Creo que nadie se sorprenderá si digo que, salvo excepciones contadas, las comunidades de videojuegos online son una lacra muy, muy tóxica. Nunca sabes con qué te vas a encontrar, si con un niño que va a proferir insultos racistas, un adulto que va a sugerir que acabes con tu vida o, si eres mujer, dos mil posibles maneras de traumatizarte. “Forma parte del juego”, dicen los psicópatas que se empeñan en hacerlo. Pero como han dejado claro hoy desde ‘Valorant’, no. No forma parte de nada.
Toxicidad fuera, mala vibra fuera
Después de que se hicieran virales una serie de insultos a través de Twitter (que no voy a poner aquí porque quiero que sigáis viviendo sin arcadas), desde Riot han decidido que es el momento de tratar de atajar, ahora sí que sí, la toxicidad inherente a ‘Valorant’.
No es que no lo hayan intentado hasta ahora, pero al final la automatización no lo puede conseguir todo, y muchas veces los baneos tienen que ser “dolorosamente manuales o dependiendo de los reportes de los jugadores”, aclarando que es un mal general de la industria: “Al final hay gente que quiere aliviar su inseguridad, o su mal día, o su odio contra algún extraño a través de su ordenador”.
Muy bien, pero además de reconocer que hay abuso, ¿qué van a hacer exactamente para evitarlo? Pues en primer lugar, actualizar sus normas de conducta para poner castigos más fuertes (como baneos permanentes) para discursos de odio o amenazas sexuales con un equipo mayor que pueda localizar los reportes manuales .
¿Va a terminar esto con el acoso online? Pues, francamente, no tiene pinta. Al menos han dejado bien claro que esas son sus intenciones, que ya es más que muchas desarrolladoras: “No vamos a llegar a un término medio. Si necesitas hacer comentarios realmente malvados disfrazados de charleta para disfrutar tu partida, por favor, juega a otra cosa. No te echaremos de menos“. Más claro, el agua.