Backrooms está arrasando en cines, demostrando que no todo está inventado en el terror. Esta película de Kane Parsons ha llevado un estilo que ya hacía años que arrasaba en Internet, haciéndola accesible para una audiencia masiva, respondiendo tanto entre el público y la crítica de un modo totalmente inesperado. Pero aún más inesperado es las influencias que el propio director ha reconocido que ha tenido a la hora de filmar su película, que no se encuentran en el cine, sino en los videojuegos.
Una película muy de videojuego
En una entrevista en Letterboxd, el director ha hablado de sus principales influencias. Además de hablar cómo series como Mr. Robot y Retratos de una obsesión le han influenciado enormemente, ha destacado como un videojuego en particular ha creado un efecto particular en él: Portal. En sus palabras: “Portal sería la influencia más temprana que puedo señalar, es mi mayor influencia sobre todo lo que he hecho en mi vida”.
De hecho, ha querido señalar cómo en términos artístico como “algo que me impactó con el primer juego y que se solidificó aún más en el segundo fue la dirección de arte. Puedes ver estos murales en las paredes, puedes ver rastros de que hay otra persona ahí”. Y cómo todo eso se traduce en la película en cómo “hay momentos específicos en la película en los que tenemos esos murales, en general es muy obvio de cómo y por qué conecta con ‘Backrooms’, pero es muy especial para mi”.
Esta conexión entre un videojuego de culto, adorado de forma generalizada, y el cine, demuestra la porosidad existente en el audiovisual entre las nuevas generaciones. Ya no existen estas barreras tan claras que existían antes entre cine, televisión y videojuegos, con los nuevos directores teniendo una mucha mayor flexibilidad a la hora de tomar influencias de diferentes medios. Y el cine enriqueciéndose muchísimo gracias a eso.
Steven Spielberg siempre es una incógnita. Es un director muy bien valorado y muy querido por crítica y público, pero sus películas son siempre una incógnita. No es un creador de blockbusters infalible que cree un éxito tras otro: es un artesano que hace películas caras que suelen funcionar, pero tiene en su haber películas que no siempre han funcionado. O que ha llevado un tiempo apreciar del modo que se esperaba. Y quizás su última película, El Día de la Revelación, sea el caso.
Una película difícil de saber cómo funcionará
Con una taquilla de 44 millones en Estados Unidos y 92.8 millones global, según Box Office Mojo, ha superado por muchísimo las expectativas de su primer fin de semana. Lo cual supone un muy buen inicio, teniendo en cuenta que ha tenido un presupuesto relativamente moderado. Con un coste de 115 millones, hablamos de que podría acabar recuperando costes, de no ser porque ha sido una película particularmente cara en lo que respecta en su marketing: ha aparecido en todos los medios, se ha machacado su importancia y eso puede hacer que acabe siendo un pequeño fracaso.
Especialmente, porque la película está siendo extrañamente divisiva. Con la crítica no decidiéndose si es genial o decepcionante, es difícil leer cómo funcionará la taquilla a partir de este momento. Haciendo que la película sea una absoluta incógnita en el futuro próximo: bien puede ser un discreto éxito de taquilla o bien uno de los fracasos del año, aunque no uno sonado.
Mientras, Obsession lleva 268 millones en su taquilla global, Backrooms se le acerca con 248 millones y el gran fracaso parece ser es He-Man y los Masters del Universo, que tan solo recauda 86 millones globales, siendo el gran trastazo de la temporada. A diferencia de The Mandalorian y Gru que, consiguieron llegar a 315 millones a nivel global, si bien no ha llegado a conseguir las cifras esperadas, abre la puerta a no dar pérdidas. Mostrando una imagen muy saludable de la taquilla estadounidense, donde, en general, 2026 aún tiene que darnos algún gran batacazo. O alguna película que no funcione, al menos, relativamente bien.
Si te gusta el cine conoces A24. Al fin y al cabo, son los causantes de que ahora conozcas películas como Todo a la vez en todas partes, Ex Machina o A Different Man y, por supuesto, son los que han traído a los cines de todo el mundo la película de la que se está hablando sin parar durante las últimas semanas: Backrooms. Lo que nadie esperaba es que esta obra, que solo ha costado 10 millones de dólares, haya hecho volar todos los récords internos de golpe y porrazo.
