que esa crema antiarrugas es la que usan por la noche, o porque son como parte de tu familia. La “caída” de los influencers, a la hora de tener números en la mano, ha sido un pequeño bache en el camino que sirve como advertencia de cara al futuro: no todo vale. Andaos con cuidado. Obviamente, a María Pombo o Lola Lolita les va a dar bastante igual, pero, efectivamente, hay algunas cuentas, unas pocas, a las que les ha hecho pupa de verdad. No como para no tener publicidad, eso sí.

RoRo, después de la velada, ha perdido 827.000 seguidores, un 5,5% que debería tener a las marcas un poco en tensión: ¿Por qué colaborar con alguien en pleno decaimiento? Eso es lo que se deberían preguntar también todos los que quieran hacer algo con Aruberuto Makoto, el primer influencer en meter la pata después de la famosa “caída”, que demuestra la tesis de este post: la gente ya no va a pasar una más. Desde que intentara propasarse con una desconocida en Japón y sus lamentables excusas, ha perdido un 4% de su audiencia, o sea, 11.530 seguidores. Puede no parecer mucho, pero para ocurrir en solo una semana es una barbaridad.

La mayoría, siendo honestos, ni lo han notado: sí, puede que baje el engagement unos días y que se vayan un par de miles de seguidores (en el caso de Peldanyos, por ejemplo, solo 2192). Tristemente, creo que esto es a todo lo que llega la famosa “caída”. Si un “creador” como JWulen, a quien un vídeo destapó cono un plagiador absoluto y causó revuelo por todo Internet, tan solo ha perdido 71.000 seguidores (de 5 millones), es que todo está perdido. Sí, muchos influencers compran seguidores (y es el motivo por el que ocultan los likes), pero da la impresión de que, una vez más, la hecatombe llegó, eclosionó y terminó en nuestra burbujita.

Según con quien hables en las distintas oficinas de marketing te va a decir cosas muy distintas sobre el marketing con influencers: hay quien se gastó un dineral por una story que no tuvo ni una sola conversión y quien multiplicó por diez en ganancias lo que se había gastado gracias a ella. ¿Alguien se va a comprar un perfume porque Natalia Palacios, #publi mediante, dictamine que huele a fresa?

Los influencers, que antaño formaban parte del día a día de millones de personas que tenían una relación casi de amistad (por un solo lado, claro) con ellos, han pasado a ser nuestra prensa del corazón 2.0, y es lo único que interesa: con quién están liados, a quién defienden, a quién odian, con quién tienen hijos. Si mienten o si dicen la verdad, si dicen tonterías o no. Son nuestro pan y circo, nuestros bufones, que se están llevando el dinero a espuertas mientras hacen malabares. No puede haber una caída (más allá de la meramente anecdótica) cuando existe una relación parasocial. Es tan triste como suena.

La inclusión de Israel provoca el boicot a Eurovisión por parte de estos dos países

La controversia en torno a la participación de Israel en Eurovisión ha escalado significativamente, ya que el país ha sido oficialmente autorizado a competir en el certamen. Esta decisión fue tomada durante una reunión de emisores participantes, que concluyó que Israel podría presentarse en la próxima edición del festival. Sin embargo, esta resolución no ha estado exenta de divisiones y reacciones adversas.

¿Los primeros de muchos países?

En un giro de los acontecimientos, los Países Bajos y España han anunciado que no participarán en Eurovisión el próximo año como respuesta a la inclusión de Israel. .Estos países están preocupados por la controversia política que rodea a Israel y consideran que su participación podría eclipsar el espíritu de unidad y diversidad que caracteriza a Eurovisión.

Por su parte, la situación ha generado un intenso debate dentro de la comunidad europea, donde algunos países apoyan la decisión de incluir a Israel, mientras que otros la rechazan abiertamente. La respuesta a esta controversia refleja la tensión política actual y la forma en que eventos culturales pueden ser afectados por asuntos geopolíticos. Observadores sugieren que más países podrían seguir el ejemplo de los Países Bajos y España, lo que podría dar lugar a un festival de Eurovisión profundamente dividido, tanto en términos de participantes como de opiniones.

En consecuencia, la próxima edición del concurso, que se celebrará en un contexto global ya tenso, se vislumbra como un escenario para dilemas éticos y conflictos políticos que trascienden la música. Las repercusiones de esta decisión podrían resquebrajar la cohesión del certamen, que tradicionalmente promueve la celebración de la diversidad cultural entre sus naciones participantes.

Eurovisión sigue en peligro: España ratifica que se marchará si Israel participa

El futuro de España en el concurso de Eurovisión se encuentra en una encrucijada, marcada por una creciente crisis política y ética relacionada con la participación de Israel. La controversia se intensificó tras el televoto de la edición de 2025, que, a pesar de las críticas internacionales por la ofensiva israelí en Gaza, resultó en un apoyo masivo para el país, suscitando protestas y llamados al boicot por parte de varias naciones, incluida España.

Desde el río hasta el mar

RTVE, la televisión pública española, se ha mantenido firme en su postura sobre la participación de Israel, señalando que este país ha incumplido normas repetidamente en las últimas ediciones del certamen. Un portavoz de la organización ha declarado que “cualquier otro país habría sido sancionado si hubiera hecho lo mismo”, y ha manifestado que las nuevas reglas de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en materia de transparencia y participación en conflictos no son suficientemente robustas.

A medida que se acercan las decisiones sobre Eurovisión 2026, la tensión persiste. Aunque RTVE aún no ha confirmado su participación en el próximo certamen, la discusión sobre los derechos humanos y la ética en el contexto de competiciones como Eurovisión se ha vuelto central. Las negociaciones seguirán en Ginebra la próxima semana, y se espera que el diálogo público sobre estos temas continúe intensificándose.

Este escenario representa un desafío histórico para RTVE, que deberá decidir si mantiene su tradición de participar en el festival, mientras se enfrenta a presiones significativas debido al contexto político internacional. Los debates sobre la continuidad de España en Eurovisión se han intensificado, haciendo que este año la participación sea más complicada que en ediciones anteriores.