En marzo, la atención de los aficionados a los videojuegos se centrará en Crimson Desert, una ambiciosa propuesta de Pearl Abyss que ha causado revuelo por su variada jugabilidad en un mundo abierto. Desde RPG hasta simulador de vida medieval y elementos típicos de los soulslike, el juego se presenta como una experiencia híbrida que invita a la exploración y al enfrentamiento estratégico.
Eso no significa que vaya a ser accesible
Will Powers, director de marketing y relaciones públicas del estudio, ha sido claro en desmentir la etiqueta de soulslike, aunque señala que el título no será accesible en el sentido tradicional. En reciente participación en el podcast Dropped Frames, Powers enfatizó que Crimson Desert proporciona libertad a los jugadores, quienes podrán optar por cómo enfrentarse a los jefes, evitando así la frustración típica de los encuentros repetitivos. “No hay progresión bloqueada en el sentido de ‘solo necesito mejorar mis habilidades para avanzar'”, afirmó, subrayando que los jugadores no se verán obligados a superar ciertos obstáculos antes de avanzar.
El estudio también ha implementado un sistema que permite a los jugadores personalizar su experiencia y dificultad de forma estratégica, aunque no contará con un selector de dificultad. Es posible obtener potenciadores mediante la recolección de comida y la elaboración de ítems, brindando así oportunidades adicionales en las batallas. Powers aclaró que esto no hace al juego sencillo, sino que añade una capa de accesibilidad impidiendo que los jugadores queden completamente estancados.
Por otra parte, la entrega se confirmará como un título premium sin microtransacciones, es decir, lo que los jugadores adquirirán el 19 de marzo es el juego completo. Powers bromeó diciendo: “Esa es la transacción. Punto”. Aunque el estudio no descarta futuros contenidos adicionales, estos llegarían en forma de expansiones al título base.