El Papa León XIV ha subrayado que la inteligencia artificial (IA) es un tema central de su papado desde su elección, describiendo esta tecnología como una nueva revolución industrial que representa una potencial “amenaza a la dignidad humana”. En un seminario celebrado el 16 y 17 de octubre titulado Digital Rerum Novarum, el Papa planteó la necesidad de establecer un marco regulador global que detenga la carrera armamentista de la IA.
El Papa contra la IA
Organizado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, el seminario reunió a expertos que abogaron por la creación de un marco regulador vinculante, apoyado por grandes instituciones tecnológicas como Microsoft. Durante el evento, el Papa mencionó que, aunque la IA tiene el potencial de lograr grandes cosas, es crucial considerar cómo crear una “sociedad global más auténticamente justa y humana”.
Un aspecto destacado de la discusión fue el desarrollo de “derechos neurales”, con el fin de proteger a los individuos de tecnologías invasivas. Esto incluye abordar éticamente el uso de la IA, especialmente en contextos donde la privacidad y la dignidad humana puedan verse amenazadas. En respuesta a la demanda de un enfoque ético e inclusivo para la IA, se creó una red en América Latina para facilitar la colaboración entre expertos en este ámbito.
Otra propuesta significante que surgió del seminario fue la idea de “justicia social tecnológica”, que contempla iniciativas como el Ingreso Básico Universal. Sin embargo, se reconoce que la creación de un marco regulador efectivo podría ser un desafío en un entorno dominado por intereses económicos.
Con la influencia del Papa, el Vaticano busca posicionarse como un actor clave en el debate sobre la regulación de la IA, sugiriendo que esto no será el último llamado del Papa a la industria tecnológica. Esto podría implicar una presión significativa sobre empresas del sector para que adopten prácticas más éticas y responsables en el desarrollo de esta poderosa tecnología.
Pocos eventos históricos más relevantes ha habido este año que la muerte del Papa. Ojalá ese fuera el más grande y el más relevante. Pero dejando aparte que la historia no nos deja descanso, la muerte del sumo pontífice de la iglesia católica ocupó titulares de todo el mundo tras una larga enfermedad que fue comunicada de forma bastante soterrada. No dando toda la información en ningún momento, hasta sus últimos momentos.
Eso ha hecho que el Papa estuviera presente durante semanas, si es que no meses, en todos los noticiarios. Al no serlo claros o explícitos sobre su estado de salud, la especulación fue mayor. Y eso llevó a una curiosidad que se acabó traduciendo, también, en un particular interés por saber cómo funciona eso de elegir un Papa.
No es para menos. Elegir un sumo pontífice no es una tarea fácil, rápida ni, en la mayoría de casos, elegante. En esta ocasión ha sido decepcionantemente rápida e indolora, con un candidato de consenso, y quizás por eso ya casi nadie nos acordamos de él. Porque no es memorable. Porque no ha habido política ni ninguna clase de narrativa detrás de su elección. Sólo han elegido a lo que parece un buen hombre, continuista del legado del anterior, sin nada en lo que destaque.
Eso no es lo común. Y de hecho, no es lo que emociona al público. Algo que demostró una película estrenada un año antes de todo esto y que fue, a su manera, casi profética. Hablamos, como no, de Cónclave.
Cónclave: la película que arrasó incluso antes de que muriera un Papa
Centrándose en los personajes y sus filiaciones, la película sabe cómo transmitirnos sus disputas y sus luchas. Los preparativos se apilan, las votaciones comienzan y todo crece en tensión cuando se revelan secretos y se descubren los trapos sucios de los candidatos. Haciendo que nadie esté seguro en un thriller absolutamente trepidante donde, por momentos, se nos olvida que estamos viendo a curas peleando por ver quién será el elegido de Dios en la tierra.
Esto también implica que la película tiene cierto grado de irrealidad. Aunque no sabemos qué ocurre exactamente dentro del Vaticano durante un cónclave, desde luego no será algo como en Cónclave. Está ficcionalizado para añadir tensión y hacerlo más vivido e interesante.
