El director David Frankel y la guionista Aline Brosh McKenna también retoman sus roles en este proyecto, lo que genera expectativas sobre cómo abordarán los cambios que ha experimentado la industria desde la primera película. En esta nueva entrega, se explorará la vida de Miranda Priestly, interpretada por Streep, quien lidiará con la crisis actual de las revistas tradicionales mientras busca promocionar a Emily, ahora una ejecutiva de lujo, en sus páginas.
Interesantemente, la coincidencia del inicio de rodaje con el final del mandato de Anna Wintour al frente de Vogue después de 37 años añade una dimensión simbólica a la narrativa. La historia se inspira en la novela de Lauren Weisberger, que fue basada en su experiencia como asistente de Wintour, lo que plantea la cuestión de si la película puede capturar el mismo espíritu y relevancia que la original tuvo en su estreno.
A pesar de la popularidad del primer film, existe cierta incertidumbre sobre la necesidad de una secuela tardía. Los críticos se preguntan si el nuevo guion podrá captar el ADN de la cinta original sin perderse en los cambios de la era digital. Con el trono del mundo de la moda algo vacante, muchos se cuestionan: ¿serán capaces de llenarlo y satisfacer a una nueva generación de espectadores? Las expectativas están altas, pero el camino hacia el éxito podría no ser sencillo.
Pocos eventos históricos más relevantes ha habido este año que la muerte del Papa. Ojalá ese fuera el más grande y el más relevante. Pero dejando aparte que la historia no nos deja descanso, la muerte del sumo pontífice de la iglesia católica ocupó titulares de todo el mundo tras una larga enfermedad que fue comunicada de forma bastante soterrada. No dando toda la información en ningún momento, hasta sus últimos momentos.
Eso ha hecho que el Papa estuviera presente durante semanas, si es que no meses, en todos los noticiarios. Al no serlo claros o explícitos sobre su estado de salud, la especulación fue mayor. Y eso llevó a una curiosidad que se acabó traduciendo, también, en un particular interés por saber cómo funciona eso de elegir un Papa.
No es para menos. Elegir un sumo pontífice no es una tarea fácil, rápida ni, en la mayoría de casos, elegante. En esta ocasión ha sido decepcionantemente rápida e indolora, con un candidato de consenso, y quizás por eso ya casi nadie nos acordamos de él. Porque no es memorable. Porque no ha habido política ni ninguna clase de narrativa detrás de su elección. Sólo han elegido a lo que parece un buen hombre, continuista del legado del anterior, sin nada en lo que destaque.
Eso no es lo común. Y de hecho, no es lo que emociona al público. Algo que demostró una película estrenada un año antes de todo esto y que fue, a su manera, casi profética. Hablamos, como no, de Cónclave.
Cónclave: la película que arrasó incluso antes de que muriera un Papa
Centrándose en los personajes y sus filiaciones, la película sabe cómo transmitirnos sus disputas y sus luchas. Los preparativos se apilan, las votaciones comienzan y todo crece en tensión cuando se revelan secretos y se descubren los trapos sucios de los candidatos. Haciendo que nadie esté seguro en un thriller absolutamente trepidante donde, por momentos, se nos olvida que estamos viendo a curas peleando por ver quién será el elegido de Dios en la tierra.
Esto también implica que la película tiene cierto grado de irrealidad. Aunque no sabemos qué ocurre exactamente dentro del Vaticano durante un cónclave, desde luego no será algo como en Cónclave. Está ficcionalizado para añadir tensión y hacerlo más vivido e interesante.
¿Le quita eso mérito? Ni una pizca. Al contrario. Sabe hacer un tema árido y poco interesante como es un grupo de hombres religiosos encerrados en una iglesia para decidir quién será el nuevo líder de su institución tremendamente interesante al condensar lo que es realmente valioso de la historia. A veces exagera y es difícil creer que en un solo cónclave pueda ocurrir todo lo que ocurre en este. Pero eso no quita para que nos permita hacernos una muy buena idea de lo que ocurre allí. Incluso si no es tan tenso y espectacular como en la película de Berger.
Una película que no deberías perderte
A eso ayuda también que sus actores están absolutamente magistrales. Ralph Fiennes está colosal, como es habitual en él, pero Stanley Tucci y John Lithgow como los cardenales Aldo Bellini y Joseph Tremblay también brillan con luz propia. Aunque es innegable que los italianos, dos prodigiosos Sergio Castellitto e Isabella Rossellini, acaban comiéndose la mayoría de escenas donde aparecen, demostrando que no tienen absolutamente nada que envidiar al casting de ensueño de esta película.
