Diez meses después de que se revelara su existencia, Valve ha lanzado por fin sus gafas de realidad virtual, las Steam Frame. Completamente autónomas, sin necesidad de un ordenador para funcionar, han sido lanzadas con un pequeño problema: su precio. Pues con dos modelos disponibles, el de 256GB y el de 1TB, su precio es de 1,049€/1,059$/889£ y de 1,279€/1,299$/1,089£ respectivamente.
Steam lanzando hardware en el peor momento posible
Este es un precio muy superior al de sus principales competidores, que están a alrededor de 300-400€ más baratos. Pero Valve se ha encontrado en el peor momento posible para lanzar todo su hardware con la escasez de componentes a causa de la crisis de la IA. Algo que no parece que vaya atener una solución temprana, con las empresas productoras de RAM asegurando que su producción está comprometida, al menos, hasta finales de 2028.
Si te interesa comprar unas Steam Frame, el modo de hacerlo es exactamente igual que con la Steam Machine. Tendrás que apuntarte a una lista entre hoy y el jueves 17 de septiembre a las 19:00, hora peninsular de España, donde se cerrarán las reservas y se sortearán los puestos de las listas. Decidiéndose así quién pueda acceder a unas Steam Frame por fortuna entre quienes hayan mostrado interés primero.
Si bien aún no han aclarado cuando comenzarán a enviar las Steam Frame, para conseguir unas va a ser necesario apuntarse antes del jueves 17. Así que si tienes interés apúntate lo antes posible, o es dudoso saber cuándo podrás hacerte con ellas.
Todo empezó con un vídeo en el que una muchacha se quejaba por Stories de que solo había tenido un mes de vacaciones en lugar de tres, “como todo el mundo”. Y entonces, el mundo de Internet explotó. Las publis, las vacaciones en hotelito a todo coste, los vídeos quejándose de la política cuando directamente no han movido un dedo por aquello que dicen defender… El equivalente digital a asaltar el castillo de los nobles con picas y antorchas y pedir la cabeza de los influencers. Fue para tanto que incluso los propios influencers empezaron a tirar balones fuera, denominándose “creadores de contenido” y pidiendo la caída de “los malos”. O sea, de los que no son ellos. Un espectáculo lamentable (por su parte) que al final ha quedado… ¿en algo?
La hora de los malos
Al final, las gallinas que entran por las que salen. Puede que les sigas solo para reírte de ellos, o porque de verdad crees que esa crema antiarrugas es la que usan por la noche, o porque son como parte de tu familia. La “caída” de los influencers, a la hora de tener números en la mano, ha sido un pequeño bache en el camino que sirve como advertencia de cara al futuro: no todo vale. Andaos con cuidado. Obviamente, a María Pombo o Lola Lolita les va a dar bastante igual, pero, efectivamente, hay algunas cuentas, unas pocas, a las que les ha hecho pupa de verdad. No como para no tener publicidad, eso sí.
RoRo, después de la velada, ha perdido 827.000 seguidores, un 5,5% que debería tener a las marcas un poco en tensión: ¿Por qué colaborar con alguien en pleno decaimiento? Eso es lo que se deberían preguntar también todos los que quieran hacer algo con Aruberuto Makoto, el primer influencer en meter la pata después de la famosa “caída”, que demuestra la tesis de este post: la gente ya no va a pasar una más. Desde que intentara propasarse con una desconocida en Japón y sus lamentables excusas, ha perdido un 4% de su audiencia, o sea, 11.530 seguidores. Puede no parecer mucho, pero para ocurrir en solo una semana es una barbaridad.
La mayoría, siendo honestos, ni lo han notado: sí, puede que baje el engagement unos días y que se vayan un par de miles de seguidores (en el caso de Peldanyos, por ejemplo, solo 2192). Tristemente, creo que esto es a todo lo que llega la famosa “caída”. Si un “creador” como JWulen, a quien un vídeo destapó cono un plagiador absoluto y causó revuelo por todo Internet, tan solo ha perdido 71.000 seguidores (de 5 millones), es que todo está perdido. Sí, muchos influencers compran seguidores (y es el motivo por el que ocultan los likes), pero da la impresión de que, una vez más, la hecatombe llegó, eclosionó y terminó en nuestra burbujita.
Según con quien hables en las distintas oficinas de marketing te va a decir cosas muy distintas sobre el marketing con influencers: hay quien se gastó un dineral por una story que no tuvo ni una sola conversión y quien multiplicó por diez en ganancias lo que se había gastado gracias a ella. ¿Alguien se va a comprar un perfume porque Natalia Palacios, #publi mediante, dictamine que huele a fresa?