¿Le quita eso mérito? Ni una pizca. Al contrario. Sabe hacer un tema árido y poco interesante como es un grupo de hombres religiosos encerrados en una iglesia para decidir quién será el nuevo líder de su institución tremendamente interesante al condensar lo que es realmente valioso de la historia. A veces exagera y es difícil creer que en un solo cónclave pueda ocurrir todo lo que ocurre en este. Pero eso no quita para que nos permita hacernos una muy buena idea de lo que ocurre allí. Incluso si no es tan tenso y espectacular como en la película de Berger.
Una película que no deberías perderte
A eso ayuda también que sus actores están absolutamente magistrales. Ralph Fiennes está colosal, como es habitual en él, pero Stanley Tucci y John Lithgow como los cardenales Aldo Bellini y Joseph Tremblay también brillan con luz propia. Aunque es innegable que los italianos, dos prodigiosos Sergio Castellitto e Isabella Rossellini, acaban comiéndose la mayoría de escenas donde aparecen, demostrando que no tienen absolutamente nada que envidiar al casting de ensueño de esta película.
Todo eso, sumado a lo impactante de su final, hace de Cónclave una película apasionante y que no deberías perderte. Incluso si estás ya cansado de papados, elecciones y todo ese politiqueo religioso que, en nuestro día a día, tampoco nos afecta tanto.
Por fortuna, ahora lo tienes más fácil que nunca para verla. Conclave llega el próximo viernes 27 de junio a Movistar+. Lo cual es una oportunidad perfecta para ver una de las películas más interesantes, premiadas y relevantes de los últimos años. Incluso si ni su director ni ninguno de los implicados se vio venir ni remotamente que iba a ocurrir.
La religión no actúa de forma aislada, sino que mantiene una relación estrecha con el poder político, ejerciendo una notable influencia en la cultura y el dominio territorial. En este contexto, la muerte inesperada del Papa ha dado pie a un nuevo cónclave, que se une perfectamente con la película que se estrena en streaming en Movistar+.
Los cardenales que fuman váper
Esta dramática y compleja realidad ha sido capturada en la película Cónclave, dirigida por Edward Berger, que ha tenido un exitoso recorrido tanto en taquilla como en los premios Oscar, donde ganó un reconocimiento por su guion. La cinta se adentra en las intrigas vaticanas y captura la atención del espectador con una propuesta visual impresionante y un guion que mantiene el interés constante a lo largo de la narrativa.
En Cónclave, la historia revela cómo los cardenales son recluidos en un proceso electoral para elegir a su nuevo líder, un momento decisivo que marcará el futuro de la Iglesia. Los protagonistas, con posturas complejas sobre el papel del catolicismo en la modernidad, pronto se ven envueltos en secretos que complican el sistema de elecciones dentro del Vaticano. Aunque la trama se asemeja a intrigas palaciegas, también plantea importantes cuestiones sobre la relevancia de la institución religiosa en un mundo cada vez más secular.
Con su dirección, Edward Berger logra fusionar elementos de un thriller con un trasfondo político, creando una experiencia cinematográfica que debería ser más común en las salas de cine. Según críticos, Cónclave es un ejemplo de cine adulto de calidad que trasciende la mera búsqueda de premios, ofreciendo un espectáculo que combina reflexión y entretenimiento de manera magistral.
El fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril de 2024 ha dado inicio a un cónclave de cardenales en el Vaticano, encargado de elegir a su sucesor. Este proceso ha capturado la atención tanto de fieles como de medios de comunicación, incluyendo al canal español Cuatro, que ha abordado el tema desde una perspectiva humorística. En su cobertura, Cuatro ha utilizado clips del popular videojuego Dark Souls 3 para comparar la elección papal con las épicas batallas que el juego presenta.
En un segmento de su programación, un jugador, vestido con la armadura del Archidiácono, se enfrenta al jefe Pontífice Sulyvahn, el autoproclamado gobernante de Irithyll de Valley Boreal. Las analogías entre la lucha para derrotar a un jefe mítico y la contienda por el trono de San Pedro han sido presentadas de manera entretenida, sugiriendo que los cardenales podrían necesitar demostrar sus habilidades en un ambiente de videojuego para obtener la posición más alta de la Iglesia Católica.
