Kaspersky ha detectado hoy un malware dirigido a Android para las unidades de infoentretenimiento DoFun basadas en Android, las que van instaladas en el sistema central del coche y se ocupan de la navegación, la reproducción multimedia y otras funciones conectadas. Es otro caso que vuelve a señalar un riesgo en el que muchos conductores ni siquiera piensan.
Hablamos, en concreto, del sistema central del vehículo: el que lleva el navegador, mueve el contenido multimedia y conecta buena parte de esos servicios que ya se dan por hechos.
Según el análisis de Kaspersky, lo más inquietante es que la amenaza no dependería únicamente de que el usuario instale algo por su cuenta.
La compañía sostiene que el malware se distribuye junto con software legítimo para estos equipos. Eso apunta a un posible compromiso en la cadena de suministro o en el propio empaquetado del software. La campaña, siempre según Kaspersky, está pensada para pasar desapercibida: no muestra una interfaz visible, sigue funcionando en segundo plano y recoge datos del dispositivo y de la red, entre ellos la resolución de pantalla, el modelo del equipo y el identificador de la red Wi‑Fi.
Sus funciones principales son dos. Una es el fraude publicitario: la unidad infectada carga anuncios en silencio para generar ingresos a los atacantes.
La otra es la creación de una botnet proxy. Ahí el asunto se pone más serio desde el punto de vista de la seguridad, porque permite usar el sistema del coche como nodo intermedio para redirigir tráfico, encubrir otras actividades o incluso alquilar ese acceso a terceros.
Que esto suceda en una unidad principal cambia bastante las cosas, porque no estamos hablando de un móvil cualquiera, sino de un dispositivo integrado en el vehículo y enlazado con servicios externos. Y si el malware, además, llega empaquetado dentro de software legítimo, el margen de maniobra del usuario se reduce mucho.
El hallazgo también encaja en una tendencia más amplia. En 2025 se registraron 494 incidentes de ciberseguridad en el sector de la automoción, y el ransomware concentró el 44% de esos casos.
No todos afectaron de manera directa a conductores individuales. Aun así, el volumen deja claro hasta qué punto el coche conectado se ha convertido en un objetivo. Otro informe de VicOne, también publicado en 2025, señalaba que más del 77% de las vulnerabilidades del sector se concentraban en sistemas a bordo o integrados en el vehículo, justo donde operan estas plataformas. Ese mismo informe añadía otro dato: aproximadamente el 97% de los ciberataques a la automoción en 2022 se hicieron de forma remota, favorecidos por servicios conectados, aplicaciones móviles, telemática y actualizaciones OTA, que amplían la superficie de exposición.
El caso de DoFun tampoco aparece de la nada. Kaspersky ya informó en febrero de 2026 sobre Keenadu, otro malware para Android centrado en el fraude publicitario. A eso se suman investigaciones de otros expertos que han demostrado vulnerabilidades capaces de tomar el control de unidades de fabricantes de primer nivel, incluidas algunas vinculadas a Mercedes-Benz. La conclusión resulta incómoda, pero cuesta discutirla: el sistema de infoentretenimiento ya no es solo una pantalla para música y mapas; también puede acabar siendo una puerta de entrada silenciosa para el cibercrimen.