Andrew Garfield, protagonista de Artificial, la película de Luca Guadanigno sobre Sam Altman y OpenAI ha dado una entrevista en exclusiva para Variety sobre porqué Amazon ha decidido no estrenar la película y Neon ha decidido cogerla. Incidiendo en el hecho de que han creado una película mucho más incómoda y compleja de lo que en Amazon se podían permitir.
Una película que ha levando ampollas
A ese respecto, Garfield no se ha ahorrado ninguna clase de argumentos, incluso si lo hace sin abandonar un tono cordial. “Creo que hay ciertas cosas que encajan en ciertos lugares y no en otros, y ellos [Amazon] no hicieron más que apoyarnos y darnos ánimos mientras hacíamos la película“, dando a entender que, como se ha reportado en anteriores ocasiones, la película ha resultado incómoda para OpenAI, un importante socio comercial de Amazon, por su representación de Altman.
Sobre su papel, ha defendido que “hay muchísimas entrevistas. Hay una gran cantidad de material visual, audio y reportajes. Yo, por supuesto, me habría encantado y todavía me encantaría conocer a Sam“, incidiendo en que “estoy interpretando la versión del personaje que estaba escrita en el guion, y creo que, aunque uno quiera ser lo más fiel posible a eso, de todas formas nunca vas a llegar a entender a nadie por completo”. Defendiendo su trabajo y cómo han plasmado en la pantalla al CEO de OpenAI.
Tras la adquisición de Neon de la película prácticamente completa por 40 millones de dólares, parece que no tendremos que privarnos de verla en un futuro, incluso si no tenemos fecha de estreno. Pero parece que, con estas declaraciones, queda claro que las relaciones con Amazon no se han deteriorado en el proceso. Y que la representación que se hace en la película de Altman, ciertamente, no es nada amable.
Blue Lock es uno de los mangas y animes que no han parado de crecer en popularidad en los últimos años. Con su singular mezcla de fútbol y tropos del shonen, mezclando monólogos con tintes filosóficos, intensas rivalidades y por supuesto, espectaculares partidos de fútbol con jugadas imposibles, ha hecho las delicias de sus fans. Lo cual ha ayudado con la popularización del deporte en el país nipón. Razón por la cual no debería extrañarnos que ahora se vaya a estrenar una película en imagen real adaptando el manga.
El fútbol más intenso para la taquilla
Blue Lock estrenará el próximo 7 de agosto su versión live action en cines. Y con su trailer han querido demostrar que, a pesar de que a veces puede ser un poco pasado de rosca en cuanto a lo afincado a la realidad que está, han sabido adaptarlo sin problemas. Con Yusuke Taki en la dirección y con twilight, de Fukase, como tema principal, parece que podemos estar ante una de las adaptaciones del año.
El gran asterisco es que el 7 de agosto se estrena en cines de Japón. Aunque tiene fecha de estreno para Taiwán y Suecia, que será el 12 y el 14 de agosto respectivamente, aún no tiene fecha de estreno para el resto del mundo. Y si bien parece inevitable que llegue a plataformas de streaming de uno u otro modo, parece dudoso que lleguemos a verla estrenada en nuestras salas de cine.
En el cine no existe fecha más dramática este año que el del 18 de diciembre. Probablemente no ha habido un duelo más tenso en la historia del cine antes, porque nunca antes ha habido dos producciones más dispuestas a no dar su brazo a torcer por ir frente a frente por ver quién se lleva el trofeo a casa. Porque ese día se estrenan dos de las mayores producciones del año: Vengadores: Doomsday y Dune, parte 3. Y la segunda de ellas ha estrenado un nuevo trailer.
Aunque la lucha es desigual, Dune viene de recaudar 411 millones con su primera entrega y 715 millones con la segunda, por lo cual no es una lucha imposible. Y no es la primera vez en la que dos cintas de alto perfil se encuentran de este modo. Cabe recordar el verano de Barbieheimer, donde Barbie y Oppenheimer abrieron en el mismo fin de semana y ambas películas acabaron viéndose tremendamente beneficiadas de ello, siendo ambos grandes éxitos de taquilla gracias a la publicidad que ganaron de ello.
