Jean-Claude Van Damme ha revelado detalles polémicos sobre su carrera y experiencias personales en una reciente entrevista con The Hollywood Reporter. Uno de los momentos más controvertidos que compartió fue su participación en un combate pactado con el presidente ruso Vladimir Putin, un hecho que ha alimentado rumores y memes en internet. Según el actor, durante este evento privado, se acercó a su bolsa para sacar cacao labial, lo que causó alarma entre los numerosos agentes de seguridad que lo rodeaban, quienes temieron que Van Damme estuviera buscando un arma.
Un conflicto menos grave de lo que se ha vendido siempre
Además, el protagonista de Contacto sangriento abordó su salida del rodaje de Depredador en 1987. Contrario a las versiones extravagantes que han circulado, el actor confirmó que sus problemas fueron causados por el incómodo traje del monstruo, que limitaba su movilidad y dificultaba su respiración. Van Damme expresó que, al ver el peligro que corría al saltar en esa indumentaria, optó por dejar el film, lo que llevó a su reemplazo en el papel.
Haciendo referencia a su película que lo catapultó a la fama, Contacto sangriento, Van Damme admitió que el primer montaje de la película era “horrendo”. Según el actor, tras revisar el material, se unió al guionista Sheldon Lettich y al montador Carl Kress para re-editar la película, logrando así un estreno en cines en lugar de ser lanzada directamente en video, como se había previsto inicialmente.
Por otro lado, desmintió el rumor de que en Blanco humano había una cámara dedicada exclusivamente a filmar sus músculos y, en relación con Street Fighter, no confirmó ni desmintió un incidente específico, alegando no recordar los detalles. Las historias de su carrera continúan generando interés y debate entre los aficionados del cine de acción, y Van Damme parece listo para compartir más anécdotas de sus años en la industria.
Algunas películas se consideran malas porque siempre se han dicho que son malas. Hay muchos casos. Películas que están bien dirigidas, que tienen un buen ritmo, que consiguen lo que se proponen y que la gente dice que están mal porque no encajan con lo que esperaban de ellas, convirtiéndose en un meme. Una información transmitida sin necesidad de un juicio real por parte de quien lo repite.
Street Fighter: La última batalla nos cuenta la historia de cómo el General M. Bison, un general de la droga, provoca una guerra en Shadaloo, una nación del sudeste asiático, y el Coronel William F. Guile, de las fuerzas de EEUU, es el único capaz de pararle. Ryu Hoshi y Ken Master son traficantes de armas que se ven implicados por accidente, Chun-li es una reportera que quiere sacar la verdad a la luz y Dhalsim un doctor que trabaja contra su voluntad para Bison.
¿Suena algo de esto a Street Fighter? No mucho, la verdad. Y esa fue la principal razón por la que el público se sintió decepcionado. Esperaban una adaptación fiel de los videojuegos y se encontraron una película que se tomaba muchísimas libertades, saliendo indignados del cine. Algo que ha hecho que con los años quede la idea de que es una película terrible. ¿Pero lo es? O antes de entrar en eso, ¿sería mejor si fuera más fiel al videojuego?
Street Fighter y particularmente Street Fighter 2 tiene una historia que es básicamente imposible de adaptar a una película. No por compleja, sino porque no hay por donde cogerla.
M. Bison monta un torneo de lucha a nivel mundial para poder lavar el cerebro a los mejores luchadores sobre la Tierra y unirlos a su organización para conquistar el mundo. Las razones para unirse de los luchadores es demostrar que son los mejores o, en el caso de Chun-Li y Sagat, una venganza personal contra Bison y Ryu. Ahí se acaba la historia. Buena suerte para construir una historia coherente a partir de ahí.
Se puede escribir una historia con esos mimbres, pero eso no significa que vaya a quedar algo con más sentido o mejor que lo que ofrece la película de Street Fighter. Y más aún en los 90s, donde los tropos del manga shonen no eran tan conocidos ni estaban tan aceptados y un acercamiento más directo quizás hubiera gustado a los fans, pero seguramente no hubiera sido entendido por el resto del público.
Actores sobresalientes y una buena factura
También hay que tener en cuenta que esta película pone mucho peso sobre sus dos protagonistas: Jean-Claude Van Damme y Raul Julia. Siendo las dos atracciones principales de la película y dos estrellas con un nombre de gran impacto en el momento de estreno de la película.
Van Damme venía de una racha ganadora durante la primera mitad de los 90s. Tras aparecer en Soldado universal, Doble impacto, Hard Target y Timecop era el héroe de acción de los 90s solo por detrás de Arnold Schwarzenegger. Por su parte, Julia tenía una dilatada carrera en el teatro y el musical, siendo un actor multipremiado y considerado uno de los mejores actores de su generación, pero además venía de enamorar al público al hacer de Gomez Addams en las dos películas de La Familia Adams. Es decir, tanto el protagonista como el villano de la película eran dos caras reconocibles y que el público quería ver.