Tras la puerta está el dinero
Solo han hecho falta dos fines de semana para que la película de terror supere todos los récords en taquilla de A24, consiguiendo más de 200 millones de dólares y superando, por tanto, a su mayor éxito anterior, Marty Supreme. Aquella hizo durante toda su estancia en cartelera (contando la nominación al Óscar) 191 millones, mientras que Kane Parsons ya ha acumulado 212 millones… y los que quedan.
En realidad ya se veía venir, dado que ha tenido el mejor estreno de la historia de la productora con 81 millones solo en Estados Unidos, triplicando el anterior (Civil War, con 25,5). La “culpable” ha sido una Gen Z ávida de historias contadas para ellos que está marcando el camino del nuevo cine, que, con suerte, estará más alejado de secuelas y franquicias que lo que nos hemos comido los últimos años.
Total, que Backrooms ha ganado ya tanto dinero para A24 que tendrían que ponerle un monumento a su director. En el Hollywood actual, ganar 20 veces lo que te gastaste es sinónimo de victoria contra el sistema. ¡Que se lo pregunten al director de Obsession si no!
Backrooms es la película de la temporada. Con un presupuesto de 10 millones, ha hecho 135 millones de taquilla, de momento, y con una extraordinaria recepción crítica y una notable recepción por parte del público, la película está llamada a ser una de las películas del año. Además de convertir a su jovencísimo director, Kane Parsons, de apenas 20 años, en una de las grandes revelaciones del cine. El cual, además, ya está dando que hablar por sus opiniones totalmente a contrapelo sobre la IA en el cine.
IA generativa no, gracias
En una reciente entrevista con The Australian, el director ha afirmado que, al respecto de la IA, se considera en “el mismo lugar que la mayoría de personas con la cabeza sobre los hombros”: no quiere que Hollywood, o ninguna otra industria, empiece a usar la IA. Llegando a afirmar que “si pudiera chasquear los dedos y hacer que la IA generativa desapareciera para siempre, probablemente lo haría”, Parsons parece tener las ideas muy claras al respecto.
De hecho, no se ha quedado ahí. Afirmando que “la IA generativa se siente menos como innovación que como un síntoma de una corrupción cultural y económica mayor”, ha dejado muy claro su opinión sobre la IA. Pero también que quiere explorarla en su trabajo. Pues ha dicho que “estoy interesado en usar esa iconografía en el arte — no usar la IA para hacer el arte en sí, sino examinar que representa”, dejando entrever por donde se pueden conducir sus próximos proyectos tras el éxito arrollador de su debut.
Esto contrasta con las recientes declaraciones de Martin Scorsese, afirmando que debemos estar abiertos a la IA, porque el cine es un medio joven y no debemos cerrarnos a sus posibles evoluciones. Demostrando que existe una evidente diferencia entre cómo se percibe generacionalmente esta tecnología. Y no precisamente en la relación de edad que normalmente esperaríamos.
Ya es oficial: Backrooms, en tan solo un fin de semana de taquilla, ha recaudado 8 veces lo que costó, ha conseguido el mayor éxito de la historia de A24 y lo ha cambiado todo para su director, Kane Parsons, que con solo 20 años acaba de asegurarse un futuro espectacular. Sin embargo, era un éxito cantado: lleva, al fin y al cabo, desde el 7 de enero de 2022 añadiendo lore en su canal de YouTube y aterrorizando al público con su versión de las backrooms. Pero… ¿Qué son, cómo han llegado a ser un término conocido por todo el mundo y por qué han arrasado en taquilla? Os lo contamos.
No entre por la puerta principal
Año 2019. Alguien sube a 4Chan, el famoso foro anónimo de Internet donde han ocurrido las barbaridades más grandes de la historia, se han spoileado películas y se han decidido gobiernos, la imagen de un lugar interior, alfombrado, con varias habitaciones conectadas entre sí e iluminadas tan solo por una luz artificial. El texto que acompañaba a la imagen es “Postea imágenes inquietantes que se sienten extrañas”. Otro usuario, poco después, daba nombre al fenómeno: “Si no tienes cuidado y sales de la realidad en los lugares equivocados, acabarás en las Backrooms, donde no hay nada más que el olor de la antigua alfombra húmeda, la locura del color amarillo, el ruido de fondo sin fin de luces fluorescente al máximo y aproximadamente seiscientos millones cuadrados de kilómetros de habitaciones vacías montadas al azar para atraparte”.
