Activision ha implementado un sistema de inteligencia artificial en los últimos Call of Duty que podría acabar con la toxicidad de sus jugadores.
Tanto si eres un veterano como si llevas poco tiempo jugando a alguna de sus entregas, sabrás perfectamente que el ambiente en el modo online de los Call of Duty suele estar bastante… “cargado”.
Nada más entrar en las salas previas a una partida online, lo primero que escucharás será un surtido de gritos e insultos en todo tipo de idiomas (normalmente el inglés). Una breve aunque importante muestra del enorme grado de toxicidad de los fans de una saga que Activision exprime todo cuanto puede y más.
Esta situación no parece gustarle nada a la compañía (lo de la toxicidad, claro, lo de sacarles los cuartos a los jugadores le encanta) y quiere ponerle solución de una vez por todas. ¿Cómo? Usando la inteligencia artificial (esta no la viste venir).
Esta semana, Activision ha implementado un nuevo sistema de moderación en el chat de voz de varios de sus juegos más recientes gracias a la colaboración con la empresa Modulate. Este sistema utiliza una IA llamada ToxMod, que permite identificar en tiempo real los comportamientos tóxicos, como la incitación al odio, la discriminación y el acoso.
“Basada en una avanzada tecnología de aprendizaje automático y diseñada teniendo en cuenta la seguridad y la privacidad de los jugadores, ToxMod clasifica los chats de voz para detectar malos comportamientos, analiza los matices de cada conversación para determinar la toxicidad y permite a los moderadores responder rápidamente a cada incidente proporcionando un contexto relevante y preciso”, detalla Modulate en su página web.
De momento, la IA no es capaz de tomar medidas contra los jugadores por sí sola, y tan solo se limita a enviar informes al equipo de moderación (humano) de Activision, quienes podrán emprender acciones contra los usuarios si detectan algún tipo de infracción.
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Aunque Microsoft Teams es la herramienta más utilizada para conectar equipos, no es la única (y el Consejo Europeo no se lo va a poner fácil). Zoom, Slack y otras tantas ofrecen propuestas similares con ventajas un tanto diferentes que pueden atraer a distintos tipos de profesionales. Google hace algún tiempo que se sumó a este barco con su aplicación Google Chat, una de las mejores aplicaciones de su espacio de trabajo, que ha tratado de ofrecer actualizaciones contantes y apoyarse en la inteligencia artificial para diferenciarse del resto. Ahora está probando un nuevo sistema que podría poner a la compañía un paso por delante de su competencia.
Como han hecho saber en Google a través del blog oficial de Google Workspace, la compañía ha puesto en marcha la beta de una nueva función que permitirá enviar mensajes a Microsoft Teams o Slack sin llegar a salir de Google Chat en sí mismo.
Esta función será de pago
Sin embargo esta noticia no es la única, y las que quedan son un poco peores: para poder desbloquear esta función los usuarios deberán estar suscritos al servicio de interoperabilidad de Mio, lo que supone un gasto adicional y una pequeña molestia añadida. Google trata de justificar esta decisión con base en el uso de varias de estas herramientas de múltiples profesionales, colaborando con la compañía para poder ofrecer una solución agradable, aunque el precio quizá no sea especialmente contenido.
Mio ofrece en su página web oficial información al respecto de cómo va a funcionar esta colaboración: en esencia, los usuarios de Google Chat van a poder enviar mensajes a través de Google Chat y estos enviarse automáticamente a sus cuentas de Teams, Slack, Webex y Zoom, garantizando una comunicación segura, un intercambio de datos sin vulnerabilidades, la capacidad de compartir emojis e imágenes GIF, por ejemplo, entre todas las plataformas con las que Mio puede interactuar.
A pesar de ser una funcionalidad pensada para ser de pago, en estos momentos es posible inscribirse a la beta de este servicio en la página web de Mio. Además de ser uno de los primeros en probarlo, la beta te permitirá del mismo modo discutir el precio de este servicio, que Google y Mio tienen planteado abrir al público general en algún momento a inicios de 2024.
La memoria interna del ordenador a veces pide a gritos una buena limpieza. No conviene dejar el PC sin apenas espacio, ya que puede afectar al rendimiento del mismo. Si tienes demasiados documentos y archivos pesados, es recomendable tener un disco duro externo a mano para liberar espacio. Navegando por Amazon hoy nos hemos encontrado con una oferta impresionante para comprar el disco WD My Passport de 4 TB por sólo 80,79 euros. Es un precio absurdo para esta unidad HDD, pero quedan muy pocas unidades disponibles.
