Diablo 4 añadirá algo que nunca esperaríamos: mascotas

Han llegado a Diablo 4 las mascotas, las cuales servirán para recoger loot por nosotros, permitiéndonos jugar con más despreocupación que hasta ahora.

Diablo 4 presentó su nueva expansión, Vessel of Hatred, con una espectacular y extremadamente violenta nueva cinemática en el pasado Xbox Showcase. Prometiendo exactamente lo que quieren sus fans. Más loot. Más violencia. Más luchas viscerales contra el cielo y contra el infierno. Pero lo que nadie sabía es que había algo que también queríamos y que nunca nos habían ofrecido. Y eso eran cachorritos.

Con la nueva expansión se introducirán las mascotas. Estos acompañantes serán criaturas que cogerán oro, hierbas y materiales de crafting por ti, haciendo el trabajo de lootear mucho más fácil para los jugadores. Para conseguir nuestra mascota, sólo tendremos que entrar en el juego, lo que desbloqueara una nueva misión, la cual al concluirse, nos dará nuestra primera mascota: Asheara, el canino.

Lo que nadie se esperaba de todo esto es que las mascotas iban a ser no animales enormes y violentos, sino cachorritos pequeños y adorables. El mundo de Diablo siempre ha sido uno violento, oscuro y muy siniestro, y el introducir mascotas, que además resultan tiernas y adorables, resulta, como poco, desconcertante. Pero no seremos nosotros quienes se quejen de este peculiar cambio de dinámica. No cuando además resultan mecánicamente útiles. Y además podemos acariciarles la cabecita.

De lo que si nos vamos a quejar es que, si queremos más mascotas, tendremos que pasar por caja. Si quieres otras mascotas, tendrás que hacer la precompra de Vessel of Hatred, la primera expansión de Diablo 4. Y no cualquier versión. Tendrás que precomprar la Ultimate Edition, la versión más cara de todas. Pero si lo haces, desbloquearás a Alkor, el leopardo de nieve; Natalya, la tigre; y Hlrati, el canino. Y con las caritas tan monas que tienen, estamos seguros que te va a costar resistirte.

Las mascotas ya están disponibles en Diablo 4, gracias al parche 1.4.2. La expansión Vessel of Hatred llegará el próximo 8 de octubre, en tres versiones diferentes: standard, deluxe y ultimate.

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3.6
Diablo 4 supone el regreso del legendario juego de rol y acción (aRPG) de Blizzard Entertainment.

Curro, la mítica mascota de la Expo 92 que pasó de hundir barcos a reposar en un cementerio de muñecos

Curro, por cierto, estuvo a punto de llamarse Colón, pero finalmente se quedaron el nombre de Francisco: porque sí, Curro no deja de ser un apelativo cariñoso, ¿no? ¿A que nunca lo habíais pensado?

1992 fue el año en el que España perdió su inocencia. Después de una época de Transición y ya bien metidos en los 90, era el momento de salir al mundo de nuevo, y de qué manera: Olimpiadas en Barcelona y Expo Universal en Sevilla. Casi nada. Y cada una, acompañada de su respectiva mascota: Cobi, el perro aplastado de Mariscal, se dedicó a los deportes, pero para presentar Andalucía al mundo escogieron a un extraño pájaro con el pelo multicolor. Era el turno del extraño Curro.

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A currar

Esta no fue la única mascota que se presentó al comité organizador, claro. A la elección final, que tuvo lugar en enero de 1989, llegaron tres posibles mascotas: Curro, de Heinz Edelmann (director de arte de ‘El submarino amarillo’); El Ángel, de Mingote y Caballo Cartujano, de Miguel Calatayud, que tenía un parecido más que razonable con el contemporáneo BoJack Horseman.

El ganador, como sabemos, fue Edelmann, algo que no sentó nada bien a Mingote, que quedó en tercer lugar y se retiró del concurso a posteriori (un poco como anular un partido cuando pierdes 10-0). Curro, por cierto, estuvo a punto de llamarse Colón, pero finalmente se quedaron el nombre de Francisco: porque sí, Curro no deja de ser un apelativo cariñoso, ¿no? ¿A que nunca lo habíais pensado?