También es cierto que Barbie y Oppenheimer iban dirigidos a públicos muy diferentes donde Vengadores: Doomsday y Dune, parte 3 tienen al menos cierto solapamiento entre públicos. Pero existiendo la posibilidad de que el público acabe de ver una para después ver la otra el mismo día, no podemos descartar que el duelo de titanes se acabe convirtiendo en una alianza de titanes llamada Doomsdune.
Los Minions son sinónimo de éxito. Hasta ahora. Porque tras su estreno el pasado 1 de julio, Minions & Monsters ha resultado ser la película con peor taquilla de la franquicia del universo de Gru: Mi Villano Favorito. Haciendo unas cifras no solo muy por debajo de las previsiones, incluso por debajo de todas las anteriores películas de la franquicia.
Los Minions no pueden competir con el cumpleaños de EEUU
Con unas estimaciones de 80 millones de dólares solo en EEUU, la película solo ha conseguido hacer 61 millones de dólares, haciendo 36 de ellos durante el fin de semana. Esto la sitúa incluso por debajo de la película original que consiguió hacer 56 millones de dólares, sin ajustar a la inflación, en un fin de semana normal y sin el apoyo de tener una gran festividad nacional. Lo cual significa un duro golpe para la franquicia.
En cualquier caso, este ha sido un año duro para las taquillas. Donde el 4 de julio en EEUU se suelen ingresar entre 150 y 200 millones de dólares, este año apenas se ha alcanzado los 121 millones entre todas las películas en taquilla. Algo que da a entender que ha habido un mayor desinterés en acudir al cine, probablemente, porque han coincidido dos grandes celebraciones: el propio 4 de julio, celebrando el 250 aniversario de los Estados Unidos de América, y el mundial de fútbol, celebrándose en el país.
Esto bien puede significar que la película se recupere en las semanas por venir. Especialmente porque ha sido bien recibida por crítica y público, recibiendo una aprobación del 91% en Rotten Tomatoes por parte de la crítica y una valoración de A- en CinemaScore por parte del público. Lo cual indica que, si bien es posible que exista fatiga de los Minions, también es posible que simplemente eligieran el peor fin de semana del año para estrenarla. Incluso para unas súper estrellas como ellos.
Supergirl es uno de los mayores fracasos del año, incluso haciendo números que no deberían ser los de un fracaso. Con 38 millones de dólares a nivel doméstico y 68 millones a nivel mundial, la película ha resultado en un auténtico fracaso de expectativas, no alcanzando ni remotamente lo que se esperaba de ella. Resultando en el primer pinchazo del nuevo DCU.
Supergirl no es tan super en taquilla
Con unas expectativas de un primer fin de semana que hiciera entre 50 y 55 millones de dólares de taquilla, sus 38 millones se queda muy lejos de su propósito inicial. Y es que la película no ha sido precisamente barata de producir. Con 170 millones de coste de producción, es una película con un coste desproporcionado incluso para las películas de superhéroes. Haciendo que el coste para que las cuentas salgan sea enorme.
Los cálculos para considerar cuánto debe hacer en taquilla para que sea rentable son complicados. Las salas de cine se quedan parte de lo recaudado, como es evidente, y dentro del presupuesto no se cuenta los gastos de marketing, que actualmente puede llegar a ser de más de la mitad del propio presupuesto de la película. Por eso se calcula que, para que la película no genere pérdidas, debería tener que generar al menos 300 millones en taquilla. Si es que no 375.
Además, a eso cabe sumar que no ha gustado tampoco entre la crítica ni entre el público. Con un 56% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, las opiniones del público parecen más divididas: con un B- en CinemaScore, solo un 59% del público masculino la recomendaría, apuntando a un problema que va más allá de la calidad de la película. Y que bien puede acabar lastrando a la película a largo plazo.
La segunda temporada de La casa del dragón no acabó por todo lo alto. En un bache de espectadores y narrativa, no fue lo que la HBO esperaba, resultando decepcionante tanto en términos de espectadores como de crítica. Algo que parece que puede cambiar con esta tercera temporada. Al menos en uno de estos dos aspectos. Porque parece que recuperar la confianza de los espectadores va a costar un poco más.
