Build a Rocket Boy, el estudio fundado por Leslie Benzies, exjefe de Rockstar Games, ha enfrentado un considerable fracaso tras el lanzamiento de su juego Mindseye en junio de 2024. Con un equipo de 448 empleados y más de 233 millones de libras invertidas, el juego fue criticado por múltiples bugs y problemas de rendimiento, lo que lo llevó a ser considerado un desastre en la comunidad de videojuegos.
Un proyecto sin rumbo
Según reportes, el entorno laboral durante el desarrollo estuvo plagado de controversias. Benzies tomaba decisiones unilaterales que alteraban el rumbo del proyecto sin consultar a su equipo, generando un clima de inestabilidad. Este manejo del desarrollo fue acompañado de horas extra obligatorias, que provocaron insatisfacción entre los empleados. Los trabajadores de control de calidad, en particular, sufrieron severamente, ya que las correcciones a menudo se perdían con los constantes cambios de otros departamentos.
El estudio, que acumuló pérdidas de más de 200 millones de libras entre 2020 y 2024, se ha visto envuelto en críticas no solo por el mal rendimiento de su juego, sino también por la manera en que se gestionaron los despidos de su personal. Un sindicato del sector prevé acciones legales debido a lo que se califica como una “gestión desastrosa“. Algunos ex-empleados describen un ambiente caótico donde la falta de dirección clara y constantes cambios hicieron imposible cumplir con la visión inicial de Benzies.
A pesar de los contratiempos, la dirección de Build a Rocket Boy ha asumido la responsabilidad del fracaso y planea seguir lanzando actualizaciones para mejorar Mindseye. No obstante, la comunidad y los empleados han expresado dudas sobre la viabilidad del proyecto y su capacidad de resurgir tras este tumultuoso inicio.