Hace 45 años, un hombre intentó asesinar a Ronald Reagan para impresionar a Jodie Foster. Ahora, ha vuelto a contactar con ella.

El 30 de marzo de 1981, en la puerta del Hotel Hilton, John Hinckley Jr, que acababa de llegar en un autobús de la empresa Greyhound, estaba esperando a Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos, con un revólver en la mano. Disparó seis veces, le hirió (y a miembros de su gabinete) y fue declarado no culpable por demencia en un juicio posterior. Y es que el único motivo para matar a Reagan era… llamar la atención de Jodie Foster.

Jodie, te quiero, Jodie, te adoro

“Aunque hemos hablado por teléfono un par de veces nunca he tenido la valentía de acercarme y presentarme… La razón por la que sigo con este intento de asesinato es porque no puedo esperar más a impresionarte, escribió el atacante a Foster momentos antes de intentar asesinar a Reagan. Por lo que sea, la actriz no correspondió su amor. Ahora, con él libre, ha vuelto a dirigirse a ella, pero en otro tono, por suerte. Sin pistolas por el medio.

“Simplemente deseo que esté bien, ¿sabes? No veo sus películas, pero deseo que esté bien, y sé que lo está haciendo bien. Y eso es todo lo que puedo decir: deseo que esté bien y espero que tenga una buena vida. Mejor esto que liarse a tiros con cualquiera, la verdad. Tampoco se puede decir que Foster últimamente esté en la cresta de la ola más allá de True Detective, pero sí, le va estupendamente.

Respecto al motivo del intento de asesinato, Hinckley, ahora un hombre libre, se ha sincerado: “Quería tener una unión con Jodie Foster y vivir el resto de mi vida con ella y todas esas cosas que, por supuesto, eran alucinaciones. Pero las creía en aquel entonces, así que la mejor consecuencia habría sido una unión con Jodie Foster”. Desde luego, impresionada se quedó. Otra cosa es que quisiera algo más tras semejante dislate.

Jodie Foster es consciente de que podría haber sufrido acoso sexual en Hollywood… si no fuera porque la nominaron al Óscar

Jodie Foster, reconocida actriz y directora, ha revelado en una reciente entrevista que logró evitar situaciones de acoso sexual en Hollywood gracias al poder que acumuló a una edad temprana. Su nominación al Oscar en 1977 por su papel en Taxi Driver fue un hito clave que la protegió de depredadores en la industria cinematográfica.

Nadie toca a Jodie

Durante una conversación con NPR en el programa Fresh Air, Foster reflexionó sobre cómo su reconocimiento profesional le otorgó una especie de escudo contra el acoso sexual, un problema persistente en el entorno laboral de la actuación. La actriz destacó que su papel como una trabajadora sexual adolescente en Taxi Driver no solo fue fundamental para su carrera, sino que también le permitió establecer una fortaleza que muchos otros talentosos en la industria pueden no haber tenido.

Foster compartió que esta experiencia resuena con la realidad de muchas mujeres que buscan una voz dentro de un ámbito que ha sido históricamente dominado por hombres. Su trayectoria ilustra cómo, al acumular poder y reconocimiento, las mujeres pueden encontrar maneras de navegar en un entorno que a menudo puede ser hostil y peligroso.

La reflexión de la actriz también invita a un análisis más profundo sobre la dinámica de género en Hollywood y la necesidad de empoderar a las mujeres para que puedan protegerse de situaciones abusivas. Mientras el sector continúa enfrentando sus propios desafíos en torno al acoso sexual, las vivencias de Foster subrayan la importancia de las plataformas y el reconocimiento como herramientas de defensa en un industria que aún lucha por la equidad.

Jodie Foster se aburrió muchísimo con uno de los actores más famosos de la historia del cine

Jodie Foster, una talentosa actriz que ya había forjado su camino en Hollywood como niña prodigio, encontró en Taxi Driver (1976) el papel que catapultó su carrera a la fama. A la edad de 12 años, Foster había acumulado experiencia en producciones como Alicia ya no vive aquí y Luna de papel, pero lo que descubriría durante la filmación de Taxi Driver transformaría por completo su enfoque sobre la actuación.

Taxi Foster

En una reciente charla en el Festival de Cine de Marrakech, la actriz compartió sus impresiones sobre trabajar con el icónico Robert De Niro. Aunque Foster reconoció la grandeza del actor, admitió que ensayar con él en cafeterías se convirtió en un proceso tedioso. “Repetíamos los diálogos dos y tres veces seguidas”, comentó. Este enfoque la llevó a una epifanía sobre la construcción de personajes, reflexionando que había estado limitándose a repetir líneas sin aportar novedad. Fue este descubrimiento el que marcó un cambio significativo en su carrera, logrando posteriormente una nominación al Óscar por su actuación en el filme.

A pesar de la incredulidad de algunos sobre su participación en el Festival de Cannes, donde al principio nadie quería llevarla por razones económicas, la madre de Foster insistió en su importancia. “Mi madre dijo, ‘No, es muy importante. Habla francés. ¡Esto es Cannes!’, así que pagamos por nuestros propios vuelos“, reveló. Esta decisión resultó ser un acierto, ya que no solo solidificó su estatus como estrella adolescente, sino que también preparó el terreno para su exitosa carrera en el cine, que perdura hasta hoy.

Casi cinco décadas después, es indiscutible que Jodie Foster hizo bien en seguir ese camino, y su historia sigue inspirando a nuevas generaciones de actores y actrices en la industria cinematográfica.

Jodie Foster no habló con Anthony Hopkins durante el rodaje de ‘El silencio de los corderos’, y su motivo es lógico

La relación entre Jodie Foster y Anthony Hopkins en El silencio de los corderos se ha convertido en un clásico del cine, no solo por su narrativa impactante, sino por la intensa química que ambos actores lograron transmitir a través de sus interpretaciones de Clarice Starling y Hannibal Lecter. Aunque ambos compartieron pantalla en esta emblemática película, apenas se comunicaron durante el rodaje, lo que, sorprendentemente, acentuó la tensión en sus escenas.

¿Aún escuchas a los corderos, Clarice?

Foster ha revelado en varias ocasiones que hacía todo lo posible por evitar la interacción con Hopkins debido al miedo que le provocaba su poderosa interpretación del célebre asesino. Esta dinámica creó una atmósfera de vulnerabilidad que Jonathan Demme, el director, supo aprovechar al rodar muchas de las escenas a través de un muro de cristal, lo que alejaba a los personajes entre sí y, al mismo tiempo, intensificaba la sensación de peligro. Esta técnica también exigía a ambos actores mirar directamente a la cámara, un recurso que generaba un contacto visual inquietante pero fascinante.

La película, lanzada en 1991, ha sido aclamada no solo por su narrativa cautivadora, sino por su impacto en el género del thriller psicológico, logrando un hito en los Premios Oscar al ganar los cinco principales: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Guion. Esta hazaña es un testimonio del poder del filme, que ha perdurado en el tiempo como uno de los más influyentes en la historia del cine.

La tensión no planificada entre Foster y Hopkins, junto con la dirección innovadora de Demme, resultó en una obra maestra que continúa cautivando a las audiencias.