Los influencers, que antaño formaban parte del día a día de millones de personas que tenían una relación casi de amistad (por un solo lado, claro) con ellos, han pasado a ser nuestra prensa del corazón 2.0, y es lo único que interesa: con quién están liados, a quién defienden, a quién odian, con quién tienen hijos. Si mienten o si dicen la verdad, si dicen tonterías o no. Son nuestro pan y circo, nuestros bufones, que se están llevando el dinero a espuertas mientras hacen malabares. No puede haber una caída (más allá de la meramente anecdótica) cuando existe una relación parasocial. Es tan triste como suena.
Shaolin Soccer es una película de culto por razones evidentes para cualquiera que la haya visto. Mezclando el fútbol, las artes marciales y la comedia, Stephen Chow supo combinar su amor por el cine de kung-fu hongkonés con su interés por Oliver y Benji para hacer una película encantadora, mamarracha e hilarante que aún recuerdan con cariñó y entre risotadas cualquiera que haya visto, ya sea en China, en España o en EEUU. Y por eso no debería extrañarnos que, 25 años después, haya decidido hacer un spinoff.
Una película que ya es un éxito
Estrenada el pasado sábado en China continental, hizo 38.3 millones de dólares en su primer día de exhibición, con los espectadores dándole un 9.4 sobre 10 de nota. Con una proyección de 368 millones, que bien podría corregirse según avance el tiempo, está llamada a ser una de las producciones más taquilleras del año.
La película, Kung Fu Soccer, sigue una estructura similar a la película original, pero con un cambio significativo. Esta vez sigue a un equipo femenino de fútbol ficticio llamado Emei que compite en el torneo de fútbol definitivo, para lo cual necesitarán las habilidades secretas del kung-fu para poder vencer. Como ya ocurría en la película original.
Siendo la primera película que dirige su director, Stephen Chow, desde The New King of Comedy, estrenada en 2019, este es un gran fenómeno para los cinéfilos tanto dentro como fuera de China. Razón por la cual su éxito es una razón para celebrar su vuelta al cine, especialmente con una comedia tan querida por el público.
Tras Stranger Things había dudas de si Matt y Ross Duffer conseguirían un éxito del mismo calibre que su serie original. Aún contratados por Netflix, que quieren blindar a sus estrellas, parece que aún tienen cuerda para rato. Y ahora además tienen el beneplácito de uno de los escritores más queridos y celebrados del mundo: Stephen King.
Un hombre con gustos concretos
The Boroughs: Jubilación rebelde, la nueva serie de los hermanos Duffer, ha sido considerada “una auténtica delicia” para Stephen King en su cuenta de Threads. Recalcando que “realmente vale la pena”. Aunque no ha desarrollado más en porqué le ha parecido tan extraordinaria, el escritor parece haber disfrutado de los ocho episodios de esta serie mezcla de ciencia ficción, fantasía y aventura.
Y no es el único. Aunque en España se ha estrenado en un discreto tercer puesto, la serie ha conseguido hacerse con el primer puesto de las series más vistas en Netflix a nivel mundial. Si esto es suficiente para que se considere un éxito o no está por ver, porque Netflix no es nada transparente con las cifras de sus series. Lo cual hace que incluso aparecer en lo más alto de las series más vistas no implique absolutamente nada en lo que a su continuidad se refiere.
Considerando que la serie aún no ha sido renovada por una segunda temporada y la crítica ha sido menos que entusiasta con la misma, el futuro de The Boroughs: Jubilación rebelde parece aún en el aire. Pero si el éxito que parece indicar los elogios de Stephen King y el entusiasmo del público significan algo, Netflix no debería tardar en anunciar esa ansiada segunda temporada. O explicar qué es exactamente lo que ha salido mal.
Hoy marca el inicio oficial de la Navidad en España con el tradicional sorteo del Gordo, un evento que, desde su instauración en 1771, ha llegado a ser una parte integral de la cultura española. Con el bombo girando, los números son extraídos por los emblemáticos niños de San Ildefonso, quienes han estado cantando los ganadores de la Lotería de Navidad durante más de dos siglos. A pesar de que la mayoría de los participantes sabe que las probabilidades de ganar son escasas, el sorteo sigue generando ilusión y esperanza cada año.
Una carrera de lo más variada
Uno de los momentos más curiosos en la historia reciente del sorteo lo protagonizó Javier Pereira, quien ganó el premio Gordo en 1993 y 1994, convirtiéndose en una figura reconocible en el ámbito artístico. Pereira, quien comenzó su andadura actoral en series como Nada es para siempre y Al salir de clase, alcanzó gran notoriedad en 2013 con su interpretación en Stockholm, que le valió el Goya a mejor actor revelación. Sin embargo, a pesar del protagonismo inicial que le otorgó el Gordo, la suerte en la lotería no ha seguido su curso, ya que, desde entonces, no ha vuelto a ganar.
