La segunda temporada de La casa del dragón no acabó por todo lo alto. En un bache de espectadores y narrativa, no fue lo que la HBO esperaba, resultando decepcionante tanto en términos de espectadores como de crítica. Algo que parece que puede cambiar con esta tercera temporada. Al menos en uno de estos dos aspectos. Porque parece que recuperar la confianza de los espectadores va a costar un poco más.
Un estreno sin fuegos artificiales
Si bien el primer capítulo de la tercera temporada ha sido mucho más interesante y vibrante de lo que cabría esperar tras la segunda temporada, las cifras para sus primeros tres días tras el estreno no han sido espectaculares. Con 21.5 millones de visualizaciones a nivel global, eso lo deja con un 8% menos con respecto de la premiere de la segunda temporada en 2024, que consiguió 23.4 millones de visualizaciones. Haciendo que la serie esté en una situación ligeramente peor.
Eso no significa que esto sean terribles noticias para las series. Es normal que las series tengan cifras de visualización descendientes con las temporadas, pero además, en este caso tienen algo que juega en su contra: la premiere ha coincidido con la copa del mundo. Si bien es imposible saber cómo ha afectado exactamente el mundial a las cifras, es de esperar que al menos parte de la audiencia de la serie haya sido fagocitada por el torneo de la FIFA.
Es por eso que, si bien es cierto que los números son peores que los de su segunda temporada, no son terribles ni preocupantes. Siguen siendo buenos números y, de mantener la calidad presentada en este primer episodio, es probable que no solo repunten, sino que mejoren los de la segunda temporada. Pero probablemente no antes de que acabe el mundial y el boca oreja empiece a hacer efecto y la gente descubra que, efectivamente, La casa del dragón ha vuelto y lo ha hecho en plena forma.