Un estreno sin fuegos artificiales
Si bien el primer capítulo de la tercera temporada ha sido mucho más interesante y vibrante de lo que cabría esperar tras la segunda temporada, las cifras para sus primeros tres días tras el estreno no han sido espectaculares. Con 21.5 millones de visualizaciones a nivel global, eso lo deja con un 8% menos con respecto de la premiere de la segunda temporada en 2024, que consiguió 23.4 millones de visualizaciones. Haciendo que la serie esté en una situación ligeramente peor.
Eso no significa que esto sean terribles noticias para las series. Es normal que las series tengan cifras de visualización descendientes con las temporadas, pero además, en este caso tienen algo que juega en su contra: la premiere ha coincidido con la copa del mundo. Si bien es imposible saber cómo ha afectado exactamente el mundial a las cifras, es de esperar que al menos parte de la audiencia de la serie haya sido fagocitada por el torneo de la FIFA.
Es por eso que, si bien es cierto que los números son peores que los de su segunda temporada, no son terribles ni preocupantes. Siguen siendo buenos números y, de mantener la calidad presentada en este primer episodio, es probable que no solo repunten, sino que mejoren los de la segunda temporada. Pero probablemente no antes de que acabe el mundial y el boca oreja empiece a hacer efecto y la gente descubra que, efectivamente, La casa del dragón ha vuelto y lo ha hecho en plena forma.
Toy Story 5 está causando división entre la crítica. No causando la sensación esperada, parece que es una película que no ha terminado de encandilar como lo hicieron las anteriores. Todas las anteriores películas de la franquicia han conseguido mejores críticas agregadas tanto en Rotten Tomatoes como en Metacritic de hasta diez puntos, haciendo que esta sea la peor película recibida de la historia de la franquicia. Algo que pone en riesgo su estreno, si es que el público acaba siendo de la misma opinión, algo que está por ver.
Esto también hace interesante hacerse una pregunta. Toy Story 4 es hoy considerada una película poco menos que terrible, ¿pero por qué? A la luz de la consideración de esta quinta entrega es interesante volver a ella y ver qué ocurrió con ella y por qué, intentando entender si había algo malo en ella o solo hemos sido injustos con una película que en realidad estaba bien, incluso si no estaba a la altura de la trilogía original. O quizás, incluso estaba a la altura de la misma.
Algunos problemas logísticos
Para empezar, es una película que no le ayudó su contexto. Estrenándose nueve años después de Toy Story 3, en 2019, quienes crecieron viendo Toy Story ya no tenían la misma relación con la franquicia. Difícilmente con hijos propios, pero tampoco con la misma relación con sus juguetes o con Toy Story, era difícil capitalizar las emociones que buscaba explotar. Haciendo que fuera un trabajo mucho más difícil de lo que debería ser.
Al mismo tiempo, también fue la época donde Pixar empezaría a demostrar que era falible. Después de Toy Story 4 estrenarían Onward, Soul y Luca que, sin ser malas películas, no conectarían con el público del mismo modo que sus anteriores películas, demostrando que habían perdiendo parte de su chiste. Algo que ya se sospechaba tras el desempeño más que cuestionable de El viaje de Arlo unos años atrás.
Tampoco es que la película fuera mala. Fue una película que puede considerarse más floja que la trilogía original, pero no necesariamente es como se percibió en el momento. Con un 96% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 84 en Metacritic, con una recepción positiva del público del 89% en Post Trak por parte del público, estos son buenos números para cualquier película. La peor valorada de las películas hasta el momento, pero no infamemente peor valorada que el resto, y mucho mejor valorada que Toy Story 5, con un 74 en Metacritic y un 93% en Rotten Tomatoes.
Si a eso sumamos que tuvo 69 nominaciones a premios, de los cuales ganó 29, difícilmente se puede considerar un fracaso. Si bien son pocos considerados con las 97 y 42 de Toy Story 3, siguen siendo grandes números. Demostrando que si bien no era tan buena como las originales, era una buena película.
El problema de la gente
Además, Toy Story 4 tuvo otro problema: se encontró con polémicas totalmente ajenas al hecho en sí de la película. A pesar de que en Pixar no tenían intención alguna de crear ninguna clase de discurso político con la película, la crispación existente en la esfera anglosajona de las redes sociales hizo que hubiera una hipervigilancia, aún hoy presente, que llevó a que la película se viera afectada por la misma. Lo cual llevó a varios boicots que, aún hoy, hace que se perciba de una manera diferente de lo que es.