De hecho, ambos son lo mejor de la película. Ambos por razones opuestas. Van Damme habla como un luchador de wrestling, haciendo promos de forma constante, lanzando one liners y siendo siempre el más guapo y el más fuerte de la habitación. Julia deja sacar su lado más teatral y nos ofrece un Bison exagerado, enfático, que está constantemente gesticulando y haciendo énfasis en cada inflexión de voz y cada pequeño movimiento, demostrando sus orígenes en el musical.
Ambos están increíbles en sus papeles y es imposible imaginar un Gile o un Bison mejor. Y aunque solo fuera por lo bien que lo hacen, ya sería imposible decir que esta es una mala película.
Sólo que además, no es lo único que hace bien. Visualmente tiene muchas ideas interesantes, tiene un ritmo envidiable que no permite ni un sólo momento de aburrimiento y un sentido del humor que hace muy divertida verla. Su único defecto real es que las peleas no están muy bien coreografiadas y eso, en una película de Street Fighter, es un delito. Pero también es verdad que no están muy bien coreografiadas para el canon de los 90s: si las comparamos con lo que se puede ver hoy en la mayoría del cine de Hollywood, son serviciales, que ya es más que el desastre sin sentido de la mayoría de películas de hoy en día.
Porque Street Fighter: La última batalla es una buena película. No excelente ni una película que vaya a cambiar la vida de nadie, pero sí disfrutable. Una película con encanto y que sabe ser lo que necesita: una buena película de acción que te puedes fumar una tarde tonta (en AppleTV+). Porque a veces no necesitas más que hacer las cosas bien y con gracia para que, con el tiempo, te acaben reinvindicando.
Force Multiplier Studios ha adquirido los derechos de los videojuegos del universo cinematográfico de Kickboxer, película proganotizada por Jean-Claude Van Damme, lo que marca el inicio de un nuevo capítulo para esta icónica franquicia de artes marciales. Según los desarrolladores, el juego buscará combinar una narrativa rica inspirada en la película original de 1989 con una acción de artes marciales dinámica, prometiendo así una experiencia intensa y envolvente para los jugadores.
Gente detrás de Borderlands y Call of Duty se encargarían de juego
Los fundadores de Force Multiplier Studios cuentan con un sólido historial en la industria, habiendo trabajado en títulos reconocidos como Tales from the Borderlands y múltiples juegos de Call of Duty. Esta experiencia sugiere un enfoque profesional y cuidadoso en el desarrollo del nuevo título, lo que ha generado una anticipación palpable entre los fanáticos de la franquicia y los amantes de los videojuegos de lucha.
El CEO de Force Multiplier Studios, Jeremy Breslau, ha declarado que el juego incluirá innovadoras mecánicas de combate medioambientales. Breslau enfatizó en un comunicado que el objetivo del estudio es ofrecer una experiencia de artes marciales única, donde los jugadores podrán explorar diversas localizaciones exóticas y experimentar mecánicas de combate que integren el entorno. Esta promesa de innovación se alinea con la rica herencia de la película, que es conocida por sus escenas de acción memorables y entornos vibrantes.
Si bien se desconocen muchos detalles específicos sobre el juego, Force Multiplier Studios ha señalado que planea revelar más información a finales de 2025. La comunidad de jugadores espera con ansias saber cómo se reflejarán los icónicos personajes y lugares de la serie en esta nueva aventura interactiva. Con el legado de Kickboxer como telón de fondo, es fácil vislumbrar el potencial que este título tiene para aportar al género de los videojuegos de lucha.
La enemistad entre Jean-Claude Van Damme y Steven Seagal ha perdurado por más de tres décadas, originándose en los años 90 tras cuestionamientos públicos sobre las credenciales de Van Damme en artes marciales por parte de Seagal. Este conflicto ha propiciado un ambiente de rivalidad que ha fascinado a los seguidores del cine de acción.
Una rivalidad legendaria y un duelo millonario
En 1991, en una fiesta organizada por Sylvester Stallone, Van Damme desafió a Seagal a un enfrentamiento, pero su colega no se presentó, consolidando la enemistad entre ambos. Este incidente no hizo más que avivar la tensión en una relación que ya era frágil, alimentada por comentarios despectivos y desafíos no aceptados. A pesar de la creciente rivalidad, nunca se confirmó un combate oficial entre los dos icónicos actores, lo que ha frustrado a muchos de sus fanáticos.
Más recientemente, Van Damme reveló que Peter Guber, reconocido productor de Sony Pictures, le ofreció a ambos artistas la considerable suma de 20 millones de dólares para que se enfrentaran en un combate en el famoso hotel-casino The Mirage en Las Vegas. Sorprendentemente, Seagal rechazó esta oferta, una decisión que dejó a muchos perplejos y que Van Damme ha comentado con incredulidad. Esta negativa ha servido solo para intensificar la especulación y la discusión en torno a la rivalidad.
Mientras tanto, Van Damme sigue activo en la industria del cine, con proyectos recientes como Darkness of Man, donde interpretará a un agente de Interpol. Por su parte, Seagal ha mantenido una carrera menos destacada en los últimos años, aunque continúa trabajando en el ámbito del cine. A pesar de los altibajos en sus trayectorias, la enemistad entre estos dos titanes del cine de acción continúa siendo un tema recurrente en entrevistas y charlas sobre la historia del cine de acción.