Durante muchos años parecía que el western era el género de nuestros padres, cuando no de nuestros abuelos. Un género que era una americanada, que gustaba a nuestros mayores por pura nostalgia, y que no tenía mucho que aportar al presente. Por supuesto, nos equivocábamos. Hay excelentes westerns ahí fuera y de hecho, sigue siendo posible hacer buenos westerns. No hay nada en la ambientación que sea irreproducible en la actualidad y, por sus características, le viene al pelo a nuestro caótico presente de capitalismo salvaje.
Eso lo sabe bien Kurt Sutter, creador de Hijos de la anarquía quien, con su nueva serie, Los abandonados, nos quiere demostrar que el western puede servir para contar historias que resuenen con el público actual. Y, además, hacerlo en la plataforma favorita de muchos: Netflix.
Un western movido por dos actrices excepcionales
Los Abandonados nos sitúa en 1850 en Oregón. Allí, un grupo de personas viven pacíficamente sin ninguna clase de conflicto. Pero eso no da para ninguna clase de historia y por eso, ocurre algo: llega una corporación que busca hacerse con sus tierras. Eso hace que los lugareños se organicen bajo el auspicio de dos familias dominadas por dos poderosas matriarcas que definirán los sucesos a partir de entonces por el control de su pueblo. Por las buenas o por las malas.
Siguiendo de cerca la estructura y el tono de Hijos de la anarquía, la pretensión de Sutter es hacer un western que explote todos los lugares comunes de sus historias. La violencia, los lazos familiares, los individuos y sus grupos infrafamiliares contra la sociedad y el choque entre el capitalismo y la comunidad. Algo que en este caso, se ve liderado por dos actrices de gran nombre: Gillian Anderson y Lena Headey.
De hecho, todos los críticos que han podido ver ya la serie destacan que ellas son el auténtico motor de la serie. Estas dos actrices de curriculum más que consumado demuestran ser el auténtico corazón y sangre de Los Abandonados, cargándose a las espaldas la narrativa de la serie de un modo que sólo podrían hacer dos actrices absolutamente excepcionales como ellas. Convirtiendo en la serie en un absoluto imprescindible para cualquier fan de estas dos actrices, es decir, cualquier persona que las conozca.
No es menos cierto que la opinión general entre los críticos es que la serie es, cuanto menos, desigual. Incluso si las actrices protagonistas están absolutamente soberbia y la narrativa funciona, lo violento de la misma y lo esquemática que resulta acaba pasándole factura. Resultando demasiado artificial para algunos de los críticos.
Una de las causas que se señalan que ha podido causar esto es que su creador, Stutter, dejó la serie antes de la finalización de su primera temporada. Aunque no se han aclarado sus razones, si fue por causas de diferencias creativas con Netflix o porque quiere concentrarse en su debut como director en el cine con This Beast, aún sin fecha de estreno, todo el mundo reconoce que aquí falta exactamente lo que es muy evidente en sus grandes obras, como Sons of Anarchy o The Shield: cierta ambigüedad moral en sus personajes y mayor profundidad en los acontecimientos de la trama.
¿Significa eso que no merezca la pena Los abandonados? En absoluto. Como hemos señalado, sus actrices protagonistas ya hacen imprescindible cualquier serie en la que aparezcan, y aunque sólo sea un eco, Stutter siempre es seña de calidad. Puede que pudo haber sido más, pero también es cierto que muchos críticos opinan que es una buena serie pese a todo. Incluso si no al nivel de lo que esperan del creador de Sons of Anarchy.
Si tienes curiosidad por ver la serie, está ya disponible en Netflix. Son diez episodios, no hay confirmada una segunda temporada y sin su showrunner, parece dudoso que la haya. Así que parece un plan perfecto para disfrutar de una serie que, incluso si no es lo mejor que nos ha ofrecido su creador, es una más que digna curiosidad del catálogo de streaming actual.