Debido a que en la película aparecen de forma extremadamente breve dos madres lesbianas, hubo varios boicots acusando a la película de incentivar una agenda LGBTIQ+, tanto por parte de asociaciones conservadoras como por parte de entidades individuales de extrema derecha en redes sociales. Esto emponzoñó el discurso y el debate publicó de la película, tiñendo la opinión de la misma durante semanas y meses, afectando a la misma hasta el día de hoy.
Todo esto ha llevado a que se tenga una opinión terrible sobre la calidad de Toy Story 4. Una película que si bien no es perfecta, no es el terrible choque de trenes que se suele vender. Peor que la trilogía original, pero en ningún caso el desastre del que se suele hablar hoy en muchos círculos, tanto entre críticos y fans. Por eso, y ahora que se estrena su quinta parte, que parece que no ha salido tan bien, es un buen momento para recordar que Toy Story 4, después de todo, quizás no estaba tan mal.
The Last of Us es una de las series más populares de HBO de los últimos tiempos, pero ha estado cargada de problemas de producción. Cambios en sus showrunners, polémicas de toda clase y los propios cambios con respecto de los videojuegos los han acompañado desde el principio. Ahora, se encuentran con un problema incluso más extraño y vistoso. Y es que, a pesar de lo que habían planificado, su tercera temporada se va a tener que retrasar a causa del mundial de fútbol.
Una serie con problemas
A causa de que el Mundial de la FIFA 2026 se celebra desde el 11 de junio en México, Canadá y Estados Unidos, siendo una de sus sedes Vancouver, lugar donde se graba The Last of Us, han decidido parar el rodaje, al menos, mientras dure este evento deportivo. Si esto afectará o no a los planes de producción de la temporada no lo sabemos, que tiene planeado extender su rodaje durante todo 2026, hasta finales de 2026, con el plan de estrenar la serie en algún momento de la segunda mitad de 2027.
Mientras, la serie nos ha dado una pequeña alegría, porque ha anunciado un nuevo fichaje. Peter Sarsgaard se unirá al elenco de la serie como Amon, líder de los serafitas, un grupo antagonista muy importante en la segunda entrega de los videojuegos. Aunque no conocemos más detalles sobre su personaje, su papel debería tener cierta importancia en la trama si desarrollan lo ocurrido en los juegos.
Por su parte, esta tercera temporada conocerá algunos cambios importantes. Siendo probablemente la última de la serie y la primera sin su creador original, Neil Druckmann, creador de la franquicia de videojuegos original, se enfrentará al reto no solo de cerrar la serie, sino de hacerlo sin el hombre que más conoce de la misma. En cualquier caso, parece que aún tienen tiempo más que de sobra para conseguir hacerlo encajar todo. Especialmente ahora que, gracias al fútbol, tienen unas semanas de vacaciones planeadas o no.
En Disney han reconocido que están teniendo problemas para llegar al público joven. Star Wars llega al público mayor de 30 años, pero parece que ya no llama la atención entre los niños como lo hacía antes. Si a eso sumamos que las series están funcionando mucho peor de lo que esperaban, parece que tienen una crisis creativa entre manos. Especialmente considerando que hace ya siete años que no tenemos una nueva película de Star Wars, invitando a pensar que este universo muy, muy lejano puede estar en crisis. Especialmente porque The Mandalorian and Grogu ha sido abiertamente despreciada por la crítica.
Una película con poco sentido
El Mandaloriano es una serie que, en su estreno, fue muy apreciada. Dirigida por Jon Favreau, supo hacer todo lo que necesita hoy una franquicia de ciencia ficción para ser relevante. Tener un personaje con carisma, una mascota adorable que la gente quiere achuchar, hacer una inteligente mezcla de géneros y tener un tono esperanzador y más anclado en la aventura que otra cosa. Una fórmula ganadora que ha funcionado de forma sistemática en los últimos años, como ha demostrado Project Hail Mary.
De hecho, las dos primeras temporadas fueron un gran éxito. Tanto crítica como público disfrutaron muchísimo de las aventuras del Mandaloriano y Grogu, el bautizado por el público Baby Yoda. El problema es que en la tercera temporada la cosa se empezó a torcer. La crítica fue menos que entusiasta con una temporada errática y que parecía no tener claro a dónde quería ir, y el público no respondió de forma muy diferente: los números no fueron terribles, pero no fueron los de sus dos primeras temporadas. Y el discurso del público no fue tan entusiasta como el de las dos primeras temporadas. Comenzando a demostrar signos de agotamiento.