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Escalofríos, miedo y una sensación constante de “esto no puede salir bien”. Estoy seguro de que, como me pasó a mí, esto es lo que sintieron millones de fans de One Piece al enterarse, hace ya algunos años, de que Netflix estaba preparando una versión en acción real del manga original de Eiichiro Oda.
No era para menos. One Piece es el manga más popular de las últimas décadas, sí, pero también es un manga ridículo, absurdo y exagerado a más no poder. Los poderes del propio protagonista ya son de por sí raros, y a cada nuevo villano y aliado todo se vuelve más turbio y extraño. Verlo así, en acción real, parecía algo imposible. Y más si tenemos en cuenta lo mal que salió para Netflix la película de Death Note y la adaptación de Cowboy Bebop, a priori animes mucho más sencillos de pasar a la acción real.
Así que el miedo estaba justificado. Pero, a medida que este año han ido saliendo tráilers, promociones y, sobre todo, making of y declaraciones del equipo, la sensación fue cambiando. El elenco principal resultó parecer perfecto, y pronto supimos que Eiichiro Oda estaba implicado al máximo con la adaptación, incluso obligando a rehacer escenas completas. Esto dejaba claro que, en esta ocasión, en Netflix estaban haciendo las cosas bien… pero ¿cómo ha salido todo esto al final?
Podemos respirar tranquilos: One Piece es un éxito
Puedo decirlo alto y claro: One Piece de Netflix es todo un éxito. La primera temporada acaba de estrenarse, y ha resultado ser cierto que, contra todo pronóstico, la plataforma de streaming tenía razón. Netflix ha llevado a cabo una adaptación fiel del anime pero sin necesidad de copiarlo escena a escena, y ha conseguido lo que parecía imposible en un principio: llevar el alma de One Piece a un nuevo medio sin que (casi) nada se pierda por el camino.
Desde el primer capítulo, ya vemos bastante claro que One Piece no ha sufrido de los dos grandes problemas de Netflix con sus adaptaciones. Si en Death Note pecaban de hacer una historia completamente nueva sin respetar lo que hacía mágica su historia original, en Cowboy Bebop probaban con hacer lo contrario: copiar plano a plano la misma historia del anime.
Evidentemente, ninguna de estas estrategias funcionó bien, así que con One Piece tenían que dar en el clavo: debían llegar a un término medio que respetara el espíritu original del manga pero que, a su vez, lograra tener una identidad propia sin rozar el ridículo que tanto acechaba. Y vaya si lo han conseguido.
Por una parte, esto se ha logrado de una forma bastante lógica: adaptando la historia al formato serie. Podría parecer lo mismo que ya era el anime, pero ni mucho menos. En la serie de Netflix, One Piece juega mucho más con los cliffhangers, no deja a ningún personaje en la estocada —todos tienen una evolución, como vemos claramente con la historia de Coby, Garp y Helmeppo— y no hay ningún elemento puesto al azar.
Esto, claro, ha provocado que queden cosas fuera. El manga original cuenta muchas más historias y tiene muchos más personajes; pero no necesita más. El One Piece de Netflix concentra el arco del East Blue a la perfección en ocho episodios, y lo hace dejando claro que se trata de una aventura mucho más grande que está por venir… aunque sin asustar tanto como lo hacen los más de 1000 capítulos que tiene ya el anime.
Si de verdad Netflix sigue apostando por la adaptación en acción real y el público responde positivamente, hay esperanza. Puede que veamos muchas licencias y recortes, pero en general podremos ver una adaptación fidedigna de One Piece. Y no solo eso; sino que, como hemos visto con Buggy o Kuro, son capaces incluso de mejorar la ambientación de la historia para llevarnos a lugares nuevos sin cambiar lo esencial.
Un reparto inmejorable
Pero este es solo uno de sus puntos positivos. El mejor de todos es algo que ya veníamos anunciando desde hacía meses, y que ha resultado ser completamente cierto: el elenco principal es maravilloso. Iñaki Godoy ha nacido para ser Luffy, pero es que Taz Skylar parece que lo ha hecho para ser Sanji, Mackenyu para ser Zoro y Jacob Gibson para ser Usopp. Ah, y la mejor sorpresa de todo el reparto: Emily Rudd es una Nami tan increíble que incluso supera en emoción a la original.
