Sylvester Stallone, uno de los actores más icónicos del cine, es célebre por su interpretación del boxeador Rocky Balboa, un personaje que transformó su carrera y lo catapultó a la fama. Entre las entregas de la franquicia, Rocky IV ocupa un lugar preeminente, donde Stallone se enfrenta al formidable Ivan Drago, un antagonista soviético interpretado por el impresionante Dolph Lundgren. Esta película se ha convertido en un clásico que resonó tanto en la crítica como en taquilla.
Un hombre que destaca en todo
Rocky IV, lanzada en 1985, recaudó más de 300 millones de dólares a nivel mundial, consolidándose como la entrega más taquillera de la saga. En España, la cinta atrajo a más de 2 millones de espectadores, generando ingresos equivalentes a 3,8 millones de euros. Esta popularidad se atribuye no solo a la intensidad del conflicto entre los personajes, sino también a las actuaciones memorables de Stallone y Lundgren.
Sin embargo, el primer encuentro entre Stallone y Lundgren fue poco amistoso. En declaraciones recientes, Stallone reveló que, al conocer a Lundgren, sintió celos de su físico y su intelecto, describiéndolo como “casi un robot” debido a su imponente estatura de 1,96 m y su formación académica como ingeniero químico graduado del MIT. Esta mezcla de admiración y competencia pareció motivar a Stallone a ofrecer una actuación destacada, elevando la película a nuevas alturas.
Tras el éxito de Rocky IV, Stallone y Lundgren han colaborado en diversas ocasiones, participando juntos en cinco películas adicionales, entre las que se encuentran Los Mercenarios y Creed 2, donde Lundgren retoma su papel como Drago, esta vez guiando a su hijo Victor en el mundo del boxeo. La relación profesional entre ambos actores ha evolucionado, dejando atrás cualquier rencor inicial.