The Mandalorian and Grogu es un cierre para la serie en forma de película. Con todos los involucrados en aquella, quiere ser una gran fiesta para los fans. Pero la pregunta es, ¿existen aún fans de El Mandaloriano como para justificarlo? Y sobre todo, ¿tiene sentido como película?
Parece que la respuesta, sobre todo para esto segundo, es no. La crítica ha vapuleado a la película acusándola de ser como un episodio alargado, pero peor producido, sin realmente ser satisfactorio en ningún sentido posible. Salvo aquello donde nunca ha habido quejas. El Mandaloriano está genial, Grogu es adorable y la música es excelente, pero el CGI, la acción y la estética no parece el de una película, con una calidad muy por debajo de lo que se esperaría de una película de alto presupuesto. Ya no digamos de una producción de Disney. Aun encima, de una serie que destacó, precisamente, por el cuidado de todos estos aspectos.
Una galaxia muy, muy lejana que no entusiasma
Que la crítica y el público no siempre van de la mano no es algo desconocido. Pero con El Mandaloriano y con Star Wars, en general, suele haber cierto solapamiento. Algo que no son buenas noticias para Disney, incluso con unas proyecciones de los expertos tremendamente pesimistas.
Según los analistas, la película hará 80 millones de dólares en sus cuatro primeros días de proyección. Una cifra excelente para cualquier otra película, pero nefasta para una película de Star Wars: ninguna película de la franquicia ha hecho nunca menos de 100 millones. Algunas de ellas, consideradas fracasos por ello. Algo que hace pensar que The Mandalorian and Grogu puede ser el principio de algo que ya se estaba notando en las series. La gente quizás ya no está tan dentro de Star Wars como lo estaba hace diez años.
Los números tras su estreno, en cualquier caso, han sido algo mejores de lo esperado. Con 12 millones de dólares en su primer día, las previsiones ahora han incrementado hasta los 90 millones. ¿Significa esto que The Mandalorian and Grogu está camino de ser un éxito por sorpresa? No. Significa que puede ser un fracaso menor de lo que se esperaba. Pero salvo que acabe haciendo unos números mucho mayores, parece que va a engendrar una conversación que nadie quiere tener. Que quizás Disney está agotando sus franquicias.
Quizás el público ya no está ahí. Está cansado de Star Wars. Son décadas de la misma franquicia, de supremacía cultural, y no siempre calidad a la altura del mito. Es posible que solo necesite un descanso o encontrar la tecla adecuada. Es imposible de saberlo. Quizás, sí, Star Wars esté agotado y ya no interese como antes. Pero lo que parece evidente es que The Mandalorian and Grogu ya no interesa como en sus dos primeras temporadas. Y que en Disney deben empezar a plantearse qué están haciendo con Star Wars.
The Adventures of Cliff Booth llegará a salas IMAX de todo el mundo el próximo 25 de noviembre durante solo dos semanas. Es el contrato de exhibición estándar de Netflix para películas que cree que tienen una oportunidades en el circuito de premios y que necesitan, al menos, ese tiempo en las salas de cine para poder ser consideradas para los Oscar. Razón por la cual podremos disfrutar de esa película en el cine durante dos semanas y el 23 de diciembre en streaming en Netflix.
Eso no significa que volveremos a ver una película de Tarantino. Al contrario. The Adventures of Cliff Booth será dirigida por otro de los grandes directores de nuestro tiempo: David Fincher. Con el regreso de Brad Pitt al papel protagonista y la inclusión del director de fotografía Eric Messerschmidt y los compositores Trent Reznor y Atticus Ross asegurándose de que esta sea una experiencia memorable.
Aunque aún falta bastante para el estreno de la película, no cabe duda de que será uno de los grandes eventos cinematográficos del año. Y aunque con su estreno limitado no va a pelear por el puesto de películas más taquilleras del año, algo que podría hacer en otras circunstancias, es indudable que se colará en no pocas listas de las mejores películas del año. Por lo que habrá que tener un ojo puesto en lo que nos ofrece David Fincher en su visión de esta singular película de Tarantino.