Esto nos lleva a que ciertas licencias no sean un problema, sino algo positivo. El beso entre Usopp y Kaya, que Oda no se atrevió a materializar en el anime, por fin se lleva a cabo en la realidad. Y la sangre no solo no está censurada, sino que es un elemento más de la amenaza de los malvados. Porque sí; la serie no se corta a la hora de tener elementos de gore y terror, y sino que se lo pregunten a Kuro y a Buggy.
Las amenazas se sienten reales, y eso, por supuesto, se debe también al elenco. Los villanos son una delicia, y los actores que los interpretan están a la altura del temor que deben infundar. En ocasiones, y eso es uno de los aspectos negativos, palidecen bastante de parecer “cosplay”. Entre los tintes de pelo y las vestimentas literalmente sacadas del anime, a veces la dirección artística queda algo atrás. No obstante, no es nada que no pueda arreglarse en futuras temporadas.
Pero los actores no lograrían llegar a esta interpretación realista en un mundo surrealista si no fuera por la calidad de sus guiones. Sí, One Piece de Netflix es una serie muy bien escrita y que sabe cómo llegar a la emoción, la risa y el temor en cada momento. A ver, está claro que en muchas ocasiones puede ser algo infantil, pero es algo que también viene dado con el propio espíritu del manga.
La fotografía Netflix vuelve a fallar
La dirección de los capítulos, no obstante, es algo que hay que remarcar a parte. Y es que tiene partes positivas y partes negativas. Pero, de nuevo, todo lo reseñable es algo que puede optimizarse en futuras temporadas y, si todo va bien, acabará refinándose.
La mejor parte de la dirección es la acción. Las escenas de combate son realistas, dinámicas, divertidas cuando deben serlo y feroces cuando la cosa se pone tensa. Es increíble ver luchar a Zoro y a Sanji, e incluso Nami saca sus mejores dotes de combate, sobre todo, en el primer capítulo. Por su parte, Luffy cumple como debe, aunque está claro que aún tienen algo de miedo en sacar el potencial de sus habilidades… el CGI es bueno y funciona, aunque a veces parece que falte algo más de confianza por parte del equipo técnico a la hora de mostrarlo en todo su esplendor.
Donde no brilla en absoluto la dirección es en la estética. Por una parte está el diseño de producción, funcional en los escenarios pero plano en la iluminación, y solo está bien jugado en las escenas nocturnas, que curiosamente hay mucho. Cuando todo está iluminado, básicamente, queda como un producto televisivo más que no llama la atención en absoluto.
Por otra parte está el uso de las ópticas. Por lo que han explicado desde Netflix, han creado una óptica especial para imitar viñetas del manga. Spoiler: sale mal. Los planos usados con esa óptica aberrante y que separa tantísimo el fondo del personaje, deformándolo de paso pero sin llegar a ser un gran angular, hace que la narración salga fuera de contexto. No solo no funciona, sino que parece algo amateur y que sin duda no está justificado con los 18 millones de dólares que ha costado cada capítulo.
Y finalmente está el gran problema de las series contemporáneas: la sobreplanificación. Hay demasiados cortes en cada escena, lo que no deja a los actores lucirse ni te coloca bien en el lugar en el que estás. El espectador, en ocasiones, se pierde entre tanto plano, y aunque sea algo que está hecho para no aburrir, a veces te lleva al borde de la epilepsia.
¿Qué pasará ahora?
En definitiva, podemos celebrar con felicidad que Netflix, por fin, ha cumplido con su palabra y nos ha brindado tanto a los fans de One Piece como a quienes no hayan descubierto aún el anime, un live action a la altura y que aúna a la perfección el espíritu de la obra de Eiichiro Oda. Han logrado, básicamente, lo imposible.
Pero claro, como bien sabemos todos, esto es Netflix y esto es One Piece. ¿Qué quiere decir que sea Netflix? Pues que no podemos asegurar que haya una segunda temporada por más que las críticas sean positivas. Con lo mucho que ha costado esta adaptación, deberá hacer una audiencia masiva para su renovación… y mucho me temo que seguirá siendo así temporada a temporada.
¿Y qué quiere decir que sea One Piece? Pues que, por más que hayamos visto un aperitivo de lo que se puede conseguir con esta adaptación, aún queda mucho pero mucho por adaptar. Y no solo es que sea mucho, es que lo raro viene ahora: desde un reno chibi hasta un esqueleto pasando por una especie de cyborg, los nuevos integrantes de los Sombrero de Paja serán muy llamativos. Y ya ni hablamos de los villanos.
Celebremos mientras podamos. Pero, aunque se haya ganado la batalla, aún no se ha ganado la guerra.