El primer boceto de Curro ha visto cosas

Curro apareció en todos los sitios. Todos. Desde el ‘Un, dos, tres’ hasta como invitado en el primer viaje de una réplica perfecta de la Victoria, el barco de Juan Sebastián Elcano, que naufragó solo 26 minutos después de salir de puerto mandando a la mascota al agua. No pintaban bien las cosas, pero peor acabarían.

La Expo no se cansó de repetir la historia de los colores nasales y capilares de Curro: por lo visto, nació de un arcoiris (de ahí el pelo) y, después, al beber agua de un charco donde estaba reflejado, se le quedó la nariz así también. Ya es casualidad, ¿eh? Bajo el disfraz, en las apariciones grandes, estuvo Chelo Vivares, más conocida como Espinete. Puesta a llevar un traje incomodísimo…

Pasó la Expo, y tras ella hubo cientos de muñecos de Curro que se quedaron sin casa donde reposar. Hoy por hoy puede que se hubieran vendido en subasta o por eBay, pero entonces solo había una solución: llevarlos a Alcalá de Guadaira, más concretamente a Romano Antigüedades, donde se apilan esperando que alguien les quiera ofrecer un hogar. ¿Quieres uno? Por 225 euros, puede ser tuyo. Pero no lo acerques a ningún barco, eh. Por si acaso.

¿Recuerdas a Clippy? La primera IA de Microsoft odiada por muchos

Para entender a Clippy tenemos que irnos hasta marzo de 1995. ¡Duró doce años más!

Vivimos en un tiempo de inteligencias artificiales, asistentes domésticos, móviles inteligentes y promesas de un futuro en el que para hacer un Powerpoint solo hará falta pedírselo a Copilot, la nueva IA de Microsoft Office. Pero antes de Copilot, Siri, Alexa y hasta Google ya existía un asistente que sembraba el terror cada vez que querías escribir cualquier cosa con sus inestables sugerencias: ¿Os acordáis de Clippy?

Clippy, no, no quiero escribir una carta

Para entender a Clippy tenemos que irnos hasta marzo de 1995, cuando Microsoft lanzó Bob, una interface alternativa para Windows 95, Windows 3.1x y Windows NT en la que navegabas a lo largo y ancho de una casa usando lo que encontrabas en lugar de los iconos. Por ejemplo, si en el escritorio de Bob hacías click en un boli y un papel, te llevaba al procesador de textos, y si seleccionabas un reloj, te llevaba al calendario. Esperaban vender millones en todo el mundo. Vendieron 58,000 ejemplares.

Microsoft no se iba a rendir tan fácil: Bob había sido un sonoro fracaso, pero de sus cenizas nació Clippy, el asistente de texto de Office 97, un clip de papel con ojos que aconsejaba a los usuarios sobre diferentes maneras de mejorar el formato de su texto y abriéndoles el apasionante mundo de Office. Famoso fue su “Parece que quieres escribir una carta” cada vez que escribías dos o tres palabras, pero no era la única de sus sugerencias.

El culpable de la existencia de Clippy fue Kevan Atteberry, que contó en Vice cómo prepararon más de 250 asistentes para seleccionar aquellos que gustaran más al público de grupos de prueba y psicólogos sociales de Stanford: Clippy fue el mejor en todos los aspectos. El problema es que la gente acabó odiándolo… aunque Atteberry tiene una teoría: no es por su aspecto, sino por lo que le hicieron decir y hacer. “No importa qué personaje se convirtiera en el personaje por defecto, harían las mismas cosas y probablemente serían odiados también”.

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Y es que junto a Clippy había toda una caterva de personajes que todo el mundo se propuso ignorar, desde una pelota roja hasta un perro superhéroe pasando por un robot y hasta una caricatura de William Shakespeare. Para cuando terminó el experimento de los asistentes de Office con la salida de 2007, había 23, incluyendo algunos exclusivos para Mac o ediciones asiáticas (el delfín Kairu).

Puede que en 2023 el futuro nos tenga preparadas unas cuantas sorpresas organizando nuestros mails automáticamente, preparando resúmenes y hasta conversando con nosotros sin necesidad de preguntarnos si estamos preparando una carta, pero una pequeña parte de nosotros siempre sabrá que todo esto no habría sido posible sin un clip con ojos. Intenta explicárselo a alguien de la generación Z sin que te mire como si estuvieras hablando en chino.