Slitherine se ha hecho con los derechos de los videojuegos de Blood Bowl. Hasta ahora los derechos de los mismos eran de Nacon, pero tras que el pasado mes de febrero la compañía se declarara en un proceso de insolvencia debido a su imposibilidad de afrontar pagos, han estado haciendo movimientos para deshacerse de algunas de sus IPs. Entre ellas estaba Blood Bowl, propiedad de Cyanide, uno de los estudios de Nacon, que también se ha declarado en proceso de insolvencia, y que con este movimiento buscan mejorar su situación.
Blood Bowl vive, la lucha sigue
Blood Bowl es una parodia del fútbol americano aún más violenta que el deporte real creada por Games Workshop creada en 1986. Jugada con las criaturas de Warhammer Fantasy, aunque no ambientado explícitamente en su mundo —ya que habría cierta incongruencia en ello—, es una franquicia que ha recibido múltiples adaptaciones al videojuego. Siendo muy celebradas por los fans.
Slitherine, además, se ha comprometido a apoyar a Cyanide en el desarrollo de futuros juegos. Si bien no tiene interés en adquirir ni el estudio ni participaciones en el mismo, el CEO de Cyanide, Patrick Pligersdorffer, ha afirmado que el estudio es el socio perfecto para “asegurar el futuro de los videojuegos de Blood Bowl”.
Por lo demás, esta es una adquisición natural porque Slitherine ya ha trabajado en el pasado en licencias relacionadas con Warhammer. Teniendo bajo su cinturón juegos muy populares como Warhammer 40.000: Battlesector y Warhammer 40.000: Gladius – Relics of War, es su manera de extenderse también como productora dentro de un universo en el que están familiarizados dentro de un género, el de la estrategia, que conocen bien y el cual han demostrado saber cómo explotar con éxito.