Es posible que no lo supieras porque este servicio jamás llegó a Europa, pero Pixel Pass, el servicio de renting de móviles de Google, ha muerto tras fracasar de manera contundente en Estados Unidos sin ni siquiera llegar a los dos años de servicio. Google, de esta manera, corta este servicio y lo guarda en el cajón de proyectos fallidos.
Muchos usuarios estarán de acuerdo en que el renting de teléfonos móviles está al alza en los últimos años. Son muchas las compañías que se han introducido en ese mercado, y Google fue una de ellas en 2021. Sin embargo, el resultado de Pixel Pass no ha salido como se esperaba y, tras un tiempo prudencial de prueba, han decidido desechar este servicio para siempre.
Google trató de hacer un negocio interesante a través del servicio de renting que propuso. Con el Pixel 6 y el Pixel 6 Pro a disposición de los clientes, Pixel Pass permitía a los clientes disfrutar de su terminal durante un año y cambiarlo después por otro modelo nuevo. Además, se incluía un rico paquete de servicios que incluía YouTube Premium, Play Pass y otros servicios de pago propiedad de Google.
Una de las razones que le hizo fracasar a Pixel Pass fue su alto precio. El renting del Pixel 6 costaba 45 dólares mensuales y el del Pixel 6 Pro 55 dólares al mes. Eso, junto a una competencia mucho más atractiva, y unos usuarios que no le vieron el atractivo suficiente a los terminales con servicios premium de Google, hizo que esta propuesta se chocase contra las rocas. De hecho, ni siquiera llegó a incluirse la línea de Pixel 7 en este servicio, pese a que ya están cerca de ser desbancados por el cercano lanzamiento del Pixel 8.
Los Pixel Fold tampoco llegaron a estar disponibles en el Pixel Pass
Triunfos y fracasos de Google
Quien lleve tiempo conociendo la información de la industria tecnológica, reconocerá que Google, si de algo no se le puede acusar, es de no intentar sacar adelante nuevas ideas. Y es que, aunque es una de las empresas más poderosas del mundo, también ha tenido grandes fracasos en su historial, o grandes proyectos que nunca llegaron a ver la luz.
Google ha sabido colocarse al frente de los teléfonos móviles, tiene un navegador que domina el mercado, y su motor de búsqueda sostiene el capitalismo digital. Pero también tienen fracasos sonados, como el recientemente extinto servicio de Google Stadia, su antigua red social, Google +, o el dinero destinado a las Google Glass para descartarse el proyecto antes de lanzarlo a los públicos.
Si utilizas la nueva opción de copiar fotograma con Edge, la captura tendrá la resolución nativa del vídeo, algo que hasta ahora era imposible y siempre…
Microsoft ha colado una característica con la última versión de su navegador Edge que te va a gustar si eres de los que usa YouTube a diario. En mi caso, que tengo que seguir conferencias y presentaciones en directo, es lo que siempre he deseado: poder hacer capturas nativas de los vídeos.
Al reproducir un vídeo de YouTube (o con él en pausa), todo lo que tienes que hacer es hacer doble clic con el botón derecho del ratón sobre el vídeo y, en el menú contextual que aparece, seleccionar “Copiar fotograma de vídeo”.
Esto pone una copia del fotograma que se está reproduciendo (o pausando) en el portapapeles, y luego puedes pegarlo en tu editor de imágenes (o donde sea) para usarlo.
Microsoft added a small but cool new feature in the 116 Stable edition of its Edge web browser, allowing users to take a full-resolution screenshot of a video frame, even if it's not in full screen. #MicrosoftEdge#CopyVideoFramehttps://t.co/Mpp7D2RxHV
¿Por qué no pulsar “Imprimir pantalla” para hacer una captura? Como señala Windows Latest, si tomas una captura de esta forma, la resolución de la imagen resultante será la de tu escritorio.
Sin embargo, si utilizas la nueva opción de copiar fotograma con Edge, la captura tendrá la resolución nativa del vídeo (si estás viendo un clip 4K, la resolución será 4K, aunque estés viendo el contenido a 1080p en tu monitor).
Otra ventaja de utilizar la nueva función de captura de fotogramas es que no tienes que preocuparte de que el vídeo de YouTube esté a pantalla completa, o de que no haya trozos de menú en la toma, etcétera.
Con un mínimo esfuerzo, sólo tienes que extraer el fotograma de vídeo completo en su resolución nativa.
