Seguro que cuando empiezas a jugar a un videojuego lo que piensas es “Buf, ojalá poder tener una vida repetitiva por cuatro duros aquí también”. ¡Pues sorpresa, porque diez afortunados van a poder cumplir ese sueño para el que ‘Second Life’ ya allanó el camino hace años! En este caso se trata de ‘Roblox’, que ha abierto su propio IKEA con dependientes reales que meterán ocho horas diarias en un experimento que, como poco, podemos calificar como “raro” sin temor a equivocarnos.
¿I KÉ hay que hacer?
Ojo, porque el sueldo tampoco está tan mal: 13,15 libras a la hora (15,45 euros), que no va a sacar de pobre a nadie pero en peores hemos estado. El concepto en sí (un mundo digital de diversión en el que vender cosas tanto reales como digitales) es profundamente deprimente, pero a favor de IKEA hay que decir que otras grandes superficies como Walmart también se han apuntado.
El trabajo tiene sus cosas buenas, claro: es completamente remoto (solo faltaría) y no necesitas experiencia previa porque es un puesto completamente nuevo. Eso sí, es un contrato limitado. Tanto, que sabremos cuándo empieza, pero si fracasa probablemente simplemente cierren el chiringuito en ‘Roblox’ sin dar mayores explicaciones a la prensa, entre otras cosas porque no está afiliado con el juego en sí y se trata de un avance independiente. Se comunican los éxitos, pero jamás los fracasos. De primero de marketing.
¿Y que hará la gente que trabaja ahí? Pues asesorar a los clientes en diferentes secciones. De momento, en el test inicial preguntan cosas como “¿Qué harías si Ikea se quedara sin perritos calientes pixelados?” o “¿Cómo te sientes con la idea de convertirte en píxeles?”. Si tu única pregunta es “¿De verdad hemos llegado ya a esa terrible etapa del capitalismo más turbocutre?” la respuesta es “Sí, por supuesto que sí”.