El Gordo no solo es un evento de azar; también es un símbolo de la alegría y la esperanza que caracteriza la temporada navideña. Al recordar el eslogan que acompañaba a su primera mascota, El Enano Afortunado, resulta evidente que este sorteo ha evolucionado y adaptado su narrativa, pero siempre permanece fiel a la idea de que, aunque no todos ganaramos, la ilusión es una forma válida de disfrutar de la vida.
Mientras los espectadores esperan ver quién será el próximo afortunado, queda claro que el sorteo del Gordo es mucho más que una simple lotería; es una celebración que une a miles de españoles en un espíritu común de esperanza y camaradería.
Tom Felton, reconocido por su emblemático papel de Draco Malfoy en la saga de Harry Potter, vuelve a hacer apariciones en la pantalla pequeña interpretando un papel recurrente en la tercera temporada de la serie The Flash, lo que ha entusiasmado a sus fanáticos. Sin embargo, su más reciente proyecto cinematográfico, Altered, ha tenido una recepción muy distinta.
Un absoluto fracaso de crítica
La película, dirigida por Timo Vuorensola, conocido por su trabajo en Iron Sky, llegó a los cines de Estados Unidos hace un par de semanas, pero ha pasado casi inadvertida entre el público. Las críticas han sido contundentes, con un promedio de apenas 3,8/10 en IMDb, destacando los efectos CGI de baja calidad y una narrativa que muchos han calificado de ciencia ficción de bajo coste. Los espectadores han señalado aspectos como la escasa profundidad emocional y opiniones políticas cuestionables como puntos negativos de la producción.
Altered presenta un mundo alternativo donde las mejoras genéticas son comunes, forzando a aquellos que no pueden utilizarlas a vivir en la clandestinidad. La trama gira en torno a la lucha de unos pocos valientes por equilibrar una sociedad que parece habitar un horizonte distópico. A pesar de contar con una premisa intrigante de superhéroes en un entorno cyberpunk, las expectativas han sido defraudadas por las críticas destructivas que recibe la película. “Ten claro a lo que te expones”, advierte un reseñador en Rotten Tomatoes, resaltando que el tráiler es un fiel reflejo de la calidad del filme.
A medida que Altered continúa su recorrido, no se ha anunciado una fecha de estreno en España. Los fanáticos de Tom Felton y del género de ciencia ficción tendrán que esperar para ver si la película logra captar la atención del público en su lanzamiento internacional.
La controversia en torno a la participación de Israel en Eurovisión ha escalado significativamente, ya que el país ha sido oficialmente autorizado a competir en el certamen. Esta decisión fue tomada durante una reunión de emisores participantes, que concluyó que Israel podría presentarse en la próxima edición del festival. Sin embargo, esta resolución no ha estado exenta de divisiones y reacciones adversas.
¿Los primeros de muchos países?
En un giro de los acontecimientos, los Países Bajos y España han anunciado que no participarán en Eurovisión el próximo año como respuesta a la inclusión de Israel. .Estos países están preocupados por la controversia política que rodea a Israel y consideran que su participación podría eclipsar el espíritu de unidad y diversidad que caracteriza a Eurovisión.
Por su parte, la situación ha generado un intenso debate dentro de la comunidad europea, donde algunos países apoyan la decisión de incluir a Israel, mientras que otros la rechazan abiertamente. La respuesta a esta controversia refleja la tensión política actual y la forma en que eventos culturales pueden ser afectados por asuntos geopolíticos. Observadores sugieren que más países podrían seguir el ejemplo de los Países Bajos y España, lo que podría dar lugar a un festival de Eurovisión profundamente dividido, tanto en términos de participantes como de opiniones.
En consecuencia, la próxima edición del concurso, que se celebrará en un contexto global ya tenso, se vislumbra como un escenario para dilemas éticos y conflictos políticos que trascienden la música. Las repercusiones de esta decisión podrían resquebrajar la cohesión del certamen, que tradicionalmente promueve la celebración de la diversidad cultural entre sus naciones participantes.
El 26 de noviembre, Netflix estrenó Un robo muy navideño, una película que ha recibido una gran acogida en la plataforma. Desde su lanzamiento, la cinta ha escalado rápidamente en las listas de popularidad, alcanzando el número 1 en 70 países, destacando entre ellos España, donde logró desplazar a la exitosa Ocho apellidos marroquís. Esta película temática navideña ha sabido captar la atención de los espectadores, consolidándose como uno de los títulos más vistos en la época festiva.