No es una gran función, no, pero es útil para los que de vez en cuando quieren hacer una captura de pantalla de YouTube. Parece bastante extraño que las notas de la versión de Microsoft no hagan mención de esta nueva capacidad, pero, de nuevo, es bastante nicho.
Meta utiliza los datos personales de los usuarios para entrenar sus IA, aunque gracias a un nuevo formulario puedes rechazar este uso de tus datos.
Hace meses, Meta anunciaba LLaMA, su propia inteligencia artificial. Con este gran paso de la compañía de Mark Zuckerberg en el mundo de las IA (donde ya entró en su momento, aunque con nefastos resultados), muchos sospechaban que Meta utilizaría los datos de los usuarios para entrenar su inteligencia artificial. Y así era.
La propia Meta lo confirma en una entrada de blog, donde explica qué tipo de datos recopila y cómo los utiliza para entrenar su IA. Meta afirma que recopila aquella información que sea pública tanto en Facebook como en Instagram, así como datos de licencias de otros proveedores.
Pero no temas, porque si no quieres que Meta haga uso de tus datos, podrás solicitarlo.
Esta semana, la compañía ha actualizado su “Servicio de ayuda”, añadiendo una sección llamada “Derechos del interesado en IA generativa”, que da a los usuarios la posibilidad de “enviar problemas en relación con cómo usamos su información personal que puede estar en datos de terceros usados para entrenar modelos de IA generativa”.
El nuevo formulario es muy sencillo y deja muy claro qué opciones tienen los usuarios respecto a los datos recopilados por Meta para entrenar IA generativa. En primer lugar, podemos “acceder, descargar o corregir nuestra información personal”, si queremos ver qué información usa Meta de nosotros.
La segunda opción es “eliminar cualquier información personal”, lo que, como bien explica, borraría todos los datos que Meta haya recopilado sobre nosotros para usarse en entrenar su IA.
El tercero es el más drástico, ya que permite al usuario “objetar o restringir el procesamiento de nuestra información personal”, lo que impediría a Meta seguir usando tus datos para desarrollar sus inteligencias artificiales.
Por último, la cuarta opción nos permite escribir un mensaje a Meta si “tenemos un problema diferente” respecto al tratamiento de los datos personales para entrenar IA.
Mediante este formulario, Meta trataría de cumplir la Ley de Servicios Digitales (DSL) de la Unión Europea, destinada a reducir la difusión de contenidos ilegales y la desinformación, así como a fomentar la transparencia publicitaria.
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Si ya eres suscriptor de 12 meses, estás a salvo hasta el 6 de noviembre de 2023, pero todos los demás se verán afectados por una subida de más del 30%
Pues bien, Sony ha anunciado que los precios de las suscripciones a su servicio PlayStation Plus aumentarán en cuestión de días, con subidas de precio en los tres niveles… y no poco.
El aumento se anunció ayer en una entrada del blog oficial en la que se revelan los juegos gratuitos de septiembre, de ahí que mucha gente no se haya enterado todavía.
Increasing the price of PS Plus by 35% while adding nothing? Not sure what Sony is thinking.
It's true that subscription prices have been going up across the board but it's normally like 10% or less.
Estos son los nuevos precios del PS Plus de PlayStation
El salto de precios afectará a todas las regiones, aunque cada una se verá afectada de forma diferente, y entrará en vigor a partir del 6 de septiembre de 2023, es decir, la semana que viene.
PlayStation Plus Esencial: 59.99 $ / 49.99 £ / 59.99 €
PlayStation Plus Extra: 99,99 $ / 83,99 £ / 99,99 €
PlayStation Plus Premium: 119.99 $ / 99.99 £ / 119.99 €
Y estos son los precios para los 12 meses a partir del 6 de septiembre:
PlayStation Plus Esencial: 79,99 $ / 59,99 £ / 71,99 €
PlayStation Plus Extra: 134,99 $ / 99,99 £ / 125,99 €
PlayStation Plus Premium: 159,99 $ / 119,99 £ / 151,99 €
Así pues, se trata de cambios bastante importantes, se mire por donde se mire, ya que los precios de algunos niveles aumentan hasta ser casi imposibles de pagar para muchos jugadores.
Un subida del 33% en los precios… sin dar nada a cambio
Una completa recategorización de precios y servicios. O, desde una perspectiva porcentual, esto representa un aumento del precio del 33% en Estados Unidos, y en torno a un 20% para los del Reino Unido y Europa.