Inmediatamente, los usuarios de 4Chan adoptaron el término “Backrooms” y empezaron a postear tanto imágenes reales como otras realizadas digitalmente, además de crear historias sobre personas que han caído en estos lugares. Pero claro, no había una línea de tiempo real ni una historia canónica, por lo que cada uno seguía el lore que quería seguir. Poco a poco empezaron a subir más y más vídeos, creepypastas e imágenes en un esfuerzo colaborativo de los que ya prácticamente no podemos ver nunca en el Internet actual. Y en este maremágnum, apareció Kane Parsons.
En el fondo, las Backrooms eran evoluciones de cosas que ya habíamos visto en el terror, lugares liminales entre la realidad y la ficción, que reconocemos y no al mismo tiempo. Particularmente, aquella primera imagen que dio inicio a todo era de una tienda de muebles que se estaba renovando en Wisconsin allá por 2002. Un momento perfecto para que Parsons, con tal solo 16 años, subiera un vídeo creado con After Effects y Blender a YouTube titulado The Backrooms (Found Footage), sobre un hombre perseguido por un monstruo en este lugar, grabado con una cámara VHS en los años 90. Fue un éxito con decenas de millones de visitas y buenísimas críticas, indicando que era mejor que lo que Hollywood estaba haciendo en ese momento. La vida no volvió a ser la misma para el adolescente.
24 cortometrajes después, donde la historia se amplió y creció hasta límites insospechados aún con parones de por medio (por ejemplo, entre 2023 y 2025 solo pudo hacer cuatro cortos), A24 vio el tirón y se decidió a financiar una película de pequeño presupuesto dirigida, por supuesto, por el chaval, para asegurarse de que respeta el lore, sus ideas y su propio tono. El resultado ha sido un aplauso global y el descubrimiento de las “backrooms” para un público ajeno a Internet… además del nacimiento de una nueva franquicia. El meme oficialmente ha muerto en Internet, pero ha encontrado un nuevo lugar en el que colarse, porque en este mundo en el que vivimos nada vive y nada muere: simplemente, aprende a transformarse.
Hace diez años, nadie sabía lo que eran las backrooms. Ahora, no solo se han convertido en un fenómeno online, sino que, además, tienen su propia película que, para colmo, va a arrasar en cines por encima de The Mandalorian and Grogu. Y os aseguro que en Disney nadie había previsto esto. Sin embargo, no es la primera vez que un fenómeno de Internet pega el salto a la gran pantalla, normalmente con un éxito más bien risible pero, en ocasiones contadas, consiguiendo crear algo que va más allá del meme. ¿Nos zambullimos en las backrooms de las películas-meme más extrañas y, al mismo tiempo, increíbles de la historia?
Slender Man
El 10 de junio de 2009, un usuario de Something Awful subió dos montajes de niños con una extraña criatura por detrás. Había nacido, sin saberlo, Slender Man. Tan solo cuatro días después, ya tenía fanfics escritos sobre él y el fanatismo empezó a hacerse monumental e incontrolable. Y, cómo no, llegó a Hollywood con una película de bajo presupuesto (10 millones) que recaudó cinco veces más. Todos contentos, salvo por una cosa: el personaje no es propiedad de nadie, por lo que hay decenas y decenas de películas de bajo presupuesto con él como protagonista.
Hay un buen puñado de The Slender Man y Slender, con variaciones como Mystery of the Slender Man (que es una trilogía), Slender Man Stabbing, Slender: Demoniac, Slender The Arrival, Slender Man 2: Curse Book, The Slender Case, Beware the Slenderman… Te estarás preguntando si alguna de estas es buena, y la respuesta te la puedes imaginar: en absoluto.
Karen
Seguro que alguna vez has escuchado eso de “Eres una Karen” o “Se comporta como una Karen”. El término nació en 2015 tras la frase viral “Siempre hay una Karen”, e incluso a día de hoy sigue siendo más que conocido y faltoso. Lo suficiente como para que se hayan hecho películas al respecto, como Karen, de Coke Daniels (que muchos confundieron con un mal sketch del Saturday Night Live), Amytiville Karen (donde una “Karen” acaba poseída por un espíritu diabólico) o A Christmas Karen (que es básicamente lo mismo, pero en Navidad). Para ver y olvidar.
