Cómo ‘Toy Story’ ayudó a que un padre y un hijo naufragados y a la deriva sobrevivieran

Si tuviéramos que elegir la frase más famosa de la saga Toy Story, esa no sería “Eres mi ayudante favorito”, “Hay un amigo en mí” o “Alguien ha envenenado el abrevadero”. Sin duda, esa sería el “¡Hasta el infinito y más allá!” de Buzz Lightyear. Lo curioso es que la frase en cuestión, aunque se utiliza para enfatizar su arco de personaje, empezó como simple broma, porque, tal y como dice Woody, no puedes ir más allá del infinito. Salvo que a estas alturas, 31 años después de la película original, creo que todos podemos estar de acuerdo en que claro que se puede.

¡Hasta el infinito, y a sobrevivir!

Lo sorprendente y que casi nadie sabe, es que la frase en cuestión, que ha sido utilizada por Beyonce o Justin Bieber en sus canciones, también fue lo que salvó a un padre y un hijo de morir en alta mar allá por 2008. Fue entonces cuando Walter Marino, de 46 años, y su hijo Christopher, de 12, acabaron a la deriva cerca de su casa en Daytona Beach, allá por Florida. Aparentemente, Christopher se estaba nadando cuando quedó atrapado en una corriente y su padre fue tras él. Lo que pasó no lo esperaba nadie: ambos acabaron pasando la noche en el agua, alejados de toda civilizacion. Walter pensó que había llegado su hora, pero entonces llegó Buzz Lightyear.

Para que su hijo, con autismo, no se pusiera nervioso de más y complicara la situación, Walter decidió entrar en un juego de repetición: él decía “Hasta el infinito” y Christopher repetía “¡Y más allá!” una y otra vez. Cuando les encontraron, a las 8 de la mañana, 13 kilómetros más allá de la costa, sorprendentemente los dos estaban vivos. Como declaró el padre, “Él estaba viviendo una aventura. Tan solo fue un día en el océano para él, y no fue hasta que las medusas empezaron a picar que empezó a asustarse un poco”.

Pero no penséis que ambos estaban unidos, o agarrados a algo: estaban nadando, apartados por varios metros, y Toy Story les sirvió para estar juntos, como si fuera el mítico juego de piscina Marco Polo. Buzz Lightyear nos mantuvo en pie. Yo gritaba ‘¡Hasta el infinito, y más allá!’ y entonces le escuchaba, hasta que el grito se volvió más y más distante y al final no pude escuchar nada”. Ambos estaban separados, en el momento del rescate, por un kilómetro y medio.

Hay que decir que esta unión no es casual: el niño apenas hablaba, excepto con frases de películas Disney, con las que se comunicaba con su padre. Al final todo salió bien, y quizá no hubiera sido posible sin Pixar. Es posible, eso sí, que el estudio no vuelva a tener nunca una frase tan mítica como “¡Hasta el infinito y más allá!”. Demasiadas películas, al fin y al cabo, y demasiadas secuelas que han aminorado un poco el impacto, por buenas que sean Hoppers o Toy Story 5.

Sin embargo, aunque el estudio sufrió un poco durante la pandemia, cuando Disney decidió estrenar sus películas directamente en su servicio de streaming, lo cierto es que está en un estado de forma envidiable y demostrando por qué, por mucho que DreamWorks o Sony estén respirando en su nuca, siempre tiene una manera de sobrevivir. ¿Acaso alguien podría repetir frases de Spider-man: Un nuevo universo en alta mar para no caer ahogado?

La única película que Pixar ha hecho en 2D y de la que ya nadie se acuerda

Desde que Toy Story se estrenara en 1995 hasta ahora, Pixar ha hecho 30 películas, prácticamente a una por año. Y, aunque ahora el resto de estudios de animación también han encontrado con la tecla para hacer cine que realmente desafíe al espectador y le ofrezca algo distinto, como hacía Pixar en sus inicios, siempre hay algo de casita, de hogar y de alegría en volver a ver una película suya. Y Hoppers, su última cinta, muestra perfectamente por qué, mezclando la aventura con la ternura y una comedia que funciona a las mil maravillas. Pero, durante un tiempo, cuando nadie dudaba de su grandeza, hizo algo que nadie esperaba: participar en una película en 2D.

