Ser director de cine y hacer películas con un gran mérito artístico no significa que dejes de tener guasa dentro de ti. Sino, que se lo digan al bueno de Park Chan-wook, director de algunas de las mejores películas de los últimos treinta años y director del jurado de Cannes de este año, que ha tenido que dar la Palma de Oro a Mejor Película a regañadientes. ¿Porque no hubiera ninguna a la altura? No. Porque es un premio que él no ha ganado nunca.
Un director de lo más bromista
Con sorna, el director coreano ha afirmado para Variety que “para ser completamente honesto, no quería premiar con la Palma de Oro a ninguna película porque es un premio que nunca me han dado” añadiendo con mucha guasa “pero no tenía otra opción”. Para quien no conozca la obra de Park Chan-wook, el chiste es que su última película se llama 어쩔수가없다. O en nuestro idioma, No hay otra opción.
Bromas aparte, el jurado concedió la Palma de Oro a una película. Específicamente, a Fjord, de Christian Mingiu, una película sobre una familia noruego-rumana que van a vivir a un pequeño pueblecito supuestamente progresista y los problemas a los que se enfrentan en la misma.
Aunque Park Chan-wook no ha ganado nunca la Palma de Oro, eso no significa que sus películas sean menos que excelentes. Es conocido en particular por su película de culto Oldboy, pero sus últimas películas, bien afincadas en el drama realista, como La doncella, Decision to Leave o No hay otra opción le han granjeado una nueva popularidad en circuitos críticos. Por lo cual, quizás en un futuro le llegue esa Palma de Oro con la que ahora bromea.