Una película que está arrasando en streaming
La trama gira en torno a Sophie y Nick, dos ladrones inexpertos que se unen para llevar a cabo un atraco en un famoso centro comercial de Londres. Sin embargo, en medio de su plan para vengarse del dueño del lugar y mejorar su situación económica, ambos desarrollan inesperados sentimientos el uno por el otro. La mezcla de comedia romántica con elementos de crimen ha resonado positivamente en la audiencia, brindando un enfoque fresco y entretenido a la narrativa navideña.
Olivia Holt, conocida por su papel en la primera temporada de Cruel Summer, y Connor Swindells, a quien los fanáticos reconocerán de Sex Education, son los protagonistas de esta historia. La dirección está a cargo de Michael Fimognari, quien ya había dejado su huella en el género romántico con A todos los chicos: Para siempre.
El filme también ha sorprendido a la crítica, recibiendo un 60% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes, un indicador que, aunque modesto, denota una recepción mejor de lo esperado para este tipo de producciones. En un año donde Netflix ha lanzado una serie de títulos con temática navideña, Un robo muy navideño emerge como una de las ofertas más atractivas y exitosas de la plataforma durante la temporada.
El futuro de España en el concurso de Eurovisión se encuentra en una encrucijada, marcada por una creciente crisis política y ética relacionada con la participación de Israel. La controversia se intensificó tras el televoto de la edición de 2025, que, a pesar de las críticas internacionales por la ofensiva israelí en Gaza, resultó en un apoyo masivo para el país, suscitando protestas y llamados al boicot por parte de varias naciones, incluida España.
Desde el río hasta el mar
RTVE, la televisión pública española, se ha mantenido firme en su postura sobre la participación de Israel, señalando que este país ha incumplido normas repetidamente en las últimas ediciones del certamen. Un portavoz de la organización ha declarado que “cualquier otro país habría sido sancionado si hubiera hecho lo mismo”, y ha manifestado que las nuevas reglas de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) en materia de transparencia y participación en conflictos no son suficientemente robustas.
A medida que se acercan las decisiones sobre Eurovisión 2026, la tensión persiste. Aunque RTVE aún no ha confirmado su participación en el próximo certamen, la discusión sobre los derechos humanos y la ética en el contexto de competiciones como Eurovisión se ha vuelto central. Las negociaciones seguirán en Ginebra la próxima semana, y se espera que el diálogo público sobre estos temas continúe intensificándose.
Este escenario representa un desafío histórico para RTVE, que deberá decidir si mantiene su tradición de participar en el festival, mientras se enfrenta a presiones significativas debido al contexto político internacional. Los debates sobre la continuidad de España en Eurovisión se han intensificado, haciendo que este año la participación sea más complicada que en ediciones anteriores.
El 23 de febrero de 1981, España vivió uno de sus momentos más críticos con el intento de golpe de estado liderado por el teniente coronel Antonio Tejero. Este evento, grabado en la memoria colectiva del país, dejó una marca indeleble en la historia democrática de España. Aquel día, el Congreso de los Diputados fue asaltado por un grupo de guardias civiles, un incidente que paralizó la institucionalidad en un país aún frágil tras la transición a la democracia.
Una serie sobre un momento dramático del país
La serie Anatomía de un instante, producida por Movistar Plus+, llega para revisar este capítulo histórico desde una perspectiva humana en lugar de épica. Basada en la obra del autor Javier Cercas, la serie pone énfasis en las decisiones y contradicciones de figuras clave durante el golpe, como Adolfo Suárez, quien, en un momento de vulnerabilidad política, se erigió como símbolo de dignidad institucional.
Junto a él, Manuel Gutiérrez Mellado, un militar comprometido con la modernización de las Fuerzas Armadas, se enfrentó a los golpistas en el hemiciclo, simbolizando la resistencia a un regreso a los viejos régimenes autoritarios. Otra figura crucial fue Santiago Carrillo, el líder comunista que optó por mantenerse en su asiento durante el ataque, demostrando un sacrificio político que con el tiempo reconsideró su papel en la política española.
La intervención del rey Juan Carlos I fue determinante para disuadir el golpe. Su mensaje televisado la mañana del 24 de febrero marcó la derrota del intento golpista. Por contraparte, Antonio Tejero, que buscaba un cambio de régimen, acabó simbolizando el fracaso de una postura que se resistía a la modernidad política. El golpe, que no fue un evento aislado, fue también la culminación de tensiones que habían estado latentes en España.