Buzz Lightyear al rescate

En el año 2000, Pixar había tomado el mundo del cine por sorpresa y recolocado a Disney en el mapa, con tan solo tres películas: Toy Story, Bichos y Toy Story 2. Los muñecos de Woody y Buzz Lightyear se vendían a millones, y, obviamente, en la Casa del Ratón querían más. Pero claro, en aquel momento, hacer una serie de televisión por ordenador y que quedara bien era una misión imposible que habría costado muchísimos recursos y una cantidad de dinero absurda. Por eso, cuando en Disney decidieron crear Buzz Lightyear of Star Command, un spin-off del co-protagonista de Toy Story, en 2D.

Para dar el pistoletazo de salida a la serie, y como era tradición por aquel entonces, se hizo una película que sirviera como episodio piloto, en la que se plantearon las tramas maestras del resto de episodios y en la que el mismo Tim Allen volvió para ponerle la voz. Y, aunque toda la producción pertenecía al estudio de animación para televisión de Disney (al fin y al cabo, era una película que aparecía directamente en VHS), su primer minuto y medio estaba hecho por Pixar cien por cien. En él, los soldados traían al cuarto una película de Buzz Lightyear que ponían en el vídeo. Todos los actores de voz volvieron, excepto Tom Hanks, que fue sustituido por su hermano Jim Hanks. Es lo que hay.

A posteriori, la serie duró 62 episodios y se emitió entre el 2000 y el 2001, a razón de un capítulo al día. Fue un curioso experimento, pero Pixar acabó algo desencantada. Tanto, que pasaron siete años hasta atreverse con algo parecido: Cars Toons, que recopilaba 15 cortos basados en Cars con Mate como protagonista. Finalmente, en 2021 estrenaron, por fin, su primera serie propiamente dicha, Monstruos a la obra, cerrando el círculo. En 3D, por supuesto.

Sin embargo, Pixar sí que ha acabado experimentando con las 2D, especialmente en una época donde hacerlo es realmente transgresivo. Concretamente fue en 2007, cuando hizo el corto Tu amiga la rata, un spin-off de Ratatouille que apenas tenía escenas hechas por ordenador. Pero el primero hecho al cien por cien fue Kitbull, uno de sus mejores trabajos… Y, ¿quién sabe? Quizá Gatto, su futura y misteriosa película, quiera darle la vuelta a la baraja como en su día lo hizo Toy Story. Y todo tendrá su origen en Buzz Lightyear.

Vuelven los juguetes que han marcado varias generaciones y que siempre soñaste tener

Seis años después del lanzamiento de Toy Story 4, Woody, Buzz Lightyear y el resto del icónico elenco de la franquicia más longeva de Pixar están de regreso en Toy Story 5, que se lanzará en cines el 18 de junio. Este nuevo capítulo promete explorar una vez más el significado de la infancia y el papel que desempeñan los juguetes en un mundo cada vez más dominado por las pantallas. Un nuevo tráiler ha sido desvelado, insinuando la pregunta fundamental que muchos se hacen: ¿cuál es la verdadera función de un juguete en la actualidad?

Hasta el infinito… O hasta la quinta parte, al menos

Desde su debut en 1995, Toy Story ha sido un pilar en la historia del cine de animación, conocida por su capacidad para abordar temas significativos sobre la infancia, la amistad y el paso del tiempo. El regreso de estos personajes entrañables, que han resonado con varias generaciones, genera una expectativa considerable entre los millones de fans.

El tráiler sugiere que la narrativa de Toy Story podría confrontar el desafío de la relevancia de los juguetes en una era donde los niños pasan más tiempo frente a pantallas que jugando con objetos físicos. La evolución de la infancia, impulsada por la digitalización, proporciona un telón de fondo interesante sobre el que se tejerá la historia. La voz de Woody, que sigue siendo interpretada por Tom Hanks, y otros miembros del elenco prometen traer nuevas capas de emoción y humor a la secuela.

La llegada de esta nueva entrega promete reavivar el amor por los juguetes en un contexto contemporáneo arrastrado por la tecnología, pero, por supuesto, de la mano de los personajes que han marcado a una generación. ¿Lloraremos tanto como con su terceta parte?