Esta versión en anime de Hamlet no ha sido el éxito que se esperaba

La nueva película de Mamoru Hosoda, titulada ‘Scarlet’, se estrenó en España la semana pasada, ofreciendo una interpretación única de la clásica historia de Hamlet en un escenario de fantasía épica.

Sin embargo, las expectativas de taquilla no se han materializado, con la película logrando una recaudación de solo 7.500 euros en su día de estreno y 26.000 euros en su primer fin de semana, posicionándose en el puesto 19 de la lista de taquillazos.

La dura taquilla actual llena de nominadas a los Oscar

Desde su lanzamiento en Japón, ‘Scarlet’ ha enfrentado críticas de todo tipo y una recepción tibia, lo que ha contribuido a sus pobres resultados en el mercado español. Aunque Hosoda es un director de renombre en el ámbito del anime, su popularidad no alcanza la de figuras icónicas como Hayao Miyazaki o Makoto Shinkai, lo que sugiere que su nombre no es suficiente para atraer a masas de público.

La película llegó a las salas en un contexto de alta competencia, enfrentándose a títulos como ‘Scream 7’ y películas nominadas a los Oscar, lo que ha complicado su visibilidad en cines.

A pesar de estar proyectada en 175 salas en toda España, muchos espectadores no eran conscientes de su estreno, sugiriendo que la estrategia de marketing ha sido ineficaz en comparación con la promoción de ‘Belle’, su anterior trabajo, que recaudó 123.786,78 euros con un estreno limitado en 2022.

Este caso resalta una problemática creciente en la industria del anime: las películas originales, como ‘Scarlet’, parecen tener cada vez más dificultades para atraer al público sin el respaldo de franquicias ampliamente reconocidas.

Este fenómeno podría ser una señal de que el público prefiere historias en universos ya establecidos y con un mayor alcance mediático, cayendo en desventaja los proyectos más arriesgados y originales.

Uno de los mejores directores de anime de la historia ha estrenado su última película. No le ha gustado a nadie.

La reciente llegada a los cines de Scarlet, la nueva película de Mamoru Hosoda, ha generado una respuesta adversa entre los aficionados al anime en Japón. Estrenada el 21 de noviembre, la película se enmarca como un drama de fantasía oscura centrado en una princesa que busca venganza tras la muerte de su padre, enfrentándose en su viaje a un joven japonés del presente. Sin embargo, a pesar de contar con una distribución prometedora, su rendimiento en taquilla ha sido decepcionante.

Una puñalada color escarlata

Durante su primer fin de semana, Scarlet no logró cautivar a los espectadores, debutando en el quinto puesto de la taquilla japonesa y acumulando una recaudación estimada de entre 450,000 y 1.9 millones de dólares. Las preventas se han mostrado igualmente desalentadoras, con una ocupación de solo el 5% en las salas. Esto contrasta notablemente con el éxito reciente de títulos como Kimetsu no Yaiba: La fortaleza infinita y Chainsaw Man: La película – El arco de Reze, que han dominado la cartelera.

Las críticas han sido implacables, posicionando Scarlet como una de las peores películas de anime del año. En plataformas como Filmarks, posee una calificación de 2.9 estrellas de 5, muy por debajo de otras obras de Hosoda como Belle y La chica que saltaba a través del tiempo. En IMDb, su puntaje es de 6.3 sobre 10 y en Rotten Tomatoes cuenta con un 70% de críticas positivas. Sin embargo, los comentarios son unánimes en señalar diálogos insípidos, personajes planos y un uso deficiente del CGI.

Los comentarios negativos de los críticos se suman a las opiniones del público, que han expresado su frustración en redes sociales, acentuando el descontento general hacia lo que muchos consideran una historia manida y personajes poco carismáticos. En este contexto, los expertos sugieren que parte del fracaso de Scarlet se debe a la falta de una franquicia consagrada que la respalde y a que Hosoda, aunque talentoso, no alcanza la misma notoriedad que otros directores de anime como Hayao Miyazaki o Makoto Shinkai.