Una comparación bastante peculiar
Además, los mercados de predicción en Italia han comenzado a cobrar vida, especulando sobre quién será el próximo Papa, lo que crea un ambiente de apuestas en torno a este evento significativo. Según representantes de Cuatro, la cobertura ha sido descrita como ligera y más orientada al entretenimiento que a un análisis serio, con elementos como una versión de Fútbol Papal.
Sin embargo, entre la broma y la realidad, algunos aficionados al tema sostienen que para hacerse con el papado sería imperativo, siquiera en sentido figurado, superar a Sulyvahn. Se plantea así una visión divertida y crítica del cónclave, motivando un debate sobre cómo se percibe la institución en un contexto contemporáneo cada vez más marcado por el entretenimiento y la cultura digital.
Ha muerto el Papa Francisco. Esto probablemente no te pille de sorpresa. Salvo que hayas estado desconectado de las noticias en todo lo que llevamos de año, la salud del Papa ha estado muy delicada durante ya un par de meses y era sólo cuestión de tiempo que ocurriera lo inevitable. Ha ocurrido en un momento que nadie esperaba, pero los designios del señor son inescrutables. Nunca mejor dicho.Por eso hoy tenemos que lamentar la pérdida de un Papa que destacó por ser particularmente digno de tal título, además de tener cierto temor por lo que pueda ocurrir a partir de aquí.
¿Por qué temor? Porque hay grandes tensiones dentro de la iglesia católica. La elección de un nuevo Papa siempre marca un nuevo rumbo para el culto católico y es la oportunidad clave para que las diferentes perspectivas sociopolíticas dentro de la curia muevan ficha. Algo que si te suena interesante, podemos ayudarte a navegar con estas cuatro películas y, hemos hecho trampa, una serie que te ayudarán a entender todo lo que ocurre en El Vaticano cuando se elige un nuevo Papa. Y también cómo se llega hasta ahí.
Excelente como thriller político, con unas actuaciones absolutamente sobresalientes y una dirección y un guion fuera de toda duda, es una película que es posible disfrutar incluso sin ningún interés por el funcionamiento interno de la iglesia interna. Pero ahora, además, cuando vamos a vivir un cónclave en los próximos días o semanas, es una película particularmente oportuna no sólo por su excelencia cinematográfica.
Monsignor
Dirigida en 1982 por Frank Perry, uno de los directores más olvidados de Hollywood, Monsignor es una película que muestra el lado más oscuro de la Iglesia. Algunos dirían que también es una película sensacionalista, al ponernos en la piel de un joven cura que asciende en los rangos del Vaticano hasta llegar a cardenal a través de sus tratos con la mafia para mantener a flote la iglesia durante la segunda guerra mundial. ¿Es cierto? Dejémoslo en que a los católicos más devotos no les hará ninguna gracia.
Para quienes busquen algo con más salsa, donde los acontecimientos estén más adornado, Monsignor es una película más que interesante. Es probablemente la entrada más floja de todas cuanto proponemos en esta lista, también es cierto, pero su mezcla de crimen, drama, película bélica e intriga palaciega nunca no será sugerente.
Los dos papas
Si más que saber el funcionamiento interno del Vaticano o qué puede ocurrir quieres conocer al cardenal Bergoglio, que luego se convertiría en el Papa Francisco, Fernando Meirelles dirigió para Netflix la muy interesante película biográfica Los dos papas. Tomándose muchas licencias, tenemos a Anthony Hopkins como Benedicto XVI y a Jonathan Pryce como el cardenal Jorge Mario Bergoglio en una película donde reflexionan sobre el papel de la iglesia en la sociedad y su propio papel como individuos en la misma.
Siendo Anthony Hopkins y Jonathan Pryce sobra decir que las actuaciones no son nada menos que excelentes, pero la película además es una manera excelente de entrar en la mente de los dos últimos Papas. Algo apropiado teniendo en cuenta que no seria improbable que el nuevo Papa sea algo completamente diferente a estos dos tan singulares individuos, tan claramente posicionados en el ala progresista de la Iglesia católcia.
