Es innegable que Hollywood ha abierto las puertas al cine de todos los países y no solo de Estados Unidos. Solo en los últimos siete años hemos tenido Parásitos (que ganó), Drive my car, El triángulo de la tristeza, Anatomía de una caída, La zona de interés, Vidas pasadas, Emilia Pérez, Aún estoy aquí, El agente secreto y Valor sentimental. Casi nada. ¿Es cuestión de tiempo antes de que el cine estadounidense quede al margen para dejar paso a otros países?
De la “americanada” a la “internacionalada”
Rodrigo Teixeira, productor de Aún estoy aquí y que también ha estado tras películas como Frances Ha, Call me by your name o Ad Astra, lo tiene clarísimo: el cambio está al caer. “Estamos viendo al menos tres o cuatro películas internacionales en la categoría de mejor película. Y en cinco años creo que las películas internacionales serán el 60% de la categoría. Lo creo de verdad, porque podemos hablar más”. De momento, este año La bola negra puede sentar un gran precedente.
“Tenemos libertad de expresión, y en los Estados Unidos, sin libertad de expresión, es difícil que nos financien. Pero fuera la tenemos, y creo que en cinco años las películas internacionales van a ser más grandes que las americanas“. Por más que me gustara Aún estoy aquí, honestamente, no imagino colas en los cines para verla antes que Spider-man: Brand new day.
Este mismo año, de hecho, las predicciones apuntan a que en mejor película tendremos compitiendo La bola negra (España), Fjord (Rumanía) o Possible Love (Corea del Sur). Aún es pronto para hacer elucubraciones, pero parece que el productor brasileño tiene razón: no es que se vengan cositas. Es que se viene una revolución.