This Man
Toda la vida he vivido aterrado con la idea de que haya un hombre que se nos aparezca en los sueños y cuya cara todos recordemos. La idea ya fue explotada de manera brillante en Dream Scenario, con Nicolas Cage, pero realmente fue una idea del diseñador italiano Andrea Natella, que explotó en 2009 y sigue hasta ahora. Sorprendentemente, el dibujo de This Man consiguió fama internacional, y en Japón se llegó a hacer una película basada en él titulada, precisamente, This Man, e incluso llegó a haber una co-producción hispano-italiana llamada Heste Hombre. Ninguna de las dos tuvo relevancia, y Dream Scenario acabó de taparlas para siempre. Nadie puede contra Nic Cage.
Grumpy Cat
En los inicios de Internet, cuando aún nos conformábamos con poco, todos alucinábamos con Grumpy Cat, uno de los primeros memes que tuvieron la mítica combinación de texto arriba y texto abajo: la cara de constante cabreo del gato llevaba a extrapolarla a cientos de situaciones cotidianas. Realmente, el minino se llamaba Tardar Sauce y su cara era producto de una enfermedad. De hecho, el gato vivió tan solo siete años, donde le dio tiempo a ser una estrella de Internet y a protagonizar su primera (y única) película, Grumpy Cat’s Worst Christmas Ever, de 2014, donde apareció junto a Aubrey Plaza, que también le ponía voz. A nadie le gustó demasiado y Grumpy Cat pasó a un segundo plano, haciendo de oro a sus dueños hasta el día de hoy, donde se siguen publicando cómics sobre él y su hermano.
El hamster bailongo
Si llevas en Internet tanto tiempo como yo, seguro que te acuerdas del hamster que baila con una canción de Robin Hood, Whistle-Stop. El hamster (perdón, “hampster”) bailongo nació en 1997 con la intención de convertirlo en una estrella de Internet, y vaya que si lo consiguió, convirtiéndose en uno de los primeros y más satisfactorios memes de la historia. Llegó a tener disco propio, los hamsters digitales se ofrecieron para celebrar todo tipo de fiestas y en 2009, años después de lo que debería, salió a la venta How the Hampsters Saved Winter, una película directa a DVD que vendió solo 2000 copias, lo que le llevó a ser “lost media” hasta 2022, cuando alguien la subió a YouTube. Para bien o para, una vez vista, mal. Ew.
Backrooms se estrena este viernes en Estados Unidos, y ya es una de las películas de terror más esperadas del año. En parte porque está basada en un fenómeno de YouTube, en parte porque pinta francamente estupenda y en parte porque su director, Kane Parsons, cumplió 20 años durante el rodaje. No estamos precisamente boyantes de nuevos talentos y debería ser motivo de alegría que un chaval talentoso prefiera hacer cine antes que TikToks, pero por supuesto que el mundo no ha querido aceptarlo tan fácilmente.
Mal rollo garantizado
Los rumores dicen que Parsons, que creó toda una mitología sobre las backrooms durante años en YouTube, no fue el director de la película y que tuvo a alguien dirigiendo por él, pero Mark Duplass, uno de los protagonistas, ha salido en su defensa en Twitter ante un usuario que aseguraba que el joven no estaba al mando de la película.
“Mmmmmh, con todo el respeto, no recuerdo haberte visto en el rodaje. Cuando estuve allí, Kane lo controlaba al 100%. Más que muchos directores que le triplican la edad“. Aparentemente, la persona que afirmaba que Parsons no dirigió la película era un “experto” que sabía que ningún ejecutivo daría 10 millones a un chaval de 20 años, como haciendo que A24 y Paramount son la misma cosa.
En la misma línea ha hablado Sophy Romvari, directora de cine, afirmando que “Los celos mueven muchos de estos discursos sobre la edad y el éxito. Puedo decir con confianza que estoy muy contenta de haber hecho mi primera película a los 34 y no a los 20, soy mucho mejor ahora”. En todo caso, guste o no a los haters, Backrooms parece que se estrenará por todo lo alto, superando a The Mandalorian and Grogu en taquilla y dando una de las grandes sorpresas del año. Algo está cambiando en Hollywood, por suerte.