The Young Pope / The New Pope
Paolo Sorrentino tuvo su mayor de máximo explendor hace diez años, habiendo caído un poco en el olvido. Eso no es un problema porque una de las mejores obras que ha hecho es la serie The Young Pope, que continuó en The New Pope, que comenzó en 2016. Con Jude Law haciendo un extremadamente joven y extravagante nuevo Papa, arzobispo de Nueva York, todo gira alrededor de la realidad sociopolítica no sólo del Vaticano, sino de su poder que ejerce también sobre el mismo.
Con importantes reflexiones sobre la fe, sobre el poder y sobre la posición no sólo del Papa, sino sobre la propia iglesia católica en el siglo XXI, es probablemente una de las mejores series de los últimos 20 años que muy poca gente ha visto. Y si la muerte del Papa Francisco ha de servir de excusa para que más gente la vea, al menos eso que nos llevamos por delante.
Las sandalias del pescador
Si hay una película mítica sobre la iglesia católica y lo que significa el papado esa es Las sandalias del pescador. Una película respetada y querida tanto por los católicos practicantes como por aquellos que no lo son, es una película extremadamente sensible, con un Anthony Quinn haciendo uno de los mejores papeles de su carrera, donde el Papa debe tomar decisiones muy complicadas. Porque esta vez el Papa proviene de la URSS, ha estado 20 años en un Gulag y debe mediar en la Guerra Fría.
Eso no significa que fuera un éxito en su momento. Fue un fracaso de taquilla y crítica, que llevó incluso a que dimitiera el presidente de la MGM. Incluso así, recibió varias nominaciones al Oscar y ha acabado considerándose una película de culto, reivindicada de forma sistemática. Y qué mejor momento para recordarla que este.
No, no es que Sly esté preparando una nueva película donde el líder del catolicismo tenga que liarse a tortazos con Satanás, sino que ambos se han conocido, han amagado con un combate de boxeo en pleno Vaticano y el mundo se ha preguntado “¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí?”.
Los mejores crossovers son los que no habrías imaginado en la vida. Batman y las Tortugas Ninja. Archie y el Castigador. Godzilla y Charles Barkley. Y ahora, Sylvester Stallone y el Papa. No, no es que Sly esté preparando una nueva película donde el líder del catolicismo tenga que liarse a tortazos con Satanás, sino que ambos se han conocido, han amagado con un combate de boxeo en pleno Vaticano y el mundo se ha preguntado “¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí?”.
El pasado viernes, Sylvester Stallone, la persona tras ‘Rocky’, ‘Rambo’ y ‘Los Mercenarios’, estaba en El Vaticano el pasado viernes. Y claro, el Papa Francisco no se podía perder esta oportunidad de conocer a un ídolo personal. ¿Alguna vez habíais pensado en el Papa dejando la casulla a un lado, abriéndose una cerveza y disfrutando de la pelea contra Mr. T en ‘Rocky III’? Yo tampoco… hasta ahora.
Y es que Sylvester Stallone empezó agradeciendo al Papa la reunión de un minuto y pico, pero el que tenía más ilusión allí no era el héroe de acción precisamente. “El honor es mío, crecimos con tus películas”, dijo, ante la sorpresa del actor y director, que no se la vio venir. Entonces debió pensar “Eh, ¿qué otro momento voy a tener en la vida para pegarle cuatro upperboxes a un líder religioso mundial?”.
“El honor también es mío. ¿Preparado? Boxeamos”. Y acto seguido empezó a mover los puños en lo que podría ser un sketch buenísimo de ‘Agárralo como puedas’ y se quedó en el Papa haciendo como que estaba dispuesto a meterse en la bronca. Que bastante es, vista la rigidez de ciertos sectores de la iglesia.
Me gustaría decir que esta historia tiene un final épico y ambos se encontrarán para pegarse el mismo día que Mark Zuckerberg y Elon Musk, pero realmente la cosa llegó a un final amigable: Stallone podrá seguir promocionando ‘Los Mercenarios 4’ sin tener en la cabeza que, sin querer, le dio un jab inesperado a Jorge Mario Bergoglio y lió 2023 todavía más.