Jessie, de ‘Toy Story’, se basó en esta serie de los años 50: una locura que solo podía pasar en Estados Unidos

La mayoría de nosotros, ya sea por edad o por localización geográfica, solo conocemos los shows del Oeste para niños gracias a Toy Story. Es más: probablemente haya muchísima gente que creyó que se los habían inventado para tener la excusa de presentar a toda la familia de Woody. Sin embargo, en los años 50 los niños de Estados Unidos se amontonaban delante de la televisión para ver programas que, antes de la llegada de Barrio Sésamo, se basan en marionetas y cowboys sin mucho donde rascar. ¿O quizá sí?

¡Hay una serpiente en mi bota!

En la primera parte de Toy Story, Woody no necesitaba más explicación: era un vaquero que se tenía que enfrentar a un nuevo juguete espacial. Sin embargo, la llegada de Jessie en la segunda parte les obligó a pensar en una historia que les uniera. Así es como nació Woody’s Roundup, un show en blanco y negro donde Woody y Jessie compartían protagonismo con Stinky Pete y, por supuesto, su fiel caballo Perdigón. Lo que desde el resto del mundo no sabíamos es que ese show tenía su base en la realidad.

De lunes a viernes, de cinco y media a seis de la tarde, los niños americanos podían ver un programa llamado The Howdy Doody Show, presentado por Buffalo Bob Smith, conocido locutor de radio que se inventó a Howdy Doody en ese otro formato. Sin embargo, a la hora de llegar a la televisión hizo que le construyeran una serie de marionetas para continuar el éxito, todas ellas ambientadas en el Lejano Oeste. Así, uno a uno fueron apareciendo todos los habitantes de Doodyville: Heidy Doody (su hermana adoptiva), Phineas T. Bluster (alcalde de la ciudad) o incluso el dinosaurio Tizzy. Esa película de Clint Eastwood me la debí saltar.

The Howdy Doody Show duró desde 1947 hasta 1960, y tuvo un pequeño revival, en plena fiebre por la nostalgia de los 50, en 1975. Lo curioso del asunto es que, hoy por hoy, la serie no es recordada por sus episodios ni por la nostalgia (los niños que la vieron en el momento ahora ya pasan de los 70 años), sino por los muñecos. Y es que, ante el exitazo de la saga, obviamente empezaron a vender varias marionetas, que ahora cuestan un buen puñado de billetes de segunda mano. ¿Os suena de algo? Pues claro: Howdy Doody es, realmente, el bueno de Woody, con el que comparte hasta nombres, mientras que Jessie es su hermana Heidi. ¡Yee-haw!

Aunque este fue el programa que dio inicio a la fiebre del western televisivo para niños, los ejemplos son casi incontables: Hopalong Cassidy, El llanero solitario, The Gabby Hayes Show, The Adventures of Cyclone Malone, Boomtown, Four Feathers Falls, Rin Tin Tin… Si ahora os parece que tenemos demasiadas series y películas de superhéroes, echad un vistazo a cómo vivían en los 50 el western, porque era un absoluto no parar de pistolas, ponchos, indios y marionetas simulando la nostalgia de muchos años atrás.

Toy Story 2 indagó hondo en la historia de este subgénero propiamente estadounidense e hizo que todos los niños, en todo el mundo, abrieran una ventana a otro mundo que, de alguna manera e incluso sin la referencia, entendimos perfectamente. Porque sí, todos entendemos frases como “Hay una serpiente en mi bota” y “Alguien ha envenenado el abrebadero”, incluso sin conocer a Howdy Doody. ¿Entiendes, forastero?