Si ya eres suscriptor de 12 meses, estás a salvo hasta el 6 de noviembre de 2023, pero todos los demás se verán afectados a partir del 6 de septiembre, ya se trate de suscripciones adicionales, actualizaciones o descensos.
Sony ha confirmado que las opciones de 12 meses seguirán representando una mejor relación calidad-precio.
Aun así, no se ha dicho nada sobre las ventajas adicionales que supondrán este enorme aumento del coste de las suscripciones, a pesar de que el Director de Adquisición de Contenidos y Cambios de SIE, dijese que “Este ajuste de precios nos permitirá seguir ofreciendo juegos de alta calidad y ventajas de valor añadido a tu servicio de suscripción a PlayStation Plus”.
Microsoft lleva haciendo cambios en su suite de Office durante algún tiempo, e incluso ha empezado a añadir nuevas funciones basadas en inteligencia artificial para programas como Microsoft Paint, pero también está realizando movimientos que, de cara al público general, pueden resultar un tanto extraños. En esta ocasión el anuncio llega adelantado, pero en octubre Microsoft Teams abandonará la Office Suite 365, al menos en Europa. Esto se da tras abrirse una investigación por prácticas contra la competencia en el seno de la Comisión Europea.
Microsoft no es la primera compañía en sufrir la acción de los reguladores. Esto le ha sucedido recientemente a Tesla en Estados Unidos, aunque Microsoft se ha mostrado especialmente colaboradora con el ente, prometiendo retirar la aplicación de Teams a pesar de que “estos cambios afectarán a los clientes de nuestras suites Microsoft 365 y Office 365 en el área económica europea y Suiza “.
Las consecuencias de que Teams deje Office
Esta separación implica que los clientes, en cualquier caso, verán rebajada la cuota de Microsoft Office 365 sin Teams o pagar adicionalmente una licencia de uso de la aplicación por 5 euros al mes, lo que acaban siendo 60 euros más al año. La cuota de Office, eso sí, no bajará 5 euros al mes sino apenas 2.
Estos nuevos precios de suscripción solo afectarán a los nuevos usuarios y no a los que ya mantienen una suscripción activa, aunque cualquiera puede retirar aplicaciones de su suscripción e incluso cambiar a la opción de Office “sin Teams”. En cualquier caso, y a pesar de este contratiempo, Microsoft está trabajando en mejorar la interoperabilidad en plataformas rivales como Zoom o Slack y va a permitir asentar aplicaciones de Office web en aplicaciones de la competencia, tal como hace en Teams.
De esta manera Microsoft espera calmar las aguas y evitar nuevos problemas con los marcos regulatorios, ya que Slack en 2020 ya planteó una denuncia contra el gigante de la informática. Desde la compañía, de hecho, confían en que estos dos cambios equilibren el interés de su competencia y mantenga así una batalla limpia por ser el primer proveedor de este tipo de servicios.
Según recoge la web WABetaInfo, que analiza las nuevas versiones de WhatsApp en busca de información, la última beta para Android de la app de mensajería (la 2.23.13.16) incluye un cambio bastante drástico. ¿Qué cuál es? Pues un rediseño general de la interfaz, ni más ni menos.
La nueva interfaz de WhatsApp supone un antes y un después para aquellos que nos habíamos acostumbrado al clásico diseño de la app (actualizado con los años, sí, pero sin alterar mucho la composición general).
Por un lado, no encontramos con que la barra superior de WhatsApp, que hasta ahora era de color verde, es blanca en esta última versión. De la misma forma, los elementos que antes eran blancos ahora serán verdes. Además, el otro gran cambio estético de este rediseño es el del logotipo de WhatsApp en la parte superior izquierda, que ahora utilizará una nueva fuente y se verá más grande.
Además, el rediseño añade una serie de filtros que nos darán la vida a quienes tenemos que navegar por decenas de chats cada día. Los nuevos filtros nos permitirán ver más fácilmente los mensajes no leídos, los personales y los de trabajo.
El rediseño general también mantiene uno de los últimos cambios que han salido en la beta de WhatsApp: la barra de navegación (donde aparecen las pestañas de “Chats”, “Estados” y “Llamadas”) estará en la parte inferior (como en iOS) en vez de en la parte superior, como sigue ocurriendo en las versiones estables de WhatsApp para Android.
Sabiendo que todavía está en fase de desarrollo, el nuevo rediseño es susceptible de sufrir más cambios en los próximos meses antes de que salga finalmente en las versiones estables de WhatsApp, existiendo incluso la posibilidad de que no salga finalmente si los beta testers lo valoran negativamente.
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