Backrooms es la película de la temporada. Con un presupuesto de 10 millones, ha hecho 135 millones de taquilla, de momento, y con una extraordinaria recepción crítica y una notable recepción por parte del público, la película está llamada a ser una de las películas del año. Además de convertir a su jovencísimo director, Kane Parsons, de apenas 20 años, en una de las grandes revelaciones del cine. El cual, además, ya está dando que hablar por sus opiniones totalmente a contrapelo sobre la IA en el cine.
IA generativa no, gracias
En una reciente entrevista con The Australian, el director ha afirmado que, al respecto de la IA, se considera en “el mismo lugar que la mayoría de personas con la cabeza sobre los hombros”: no quiere que Hollywood, o ninguna otra industria, empiece a usar la IA. Llegando a afirmar que “si pudiera chasquear los dedos y hacer que la IA generativa desapareciera para siempre, probablemente lo haría”, Parsons parece tener las ideas muy claras al respecto.
De hecho, no se ha quedado ahí. Afirmando que “la IA generativa se siente menos como innovación que como un síntoma de una corrupción cultural y económica mayor”, ha dejado muy claro su opinión sobre la IA. Pero también que quiere explorarla en su trabajo. Pues ha dicho que “estoy interesado en usar esa iconografía en el arte — no usar la IA para hacer el arte en sí, sino examinar que representa”, dejando entrever por donde se pueden conducir sus próximos proyectos tras el éxito arrollador de su debut.
Esto contrasta con las recientes declaraciones de Martin Scorsese, afirmando que debemos estar abiertos a la IA, porque el cine es un medio joven y no debemos cerrarnos a sus posibles evoluciones. Demostrando que existe una evidente diferencia entre cómo se percibe generacionalmente esta tecnología. Y no precisamente en la relación de edad que normalmente esperaríamos.