World of Warcraft ha consolidado su lugar en la historia de los videojuegos como uno de los MMORPG más populares, celebrando dos décadas de relevancia ininterrumpida. Este hito no ha sido fácil de alcanzar, ya que Blizzard Entertainment enfrenta el reto de equilibrar las expectativas de sus jugadores veteranos con las de aquellos que recién se suman al universo del juego. Y es que por suerte cuentan con un público muy fiel y muy ducho en el juego, pero claro, siempre hay que buscar nuevos objetivos. Johanna Faries, presidenta de Blizzard, ha compartido en una reciente entrevista la complejidad que implica mantener la lealtad de los fans originales mientras se abre la puerta a nuevos públicos.
Amplitud de miras
La compañía ha adoptado estrategias que buscan satisfacer a una base de jugadores diversa, que abarca diferentes grupos demográficos con distintos niveles de compromiso y tiempo disponible para la experiencia de juego. No puedes hacer que cada expansión sea un cambio de rumbo drástico, explica Faries, indicando que las modificaciones en la jugabilidad y el contenido deben sentirse familiares y atractivas al mismo tiempo.
El constante diálogo interno sobre el futuro de World of Warcraft es clave en este proceso de desarrollo. Blizzard se esfuerza por encontrar un equilibrio entre la innovación necesaria y la fidelidad a las raíces del juego. Siempre hay más maneras con las que podemos innovar, señala Faries, reiterando el compromiso de la empresa con la creación de contenido que mantenga a la comunidad interesada y comprometida.
A medida que el panorama del videojuego evoluciona con nuevas tendencias y competidores, como Final Fantasy XIV, Blizzard se da cuenta de la presión respecto a la calidad y el alcance de las futuras expansiones. Los desarrolladores, junto con la dirección de la compañía, siguen trabajando para ofrecer experiencias que satisfagan a todos los grupos involucrados, pero reconocen que este equilibrio es una “persecución interminable”.