Todo eso, sumado a lo impactante de su final, hace de Cónclave una película apasionante y que no deberías perderte. Incluso si estás ya cansado de papados, elecciones y todo ese politiqueo religioso que, en nuestro día a día, tampoco nos afecta tanto.
Por fortuna, ahora lo tienes más fácil que nunca para verla. Conclave llega el próximo viernes 27 de junio a Movistar+. Lo cual es una oportunidad perfecta para ver una de las películas más interesantes, premiadas y relevantes de los últimos años. Incluso si ni su director ni ninguno de los implicados se vio venir ni remotamente que iba a ocurrir.
La película El Núcleo, lanzada en 2003 y protagonizada por Aaron Eckhart, Hilary Swank y Stanley Tucci, ha sido objeto de críticas por su falta de rigor científico. Considerada uno de los fracasos taquilleros del mismo año, la NASA la incluyó en su lista de las siete películas menos realistas en 2011, ocupando el segundo lugar, justo detrás de 2012. La trama gira en torno a una premisa extremista: la idea de que el núcleo de la Tierra ha dejado de girar y que la solución es detonar una bomba nuclear para reiniciar su rotación.
Una película con una base científica nula
Expertos en geofísica, entre ellos el astrofísico Roland Lehoucq y la sismóloga Jackie Caplan-Auerbach, han destacado las numerosas inexactitudes de la película. Según Lehoucq, El Núcleo presenta “concepciones erróneas de las leyes de la física, hazañas técnicas ridículas e invenciones científicas puras”. Caplan-Auerbach critica que, aunque la película menciona correctamente que el campo magnético de la Tierra se origina en su núcleo, sugiere incorrectamente que esta función depende de la rotación del núcleo interno. En realidad, es la dinámica del núcleo externo líquido lo que produce dicho campo.
Además, la noción de utilizar un material ficticio llamado Unobtainium para llevar a cabo la misión refuerza la falta de fundamento científico en la historia. Los científicos señalan que no solo es improbable que el lanzamiento de una bomba nuclear tenga éxito en tales condiciones, sino que representaciones de desastres inminentes como olas de calor o la exposición a radiación masiva son pura fantasía.
A pesar de estas críticas, El Núcleo sigue siendo accesible para los espectadores, ya que actualmente está disponible en Netflix, lo que podría llevar a nuevas audiencias a cuestionar la veracidad de sus representaciones científicas.
Kieran Culkin, ganador de un Oscar y un Emmy, ha sido confirmado como el nuevo anfitrión Caesar Flickerman en la próxima película de la exitosa saga, The Hunger Games: Sunrise on the Reaping. Este papel es un reemplazo del icónico Stanley Tucci, quien interpretó al carismático Flickerman en la serie original de películas que capturaron la atención del público mundial. La decisión de elegir a Culkin para este reconocimiento destaca su versatilidad y talento, lo que ha generado expectativas elevadas entre los fanáticos.
Una película que busca explicar los orígenes de la historia
La trama de Sunrise on the Reaping se desarrollará en un contexto previo a los eventos que se narran en las cuatro películas anteriores, iniciando un viaje que explora los orígenes de la serie. Culkin se une a un elenco ya anunciado que incluye al actor Joseph Zada en el papel de Haymitch Abernathy, Whitney Peak como Lenore Dove Baird, Mckenna Grace interpretando a Maysilee Donner y Jesse Plemons asumiendo el rol de Plutarch Heavensbee. Estas adiciones prometen enriquecer la narrativa con personajes complejos y carismáticos.
Los cineastas han declarado que este preámbulo busca profundizar en la historia de Panem, ofreciendo a los espectadores una mirada fresca y cautivadora sobre la cultura y las dinámicas sociales que rodean los Sangrientos Juegos. La elección de un anfitrión como Culkin, conocido por su habilidad para equilibrar la comedia y el drama, sugiere que el tono de la película podría ser tanto grave como entretenido. La comunidad de fanáticos de “Los Juegos del Hambre” espera ansiosa más noticias sobre el desarrollo de este nuevo proyecto cinematográfico, que promete seguir con la rica tradición de la saga mientras introduce nuevos elementos narrativos.