Microsoft ha confirmado hoy que está trabajando para hacer más eficiente Windows 11 en ordenadores con 8 GB de RAM, una configuración muy común en portátiles baratos y de gama media que sigue acumulando quejas por un rendimiento irregular. Según ha explicado la propia compañía, hasta finales de 2026 será una de sus prioridades hasta finales de 2026.
La promesa de Microsoft no viene acompañada de una fecha cerrada ni de una lista precisa de cambios, pero sí deja una señal bastante clara.
El mensaje de fondo es simple.
En Microsoft dan por hecho que Windows 11 tiene que ir mejor en máquinas con 8 GB, sobre todo cuando esa cantidad de memoria sigue siendo habitual incluso en muchos equipos nuevos.
Buena parte de las críticas que ha recibido Windows 11 en los últimos años giran alrededor de lo mismo: para configuraciones básicas, el sistema operativo se siente demasiado pesado, incluso al hacer tareas corrientes como navegar, abrir varias aplicaciones o tirar de videollamadas.
Esa imagen de Windows 11 no ha aparecido porque sí.
Varios análisis y reportes citados en la información sobre este tema señalan que algunos portátiles con Windows 11 y 8 GB de RAM pueden arrancar con cerca de 70% de la memoria ocupada incluso en reposo. Con ese punto de partida, cualquier carga extra se nota enseguida.
El comportamiento real cambia según el fabricante, el software preinstalado y el tipo de procesador, claro, pero la idea de que Windows 11 se ha vuelto especialmente voraz con la RAM lleva tiempo asentada entre los usuarios.
Lo que Microsoft busca ahora es aligerar la experiencia de uso en millones de equipos básicos.
No puede permitirse que Windows 11 arrastre fama de lento en un segmento donde los 8 GB siguen mandando. Y en esa percepción también pesa algo muy concreto: la acumulación de funciones, procesos en segundo plano y capas visuales que se han ido sumando al sistema con el tiempo.
Muchas de esas mejoras hacen el uso más cómodo, sí, pero también encarecen el consumo de memoria. Y eso se nota mucho más cuando el equipo va justo de hardware.
Microsoft todavía no ha publicado una hoja de ruta técnica completa, aunque hay varias áreas donde podría meter mano.
Entre las opciones más probables aparecen mover más partes de la interfaz a componentes más ligeros de WinUI, ajustar mejor el comportamiento de WinUI 3 y recortar el impacto de elementos basados en Chromium y WebView2, que suelen gastar más recursos que las alternativas nativas.
También sería lógico ver ajustes en servicios que se cargan al iniciar el sistema, una gestión más afinada de los procesos en segundo plano y cambios pensados para rebajar los picos de uso de memoria en equipos con hardware modesto.
Este movimiento también tiene una lectura competitiva.
Apple ha conseguido instalar en el mercado de consumo la idea de que sus equipos rinden mejor con 8 GB, sobre todo en el segmento generalista. En el lado de Windows, en cambio, la reacción inicial ha sido desigual: hay usuarios que celebran que Microsoft vuelva a poner el foco en el rendimiento básico, y otros recuerdan que promesas parecidas en el pasado no siempre acabaron en mejoras palpables.
Lo que sí parece ya fuera de discusión es que Microsoft no puede seguir mirando hacia otro lado con el problema de los 8 GB.
Por ahora no se sabe cuándo llegarán estas optimizaciones a Windows 11. Tampoco hay cifras oficiales sobre la mejora esperada ni detalles sobre qué tipos de dispositivos serán los que más lo noten.