Pocos eventos históricos más relevantes ha habido este año que la muerte del Papa. Ojalá ese fuera el más grande y el más relevante. Pero dejando aparte que la historia no nos deja descanso, la muerte del sumo pontífice de la iglesia católica ocupó titulares de todo el mundo tras una larga enfermedad que fue comunicada de forma bastante soterrada. No dando toda la información en ningún momento, hasta sus últimos momentos.
Eso ha hecho que el Papa estuviera presente durante semanas, si es que no meses, en todos los noticiarios. Al no serlo claros o explícitos sobre su estado de salud, la especulación fue mayor. Y eso llevó a una curiosidad que se acabó traduciendo, también, en un particular interés por saber cómo funciona eso de elegir un Papa.
No es para menos. Elegir un sumo pontífice no es una tarea fácil, rápida ni, en la mayoría de casos, elegante. En esta ocasión ha sido decepcionantemente rápida e indolora, con un candidato de consenso, y quizás por eso ya casi nadie nos acordamos de él. Porque no es memorable. Porque no ha habido política ni ninguna clase de narrativa detrás de su elección. Sólo han elegido a lo que parece un buen hombre, continuista del legado del anterior, sin nada en lo que destaque.
Eso no es lo común. Y de hecho, no es lo que emociona al público. Algo que demostró una película estrenada un año antes de todo esto y que fue, a su manera, casi profética. Hablamos, como no, de Cónclave.
Cónclave: la película que arrasó incluso antes de que muriera un Papa
Estrenada en 2024, Cónclave es un thriller político que en vez de situarse en parlamentos o salas de reuniones de empresas se centra en un lugar mucho menos habitual: el Vaticano. Dirigida de forma magistral por Edward Berger y guionizada por Peter Straughan, conocidos respectivamente por dirigir Sin novedad en el frente y escribir El topo, es una película que demuestra que lo que ocurre en La Capilla Sixtina no es menos político que lo que ocurre en esos otros lugares más habituales.
Centrándose en los personajes y sus filiaciones, la película sabe cómo transmitirnos sus disputas y sus luchas. Los preparativos se apilan, las votaciones comienzan y todo crece en tensión cuando se revelan secretos y se descubren los trapos sucios de los candidatos. Haciendo que nadie esté seguro en un thriller absolutamente trepidante donde, por momentos, se nos olvida que estamos viendo a curas peleando por ver quién será el elegido de Dios en la tierra.
Esto también implica que la película tiene cierto grado de irrealidad. Aunque no sabemos qué ocurre exactamente dentro del Vaticano durante un cónclave, desde luego no será algo como en Cónclave. Está ficcionalizado para añadir tensión y hacerlo más vivido e interesante.
¿Le quita eso mérito? Ni una pizca. Al contrario. Sabe hacer un tema árido y poco interesante como es un grupo de hombres religiosos encerrados en una iglesia para decidir quién será el nuevo líder de su institución tremendamente interesante al condensar lo que es realmente valioso de la historia. A veces exagera y es difícil creer que en un solo cónclave pueda ocurrir todo lo que ocurre en este. Pero eso no quita para que nos permita hacernos una muy buena idea de lo que ocurre allí. Incluso si no es tan tenso y espectacular como en la película de Berger.
Una película que no deberías perderte
A eso ayuda también que sus actores están absolutamente magistrales. Ralph Fiennes está colosal, como es habitual en él, pero Stanley Tucci y John Lithgow como los cardenales Aldo Bellini y Joseph Tremblay también brillan con luz propia. Aunque es innegable que los italianos, dos prodigiosos Sergio Castellitto e Isabella Rossellini, acaban comiéndose la mayoría de escenas donde aparecen, demostrando que no tienen absolutamente nada que envidiar al casting de ensueño de esta película.
Todo eso, sumado a lo impactante de su final, hace de Cónclave una película apasionante y que no deberías perderte. Incluso si estás ya cansado de papados, elecciones y todo ese politiqueo religioso que, en nuestro día a día, tampoco nos afecta tanto.
Por fortuna, ahora lo tienes más fácil que nunca para verla. Conclave llega el próximo viernes 27 de junio a Movistar+. Lo cual es una oportunidad perfecta para ver una de las películas más interesantes, premiadas y relevantes de los últimos años. Incluso si ni su director ni ninguno de los implicados se vio venir ni remotamente que iba a ocurrir.